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miércoles, 2 de julio de 2025

RESEÑA (by MH) ::: MUJERCITAS EN NONQUITT - Louisa May Alcott


 
Título original: Water-Lilies / Sophie's secret / Debby's debut / A Strange Island / Dandelion
Autora: Louisa May Alcott 
Editorial: Toro Mítico
Traducción: Óscar Mariscal
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1887 / 1883 / 1861 / 1868 / 1869
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15,95 euros
Ilustración de cubierta e interiores: Sara Lago




Es en Nonquitt, en el sudeste de Massachusetts, una localidad costera célebre como lugar de veraneo, donde se desarrollan las historias reunidas en esta obra. Allí pasó muchos veranos Louisa May Alcott (1832-1888), autora de la célebre novela Mujercitas, dejando volar su imaginación. Las mujercitas protagonistas de las tres primeras historias que integran esta antología —«Lirios acuáticos», «El secreto de Sophie» y «El debut de Debby»— aparecen como versiones actualizadas de «La Cenicienta», ambientadas en un escenario familiar para Alcott, y en las que se prescinde, entre otras muchas innovaciones, de la rivalidad entre hermanas. Según se presentan aquí, se observa cómo el elemento más reconocible del cuento —la buena doncella que espera al príncipe que ha de sacarla de la pobreza— se va desdibujando: Ruth, en la primera de las historias, se desposa con su príncipe; no sabemos si Tilly, en la segunda, lo hace o no; y Debby, en la tercera, se casa, pero con un hombre sin más patrimonio que «un corazón fiel», unos «brazos fuertes» y «un apellido honesto». En cualquier caso, ninguna de estas tres heroínas, tan ajustadas al patrón de mujer resuelta y autónoma de Alcott, funda sus esperanzas en un casamiento ventajoso para alcanzar las metas vitales que se ha propuesto, bastándoles para ello su propio ingenio, talento y esfuerzo. La obra se completa con «¡Qué isla tan extraña!» y «Diente de León», dos deliciosas fantasías que dan una visión más amplia de los registros juveniles de la autora. 
 

 
 
Adoro mucho a Louisa May Alcott
, y aunque os he hablado varias veces de ella en el blog, creo que la última fue allá por 2020 en una antología de relatos compartida con otras autoras (si hablamos de novelas, Louisa no se pasa por aquí desde 2019). No me voy a  extender sobre ella, su obra y demás por lo dicho, son ya unas cuantas las veces que ha visitado Netherfield, así que me vais a perdonar que sea breve al respecto. El libro que os traigo hoy reúne cinco historias ambientadas en Nonquitt, un pueblito costero ubicado en el sureste de Massachusetts donde ella solía veranear. 
En realidad no se publicaron de manera conjunta sino que aparecieron en distintas publicaciones a lo largo de veintiséis años, siendo una de ellas incluso anterior a Mujercitas, el libro que la hizo inmortal. Os hablo muy sucintamente de cada una de ellas.
 
Lirios acuáticos. En esta historia tenemos por un lado a Christie Johnson, una joven de diecisiete años que pertenece a una familia de pescadores que vive en el faro, y por el otro a un grupo de veraneantes que tratan con mucho desdén y condescendencia a la gente humilde que se gana la vida precisamente gracias a los turistas... aunque no todos en ese grupo son tan esnobs y arrogantes y muestran un interés especial por Christie. 
 
El secreto de Sophie. Sophie es una muchacha suiza que viaja sin su familia a Estados Unidos para visitar a unos amigos. Ahora se halla en la costa acompañando a uno de ellos, y allí conoce a un grupo de frívolas jovencitas de su edad que se muestran desagradables y muy poco corteses con ella. Con quien sí establece una buena amistad es con Tilly, una lugareña que vende su mercancía (langostas, bayas, lirios, conchas...) a los turistas. Tilly tiene un sueño (poder estudiar y convertirse en profesora), y todo su esfuerzo va orientado a conseguir dinero para poder cumplirlo.
 
El debut de Debby. Debby viaja con su tía rumbo a Nonquitt para pasar las vacaciones. La familia de Debby es muy humilde, y su tía, que sí tiene dinero, ha decidido hacre de ella su heredera, refinarla y presentarla en sociedad a ver si consigue un buen matrimonio. Debby pronto llama la atención tanto por su encanto y belleza como por sus modales muy poco elegantes, y no le faltan candidatos que pululen a su alrededor. Su tía tiene claro quien es el más indicado, pero ese chico no es precisamente el favorito de Debby. ¿Qué ganará, el bolsillo o su corazón?

¡Qué isla tan extraña! Este es sin lugar a dudas el relato más atípico, más original y más imaginativo de los cinco que incluye el volumen. Nos dejamos de señoritas humildes en pos de una vida mejor o de romances veraniegos y nos adentramos en una extravagante, pintoresca y extraña isla llena de escenas y personajes sacados de cuentos y canciones infantiles tradicionales ingleses. 
 
Diente de león. Terminamos el volumen con un cuento muy breve que narra cómo un padre se pierde en el mar y cómo su hijo, Diente de león, de apenas tres añitos, permanece siempre con una sonrisa esperando la vuelta de su padre... porque sabe que no ha muerto y volverá, aunque a su madre, que perdió la esperanza hace tiempo, se le parta el corazón contemplando la esperanza de su hijo.
 
Os decía arriba que Alcott veraneaba en Nonquitt, pero por lo que he podido averiguar realmente este lugar era una colonia privada de veraneo que fue fundada originariamente para artistas en el siglo XIX y desde entonces ha evolucionado como destino de muchas familias de ciudades como Nueva York, Boston o Philadelphia para pasar el verano. Al principio Louisa May Alcott alquilaba su alojamiento allí, pero en 1884, tras vender Orchard House (la casa donde escribió
Mujercitas y que hoy en día podemos visitar los turistas como casa museo de la autora), se compró un cottage que por desgracia se incendió en 2013 (vamos, que hasta hace poco más de diez años se podía ver tal cual era hace 140 años cuando Louisa vivió en él).

En fin, que Nonquitt era un lugar muy especial para Alcott, pero por lo dicho arriba resulta evidente que debían convivir dos clases sociales muy diferentes: los lugareños de los alrededores, de clase social baja que vivían del turismo, y los propios turistas, de clase social alta y acostumbrados a un estilo de vida y un elitismo en claro contraste con la humildad de la gente local. Si nos atenemos a esto, podemos decir que, en los dos primeros relatos, Alcott usa esta dicotomía entre clases sociales, el tercero lo dedica a las restricciones y tonterías propias de la alta sociedad, el cuarto relato es una rareza en toda regla y el quinto relato se centra en una familia humilde y la esperanza que los reúne al final.
 
Se dice en la sinopsis que las tres primeras historias contemplan versiones actualizadas de la Cenicienta, pero honestamente veo la comparación muy cogida con pinzas: dejando a un lado a la madrastra y hermanastras malvadas inexistentes, las protagonistas de estos relatos son jóvenes muy amadas en su entorno familiar, son ellas quienes toman sus decisiones y deciden sobre su propia vida y realmente solo una de ellas acaba con un príncipe (si por príncipe entendemos un joven con dinero). Es decir, que bajo mi punto de vista, se asemejan a la Cenicienta tanto como a cualquier otro personaje de cuento con el que quieras ver similitudes. Sí veo más factible la comparación con la hermana de Mujercitas a quien todas quisimos parecernos en algún momento: Jo March, precisamente por esa necesidad de independencia, de conseguir las cosas con el esfuerzo propio, por esa necesidad de ser fieles a sí mismas y por tener el carácter y la fuerza de voluntad necesarios para seguir sus instintos y no hacer solo lo que se espera de ellas sino lo que ellas consideran correcto.  
 
Eso en cuanto a las tres primeras historias, porque las dos dos últimas son completamente distintas.
¡Qué isla tan extraña! es una explosión de imaginación, una concatenación de escenas, personajes y descripciones que aturullan un poco al lector... y cuando digo lector debo decir lector no anglosajón. Esa es la "pega" que le pongo al relato: que nos resulta totalmente ajeno a quienes no hemos crecido con las historias de Mamá Ganso (o Mamá Oca, según la traducción), porque todas esas escenas y esos personajes están sacados de cuentos y canciones tradicionales relacionados con esa figura que Charles Perrault hizo famosa. Que el relato es fantástico, pero estoy segura de que se disfruta mucho más cuando reconoces todo lo que se va describiendo en esa isla. Y en cuanto al último cuento, Diente de león, solo puedo decir que es bonito, muy bonito, y que no tiene más finalidad que decirnos que nunca debemos perder la fe y la esperanza, y que el amor lo puede todo.
 
Lo dejo aquí, que entre mi vaguería habitual y el caloruzo que hace, no dan ganas de estar delante del ordenador (¿cuánto queda para noviembre?). En cualquier caso poco queda por decir. Si os gusta Louisa May Alcott, tarde o temprano leeréis estos relatos; si no os gusta, pues a otra cosa. Pero si no habéis leído nunca a Alcott, también os digo que no creo que sean la mejor puerta de entrada, porque son muy bonitos y muy típicos de su vertiente Mujercitas (ya sabemos que Alcott tenía otra vertiente mucho más de su gusto, y del mío, pero que no era la que le daba de comer) y no dejan de ser historias con su moraleja y su enseñanza muy de la época para jovencitas de ciertas edades. Digamos que estas historias son un complemento a la obra de la autora que todos aquellos lectores que la queremos y respetamos leemos con gusto y mucho cariño... es como volver a casa y saber lo que te vas a encontrar, y por eso es precisamente por lo que vuelves: por la sensación de hogar.



Louisa May Alcott (1832-1888) fue una educadora y novelista estadounidense muy conocida por sus libros para adolescentes. Fue autora de unos 300 títulos de diversos géneros, aunque sus obras más famosas, Mujercitas (1868), novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Aquellas mujercitas (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), están consideradas como clásicos.
 
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.

martes, 26 de noviembre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DE AMOR Y MUERTE - Daria Pietrzak


 
 
Título original: Cuentos de amor y muerte
Autora: Daria Pietrzak
Editorial: Dilatando mentes
Prólogo: Luis Jesús Zapico
Páginas: 218
Fecha de publicación: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros
Diseño de cubierta: Raúl Ruiz

Entra, no tengas miedo. Puedo sentir tu curiosidad. Has venido a divertirte. Has venido a llorar y a sufrir. Has venido a amar y, tal vez, morir. Entra, déjate llevar. Muéstrame los secretos que guardas en tu interior. Contémplalos bajo la luz de los focos y, esta vez, deja que ellos te devuelvan la mirada. Entra, ya es tarde para volver atrás. Las sombras crecen, las luces se apagan y los primeros compases de la música resuenan en la sala. Toma asiento y abre bien los ojos. No estás solo en esta oscuridad. Comienza una función que no podrás olvidar.
 


He reducido tanto la cantidad de mis reseñas por aquí que apenas os hablo de un veinte por ciento de las lecturas que realizo al año, y casi siempre son para cumplir retos literarios. Es decir, que apenas os hablo de otra cosa que no sean unos cuantos clásicos escogidos. De lo demás (contemporánea, fantasía, thriller/novela negra, histórica, no ficción, terror, etc...) nada de nada: para vosotros es como si no existiera, pero existe. Vaya que sí.  En cualquier caso, hoy quiero traeros a Daria Pietrzak, a quien seguro que conocéis por algunas de sus novelas (El morador, La música del pantano o Inanición), pero de quien yo os traigo su última publicación, un libro de relatos titulado Cuentos de amor y muerte.

Sé que no todos los lectores son afines a los relatos o cuentos, que se les queda la historia a medias, que piensan que les falta chicha, que cuando ya están comprometidos con lo que está pasando se acaba, que terminan con la sensación de que necesitan más, saber más, para que esa historia cale y les haga experimentar ciertas sensaciones y emociones que les son esquivas ante la escasez de páginas... Mil razones. Yo, como lectora habitual de este tipo de literatura, y aun entendiendo que el placer de la lectura es muy personal y que cada historia nace como una por parte del escritor y se convierte en miles cuando llega a manos de los lectores, creo que la narración corta otorga una libertad al autor a la hora de escribir y escoger temas que no solo da una idea de su versatilidad, sino que le permite experimentar de una manera que la narración larga no facilita, y ahí esta la gracia y la sorpresa que esconden muchas de estas historias.

Hablando de Cuentos de amor y muerte, ocho son las narraciones que incluye la edición, algunas tan cortas como para ocupar dos páginas y otras que rozan las treinta. Algunas se cuecen a fuego lento y la autora hace magia al conseguir en muy pocas páginas lo que a muchos les lleva cientos de ellas conseguir, y otras son como un suspiro que te invita a leerlas un par de veces para absorber lo efímero de su existencia. No debo daros muchos datos sobre ellos porque a los relatos hay que acercarse siempre sabiendo lo menos posible, así que os los voy a nombrar pero me voy a limitar a una frase, como mucho dos... un par de pinceladas, sin más.


Dedicatoria: Bailando sobre cenizas. Una niña. Un niño. Un deseo. Una promesa.

Piso compartido. Una joven que se ha quedado sola y no sabe estar sola. Un piso donde parece que está sola, pero no lo está.

El hombre ahogado. Un hombre bajo la lluvia que observa el interior de una casa de luto. Una explicación que nos llevará al principio de todo, el fin de todo.

La cosecha. Un granjero arruinado que se ha pasado la vida solo rodeado de miseria. Un terreno estéril y putrefacto que de repente da vida.

La carretera. Un hombre cruza cada día una carretera solitaria. El mundo que conocemos reducido a estática. La humanidad, perdida en esa sintonía.

Las cosas que no sabemos el uno del otro. Un hombre y una mujer sentados ante la mesa del comedor. Las circunstancias, mortales. Los secretos también.

Supervivientes. Un mundo postapocalíptico que ha obligado a la humanidad a vivir bajo tierra. Sobreviven de dos en dos. Bajo ningún concepto te separes del otro.

Una historia de amor (y algunas muertes). Un nacimiento extraordinario, un bebé rechazado, una familia maldita... la Muerte observando, enamorándose.


Ahora que me leo me ha quedado todo un poco críptico, pero es que no quiero entrar en más explicaciones. Así se va a quedar, tendrá que bastar.

Os decía arriba que muchos lectores se quedan a medias con los cuentos o relatos, que dada la concisión o la parquedad no acaban de entender lo que el autor quería decir en ellos, y en este libro me he encontrado con algo que muy pocos libros de cuentos incluyen y que ha resultado una sorpresa fantástica: una explicación de la autora a esos cuentos, a sus orígenes, a su inspiración para escribirlos y al verdadero significado que esconden. Y esta ventana, el privilegio que nos otorga Daria Pietrzak de poder adentrarnos en las (sus) bambalinas como autora, es una gozada, porque tú como lector proyectas sobre la lectura tus experiencias y sentimientos, tu comprensión sobre lo que estás leyendo y tu interpretación de lo que ocurre en esas páginas, y todo eso puede coincidir con lo que su autora tiene en mente o no. No voy a comentaros nada sobre esto porque el orden es el que es: primero hay que leer los cuentos, vivirlos y sentirlos como propios, y luego conocer lo que Pietrzak tenía en la cabeza a la hora de escribirlos, pero, por poneros un ejemplo, y sin entrar en detalles porque no puedo, uno de los cuentos que a mí me ha parecido más macabro habla de algo tan bonito (a priori, claro) como la familia, que cada uno la encuentra como puede, donde puede y cuando puede con los elementos que le vienen dados y las circunstancias que lo posibilitan... y a mí me ha parecido muy perturbador y me ha dado mucha grima, la verdad (cosa que me encanta, todo sea dicho. Me ha parecido uno de los mejores cuentos del libro).

¿Qué podemos encontrar entonces en estos cuentos? Pues el título es bien claro: amor (no siempre bien entendido, no siempre bien recibido, no siempre bien canalizado) y muerte (representada, sobrevenida, de esa de la que se vuelve convertido en algo o de esa que se busca por mil y una razones... o por ninguna en absoluto). Ocho maneras diferentes de afrontar los dos pilares sobre los que se asienta el ser humano y la razón para tomar tantas y tantas decisiones que no solo nos definen, sino que determinan cualquier paso que damos en la vida. Ocho maneras de describir el modo en que ambas cosas pueden entrelazarse, como el amor puede trascender la muerte y como la muerte puede amar a un humano. Ocho maneras diferentes de amar, ocho representaciones distintas de la muerte. Pero Daria Pietrzak no se queda solo ahí, sino que encuentra espacio, páginas, recovecos para hablar de otras muchas cosas, como la soledad (la que se busca, la que te viene dada, la que no quieres o la que te explota en la cara), la desesperación, la supervivencia o el aislamiento. También hay elementos mucho más complejos que no os puedo revelar aquí para no hacer spoilers, pero estos ocho cuentos son como muñecas rusas en las que los dos temas obvios, esos que les otorgan el privilegio y la razón para estar incluidos en este libro, prevalecen en la muñeca más grande, pero ocultan muchas más cosas que poco a poco se vas desvelando conforme avanzas la lectura y ves hacia donde te quiere llevar cada historia.

Los ocho cuentos de Daria Pietzak son tan diferentes entre sí que creo que dan buena muestra de la versatilidad de su autora y también de la sutileza que imprime a la hora de narrarlos. Nos movemos entre alguna historia que bien podría haber salido de la cabeza de Tim Burton y otras que beben del propio tito King y esos entornos rurales donde puede pasar cualquier cosa; historias postapocalípticas, muertos que vuelven para saldar cuentas, amores que trascienden la razón y personajes que te ponen los pelos de punta porque sabes que haberlos en la vida real, haylos. Se mete de lleno en la cabeza de sus protagonistas, les da su tiempo para que se desnuden ante el lector, impregnando la lectura de imágenes que basculan entre el horror y la delicadeza... y en ciertos momentos ambas cosas están tan unidas, el hilo que las une está tan desdibujado, que todo se preña de una melancolía que no te suelta la mano en todo el libro. Más allá de los distintos lienzos que contemplamos en Cuentos de amor y muerte, de los muy diferentes escenarios por los que nos movemos, hay tristeza, desasosiego y una manera de abrazar el mundo que nos rodea que deja mucho margen al lector para la reflexión. También os confieso una cosa: esta lectura me ha llegado en un momento en el que la muerte está presente y muy reciente en mi vida, y también el amor por quienes me rodean y pelean por seguir en este mundo, y quizás mi experiencia leyendo estos cuentos sea completamente diferente a la vuestra si o acercáis a ellos, pero de eso trata este vasto, íntimo y asombroso mundo que es la lectura.

Por ir terminando, solo puedo deciros unas cosa más: estos cuentos son de los que no se olvidan. Los que leemos mucho metemos tantas historias en nuestra cabeza que las posibilidades de que dentro de un tiempo nos cueste recordar datos específicos sobre lo que leímos un año atrás son muy altas, pero Cuentos de amor y muerte no corre ese riesgo. No solo porque estos breves lienzos son diferentes y personales, sino porque tienen esa individualidad y esa atención por el detalle que nutren las narraciones excepcionales, esas que una vez leídas buscan ese rinconcillo de tu cabeza donde acurrucarse y ahí se quedan. Me acordaré de lo que ocurre en ese piso compartido, lo que cosecha ese buen hombre, lo que se esconde en esos túneles, las carreteras desiertas, la Muerte enamorada, los secretos que nos atrapan ante una mesa de comedor, los vampiros emocionales que trascienden la muerte y los deseos que se piden y se cumplen sobre colinas... todo aderezado con una banda sonora de lo más ecléctica que va desde Mystic Prophecy hasta Bon Jovi, pasando por Alice Cooper y Demons & Wizards, entre otros.

 


 
Daria Pietrzak nació en una remota ciudad del este de Polonia, en una época y un mundo muy diferentes de los que vivimos hoy. Pronto cambió el paisaje blanco y gris que recuerda de su infancia por los verdes y ocres de la sierra de Madrid, de la que no ha podido separarse desde entonces.

Se dedica profesionalmente a la fotografía, pero sin perder nunca de vista su auténtica pasión y el motor de su día a día: el arte de contar historias. Desde que conoció los senderos que recorren los mundos de fantasía y ficción que conviven con el nuestro no ha podido dejar de adentrarse por ellos, aunque tampoco ha querido hacerlo. 

A una temprana edad descubrió el gusto por lo horrendo, por lo depravado y lo sobrenatural y muchos años después continúa sintiéndolo con la misma fuerza que el primer día, y sigue temiendo a la oscuridad con la intensidad y la sinceridad de un niño, la de aquel que conoce lo que se oculta entre sus pliegues, porque se ha asomado al otro lado en sus sueños.

lunes, 15 de julio de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DEL ANTIGUO EGIPTO - Roger Lancelyn Green

 

 
Título original: Tales of Ancient Egypt
Autor: Roger Lancelyn Green
Editorial: Alba
Traducción: Ismael Attrache
Prólogo: ¿?
Páginas: 280
Fecha publicación original: 1967
Fecha esta edición: diciembre 2001
Encuadernación: cartoné
Precio: descatalogado
Imagen de cubierta: El gran pórtico, Philae (David Roberts, c. 1842)
Ilustraciones interiores: Jordi Sales y Roqueta




Este volumen aúna, en breves relatos, aspectos diversos de la sociedad egipcia, dando así un retrato completo, liviano y nada erudizante de dicha sociedad. No sólo se limita al lado mítico o mitológico, sino que introduce sin esfuerzo aspectos sociales, históricos e incluso antropológicos de este fascinante pueblo.
 
 

Algunos recordaréis que el año pasado lancé el reto egipcio dedicado en exclusiva a literatura egipcia o relacionada con Egipto. Pasé muchos años detrás de lanzar ese reto, gustó mucho más de lo que pensaba, participó en él más gente de la que yo hubiese soñado, y lo cierto es que han sido ya varias las personas que me han preguntado si en algún momento repetiré con él (nunca se sabe, pero no lo descarto). El caso es que detrás de este proyecto estaban los muchos libros sobre el tema que he ido acumulando a lo largo de los años para los que nunca saco tiempo. Es un tema que me apasiona, sobre todo lo relacionado con el Antiguo Egipto, y sí, leí los doce correspondientes al reto, pero sigo teniendo muchísimo pendiente en la estantería (por eso digo que no descarto volver a lanzarlo un año de estos... si sigo por aquí). Uno de esos pendientes del que me hubiese gustado hablaros el año pasado fue este que os traigo hoy, Cuentos del Antiguo Egipto, de Roger Lancelyn Green, editado por Alba hace muchos años y que es uno de los tesoritos que protejo con toda mi alma guardiana lectora. No voy a extenderme demasiado, solo quiero daros a conocer la edición por si os interesa y tenéis la posibilidad de haceros con ella.

Eso sí, antes quiero hablaros brevemente sobre el autor para que entendáis qué ofrece exactamente este libro ¿Quién fue Roger Lancelyn Green? Aunque nos resulte más desconocido que otros literatos coetáneos a su época, perteneció a Los Inklings, el círculo literario de Oxford al que también pertenecían J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis, entre otros muchos (seguro que habéis oído esas anécdotas de Tolkien o Lewis juntándose después de cenar con otros compañeros académicos y escritores de la Universidad de Oxford, manteniendo discusiones literarias o leyendo fragmentos inéditos de sus obras para someterlos al escrutinio y crítica del resto de miembros del grupo, etc... pues eso eran Los Inklings, y ahí estaba también nuestro Roger. No solo esto, sino que C. S. Lewis fue el mentor de Green durante su licenciatura en el Merton College). El caso es que, durante su carrera literaria, Roger Lancelyn Green se dedicó sobre todo a la literatura infantil, las biografías (como las del propio C. S. Lewis o J. M. Barrie) y a actualizar o adaptar versiones de mitos clásicos, como los del rey Arturo, Robin Hood, los mitos nórdicos... y sí, habéis adivinado bien, los mitos del Antiguo Egipto. Y en las palabras "adaptar" y "actualizar" se encuentra la base de lo que vamos a encontrar en esta edición.

Porque claro, estamos hablando de cuentos del Antiguo Egipto, originarios de esa época, y no es que estén escritos negro sobre blanco esperando a que alguien los pase a máquina. De hecho, tanto las historias y relatos como la música se transmitían de manera oral, y solo en contadas ocasiones se registraban de manera visual. Uno de estos casos se daba cuando el cuento en cuestión hacía referencia a los dioses o faraones, que entonces, y no siempre, quedaban inscritos en templos o santuarios mediante jeroglíficos o estelas, o también en papiros que luego han sido encontrados en tumbas; en ocasiones ha sido necesario unir fragmentos dispersos en distintos lugares para conseguir una historia completa; ya más adelante en el tiempo, se han hallado transcripciones de estos cuentos realizadas por escribas en los último dos mil años de la civilización egipcia; finalmente hay cuentos de los que solo nos ha llegado su versión griega. Es decir, que el mero hecho de que hoy en día tengamos la posibilidad de leer estos relatos ha sido una labor muy complicada solo posible gracias al afán de los propios egipcios hace miles de años por dejar constancia en sus monumentos y papiros de esas historias y que encontró el modo de perpetuarse en el tiempo gracias a una labor propia de una ardua arqueología literaria.

¿Qué es lo hizo Green entonces? Coger los mejores cuentos de entre todos los que llegaron hasta su época y reelaborarlos, adaptarlos y novelarlos, para facilitar su lectura y comprensión. Eso hace que la lectura sea muy sencilla y accesible para cualquier tipo de lector que esté interesado en esta temática. Huye de florituras y en muchas ocasiones la cadencia del texto hace que tengas la sensación de que te están narrando el cuento en voz alta. El origen de algunas de estas historias puede que se remonte a hace cuatro o cinco mil años, y en ningún momento sientes el peso del tiempo sobre ellas. O puede que me esté dejando llevar por mi pasión por este Antiguo Egipto tan lejano que sigue ejerciendo su fascinación hoy en día, pero el caso es que considero que Green hizo un muy buen trabajo para acercar la mitología egipcia al lector común y profano de a pie, que es lo que al fin y al cabo somos casi todos los que nos interesamos por este tema, y eso es lo que realmente importa. Además introduce aclaraciones sobre la marcha implementadas dentro de la propia narración sobre aquellas cosas que él considera que son necesarias, como nombres actuales de algunas ciudades (por poner un ejemplo).

La edición está dividida en tres categorías: cuentos de dioses, cuentos de magia y cuentos de aventuras. Son veinte historias en total, así que no os puedo hablar de todas y daros mi opinión individual sobre cada una de ellas, pero sí os voy a comentar lo que podéis encontrar en cada una de las divisiones de la antología.

En cuentos de dioses nos vamos a los mismos orígenes de Egipto, cuando los propios dioses eran los faraones del país y las disputas entre ellos por el poder conformaron no solo el altar de deidades veneradas por los egipcios durante miles de años sino sus roles dentro de la mitología egipcia. Horus, Set, Isis, Osiris, Ra... en esto cuentos conocemos su historia, las relaciones familiares entre ellos y como llegaron a ser lo que son y a representar lo que representan. También conocemos la suprema importancia del Nilo, alma, vida y aliento de Egipto, algo muy desconocido para quien no está muy familiarizado con esta tierra y solo lo considera un río (Egipto es el Nilo y el Nilo es Egipto, en pocas palabras), y a su dios, Jnum, más desconocido pero imprescindible para la riqueza y prosperidad del país. Y cuando los dioses decidieron que los faraones fuesen humanos (aunque considerados dioses en la tierra), entonces estos cuentos se encaminaron a contarnos sus historias, como la de la reina Hatshepsut, que según la leyenda era hija de Amón-Ra (que se introdujo en el cuerpo de Tutmosis antes de que este la concibiese junto a su esposa, Ahmose), o nos narran la crónica de cómo Tutmosis IV prometió desenterrar a la que hoy conocemos como esfinge de Gizah, que estaba prácticamente sepultada bajo la arena, y construir en su interior un templo y erigir una lápida constando su historia.

Los cuentos de magia se centran precisamente en eso, en la mística que rodea a la magia, hechicería, supersticiones y amuletos que para los antiguos egipcios eran casi tan importantes como la propia religión. Esta magia se conoce como heka, y aunque ya os he hablado anteriormente en el blog sobre ella, os repito aquí el breve resumen que hice en su día (aunque hoy en día no existe ninguna palabra que englobe lo complejo de su definición). Heka es la palabra egipcia para magia (también se conoce de esta manera al dios de la magia), pero en realidad comprende tanto resultados que pueden considerarse sobrenaturales como el ilusionismo manual puro y duro, al estilo de los trucos que representan los magos actuales. Con esto en mente, en estos cuentos vamos a encontrarnos un poco de todo: textos, reinos y personajes muy tratados posteriormente en la literatura, como el libro de Tot, el reino de los muertos y el hechicero Djedi (de hecho yo he traído algún libro por aquí que habla sobre estos temas y esta época), a rencillas entre Egipto y otros pueblos rivales en relación a qué pueblo manejaba la magia más poderosa pasando por historias como la de Los dos hermanos, que resultan sorprendentemente modernas y que darían para una novela larga de fantasía sin ningún problema. Curiosamente varios de estos cuentos están ambientados durante el reinado de Ramsés II y tienen como protagonista secundario al faraón y como principal a su hijo Setna, un poderoso y erudito hechicero.

Se cierra el volumen con los cuentos de aventuras, y aquí nos encontramos a personajes que hoy en día nos resultan muy conocidos, como Sinuhé, al que el autor finlandés Mika Waltari puso en el olimpo de los personajes inmortales gracias a su novela histórica más famosa, Sinuhé, el egipcio... o el que esta protagonizado (en tiempos de Seti II, nieto de Ramsés II) por Paris de Troya y Helena de Esparta llegando a  las costas de Egipto y siendo perseguidos hasta allí por Menelao, esposo de Helena.  Por otro lado, también es cierto que, al dejar a un lado a las deidades, los faraones y los magos, también dejamos a un lado a los personajes reconocibles del canon egipcio, y buena parte de estas aventuras están protagonizadas por personajes anónimos, como aquel que se encuentra a un sinvergüenza durante su camino o aquel marinero que naufraga y es rescatado por una serpiente enorme (identificada con Ra) y llevado a una isla donde solo habitan serpientes (este cuento, por cierto, está considerado como el primer relato de naufragios en la historia de la literatura).

En fin, como veis, en estas historias hay de todo, como en botica, y muy interesante y entretenido para quienes disfrutamos de esta temática. Como comento arriba, Green aprovecha para introducir en estos relatos datos y descubrimientos reales de la arqueología y la egiptología, y su objetivo resulta claro: contextualizar las leyendas milenarias con los descubrimientos arqueológicos que comenzaron a salir a la luz a partir del siglo XIX y que perduraron durante el siglo XX hasta el momento en que el libro fue publicado... pero igual que os digo todo esto, no sé hasta qué punto se puede recomendar un libro como este, porque imagino que hay que estar muy interesado en el tema para disfrutar de una antología así. Lo que sí tengo claro es que, para quien guste del Antiguo Egipto, es una joya, tanto por contenido como por edición, y es de esos libros que con solo enseñarlos ya despiertan pasiones egiptólogas, así que aunque está requetedescatalogado y no sé como estará para conseguirlo de segunda mano, si se os cruza en el camino ni os lo penséis.


 
La afición de Roger Lancelyn Green (1918-1987) a mitos y leyendas floreció durante sus años de estudiante en la universidad de Oxford, donde se enriqueció con una duradera pasión por Grecia y su cultura. También le fascinaron las obras de teatro clásicas y la reelaboración de los mitos antiguos. A partir de 1946 publicó un gran número de libros: biografías de sus autores favoritos, relatos originales para niños y unos cincuenta volúmenes con su personal visión de las leyendas tradicionales.