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miércoles, 2 de julio de 2025

RESEÑA (by MH) ::: MUJERCITAS EN NONQUITT - Louisa May Alcott


 
Título original: Water-Lilies / Sophie's secret / Debby's debut / A Strange Island / Dandelion
Autora: Louisa May Alcott 
Editorial: Toro Mítico
Traducción: Óscar Mariscal
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1887 / 1883 / 1861 / 1868 / 1869
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15,95 euros
Ilustración de cubierta e interiores: Sara Lago




Es en Nonquitt, en el sudeste de Massachusetts, una localidad costera célebre como lugar de veraneo, donde se desarrollan las historias reunidas en esta obra. Allí pasó muchos veranos Louisa May Alcott (1832-1888), autora de la célebre novela Mujercitas, dejando volar su imaginación. Las mujercitas protagonistas de las tres primeras historias que integran esta antología —«Lirios acuáticos», «El secreto de Sophie» y «El debut de Debby»— aparecen como versiones actualizadas de «La Cenicienta», ambientadas en un escenario familiar para Alcott, y en las que se prescinde, entre otras muchas innovaciones, de la rivalidad entre hermanas. Según se presentan aquí, se observa cómo el elemento más reconocible del cuento —la buena doncella que espera al príncipe que ha de sacarla de la pobreza— se va desdibujando: Ruth, en la primera de las historias, se desposa con su príncipe; no sabemos si Tilly, en la segunda, lo hace o no; y Debby, en la tercera, se casa, pero con un hombre sin más patrimonio que «un corazón fiel», unos «brazos fuertes» y «un apellido honesto». En cualquier caso, ninguna de estas tres heroínas, tan ajustadas al patrón de mujer resuelta y autónoma de Alcott, funda sus esperanzas en un casamiento ventajoso para alcanzar las metas vitales que se ha propuesto, bastándoles para ello su propio ingenio, talento y esfuerzo. La obra se completa con «¡Qué isla tan extraña!» y «Diente de León», dos deliciosas fantasías que dan una visión más amplia de los registros juveniles de la autora. 
 

 
 
Adoro mucho a Louisa May Alcott
, y aunque os he hablado varias veces de ella en el blog, creo que la última fue allá por 2020 en una antología de relatos compartida con otras autoras (si hablamos de novelas, Louisa no se pasa por aquí desde 2019). No me voy a  extender sobre ella, su obra y demás por lo dicho, son ya unas cuantas las veces que ha visitado Netherfield, así que me vais a perdonar que sea breve al respecto. El libro que os traigo hoy reúne cinco historias ambientadas en Nonquitt, un pueblito costero ubicado en el sureste de Massachusetts donde ella solía veranear. 
En realidad no se publicaron de manera conjunta sino que aparecieron en distintas publicaciones a lo largo de veintiséis años, siendo una de ellas incluso anterior a Mujercitas, el libro que la hizo inmortal. Os hablo muy sucintamente de cada una de ellas.
 
Lirios acuáticos. En esta historia tenemos por un lado a Christie Johnson, una joven de diecisiete años que pertenece a una familia de pescadores que vive en el faro, y por el otro a un grupo de veraneantes que tratan con mucho desdén y condescendencia a la gente humilde que se gana la vida precisamente gracias a los turistas... aunque no todos en ese grupo son tan esnobs y arrogantes y muestran un interés especial por Christie. 
 
El secreto de Sophie. Sophie es una muchacha suiza que viaja sin su familia a Estados Unidos para visitar a unos amigos. Ahora se halla en la costa acompañando a uno de ellos, y allí conoce a un grupo de frívolas jovencitas de su edad que se muestran desagradables y muy poco corteses con ella. Con quien sí establece una buena amistad es con Tilly, una lugareña que vende su mercancía (langostas, bayas, lirios, conchas...) a los turistas. Tilly tiene un sueño (poder estudiar y convertirse en profesora), y todo su esfuerzo va orientado a conseguir dinero para poder cumplirlo.
 
El debut de Debby. Debby viaja con su tía rumbo a Nonquitt para pasar las vacaciones. La familia de Debby es muy humilde, y su tía, que sí tiene dinero, ha decidido hacre de ella su heredera, refinarla y presentarla en sociedad a ver si consigue un buen matrimonio. Debby pronto llama la atención tanto por su encanto y belleza como por sus modales muy poco elegantes, y no le faltan candidatos que pululen a su alrededor. Su tía tiene claro quien es el más indicado, pero ese chico no es precisamente el favorito de Debby. ¿Qué ganará, el bolsillo o su corazón?

¡Qué isla tan extraña! Este es sin lugar a dudas el relato más atípico, más original y más imaginativo de los cinco que incluye el volumen. Nos dejamos de señoritas humildes en pos de una vida mejor o de romances veraniegos y nos adentramos en una extravagante, pintoresca y extraña isla llena de escenas y personajes sacados de cuentos y canciones infantiles tradicionales ingleses. 
 
Diente de león. Terminamos el volumen con un cuento muy breve que narra cómo un padre se pierde en el mar y cómo su hijo, Diente de león, de apenas tres añitos, permanece siempre con una sonrisa esperando la vuelta de su padre... porque sabe que no ha muerto y volverá, aunque a su madre, que perdió la esperanza hace tiempo, se le parta el corazón contemplando la esperanza de su hijo.
 
Os decía arriba que Alcott veraneaba en Nonquitt, pero por lo que he podido averiguar realmente este lugar era una colonia privada de veraneo que fue fundada originariamente para artistas en el siglo XIX y desde entonces ha evolucionado como destino de muchas familias de ciudades como Nueva York, Boston o Philadelphia para pasar el verano. Al principio Louisa May Alcott alquilaba su alojamiento allí, pero en 1884, tras vender Orchard House (la casa donde escribió
Mujercitas y que hoy en día podemos visitar los turistas como casa museo de la autora), se compró un cottage que por desgracia se incendió en 2013 (vamos, que hasta hace poco más de diez años se podía ver tal cual era hace 140 años cuando Louisa vivió en él).

En fin, que Nonquitt era un lugar muy especial para Alcott, pero por lo dicho arriba resulta evidente que debían convivir dos clases sociales muy diferentes: los lugareños de los alrededores, de clase social baja que vivían del turismo, y los propios turistas, de clase social alta y acostumbrados a un estilo de vida y un elitismo en claro contraste con la humildad de la gente local. Si nos atenemos a esto, podemos decir que, en los dos primeros relatos, Alcott usa esta dicotomía entre clases sociales, el tercero lo dedica a las restricciones y tonterías propias de la alta sociedad, el cuarto relato es una rareza en toda regla y el quinto relato se centra en una familia humilde y la esperanza que los reúne al final.
 
Se dice en la sinopsis que las tres primeras historias contemplan versiones actualizadas de la Cenicienta, pero honestamente veo la comparación muy cogida con pinzas: dejando a un lado a la madrastra y hermanastras malvadas inexistentes, las protagonistas de estos relatos son jóvenes muy amadas en su entorno familiar, son ellas quienes toman sus decisiones y deciden sobre su propia vida y realmente solo una de ellas acaba con un príncipe (si por príncipe entendemos un joven con dinero). Es decir, que bajo mi punto de vista, se asemejan a la Cenicienta tanto como a cualquier otro personaje de cuento con el que quieras ver similitudes. Sí veo más factible la comparación con la hermana de Mujercitas a quien todas quisimos parecernos en algún momento: Jo March, precisamente por esa necesidad de independencia, de conseguir las cosas con el esfuerzo propio, por esa necesidad de ser fieles a sí mismas y por tener el carácter y la fuerza de voluntad necesarios para seguir sus instintos y no hacer solo lo que se espera de ellas sino lo que ellas consideran correcto.  
 
Eso en cuanto a las tres primeras historias, porque las dos dos últimas son completamente distintas.
¡Qué isla tan extraña! es una explosión de imaginación, una concatenación de escenas, personajes y descripciones que aturullan un poco al lector... y cuando digo lector debo decir lector no anglosajón. Esa es la "pega" que le pongo al relato: que nos resulta totalmente ajeno a quienes no hemos crecido con las historias de Mamá Ganso (o Mamá Oca, según la traducción), porque todas esas escenas y esos personajes están sacados de cuentos y canciones tradicionales relacionados con esa figura que Charles Perrault hizo famosa. Que el relato es fantástico, pero estoy segura de que se disfruta mucho más cuando reconoces todo lo que se va describiendo en esa isla. Y en cuanto al último cuento, Diente de león, solo puedo decir que es bonito, muy bonito, y que no tiene más finalidad que decirnos que nunca debemos perder la fe y la esperanza, y que el amor lo puede todo.
 
Lo dejo aquí, que entre mi vaguería habitual y el caloruzo que hace, no dan ganas de estar delante del ordenador (¿cuánto queda para noviembre?). En cualquier caso poco queda por decir. Si os gusta Louisa May Alcott, tarde o temprano leeréis estos relatos; si no os gusta, pues a otra cosa. Pero si no habéis leído nunca a Alcott, también os digo que no creo que sean la mejor puerta de entrada, porque son muy bonitos y muy típicos de su vertiente Mujercitas (ya sabemos que Alcott tenía otra vertiente mucho más de su gusto, y del mío, pero que no era la que le daba de comer) y no dejan de ser historias con su moraleja y su enseñanza muy de la época para jovencitas de ciertas edades. Digamos que estas historias son un complemento a la obra de la autora que todos aquellos lectores que la queremos y respetamos leemos con gusto y mucho cariño... es como volver a casa y saber lo que te vas a encontrar, y por eso es precisamente por lo que vuelves: por la sensación de hogar.



Louisa May Alcott (1832-1888) fue una educadora y novelista estadounidense muy conocida por sus libros para adolescentes. Fue autora de unos 300 títulos de diversos géneros, aunque sus obras más famosas, Mujercitas (1868), novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Aquellas mujercitas (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), están consideradas como clásicos.
 
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.

viernes, 3 de abril de 2020

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #18 ::: MARZO 2020

Hola a todos

Primer viernes de abril, así que toca el resumen de reseñas de marzo, que han sido diez en total. Unas cuantas menos de las que estaban planificadas, pero intentando mantener un ritmo más o menos normal dadas las circunstancias.
 
Ya sabéis que están ordenadas según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla. 

Sed responsables, quedaos en casa y cuidaos muchísimo.

Un abrazo enorme
https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-la-posada-jamaica-daphne-du-maurier.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-cuatro-damas-del-misterio-louisa-m-alcott-vernon-lee-amelia-b-edwards-margaret-oliphant.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mb-naturaleza-ralph-waldo-emerson.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-todas-las-criaturas-grandes-y-pequenas-james-herriot.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-la-sirena-negra-emilia-pardo-bazan.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mb-adios-paris-anstey-harris.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-agatha-raisin-y-la-jardinera-plantada-m-c-beaton.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-gokumon-to-la-isla-de-las-puertas-del-infierno-seishi-yokomizo.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-el-primo-henry-anthony-trollope.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/03/resena-by-mh-los-espias-de-varsovia-alan-furst.html

miércoles, 4 de marzo de 2020

RESEÑA (by MH) ::: CUATRO DAMAS DEL MISTERIO - Louisa M. Alcott, Vernon Lee, Amelia B. Edwards, Margaret Oliphant




Título original: Lost in a Pyramid; or The Mummy's Curse / Dionea / How The Third Floor Knew The Potteries / The Library Window
Autoras: Louisa May Alcott, Vernon Lee, Amelia B. Edwards, Margaret Oliphant
Editorial: Funambulista
Traducción: Goran Gallarza, Marina Alonso, Javier Ruiz, Francisco G. González
Páginas: 192
Fecha publicación original: 1869 / 1890 / 1863 / 1896
Fecha esta edición: noviembre 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,30 euros
Imágenes de cubierta: The Love Letter (Samuel Luke Fildes, 1843-1927)

La maldición de unas semillas encontradas en una pirámide egipcia, los diabólicos acontecimientos que tienen lugar en una alfarería británica, la fantasmal presencia detrás de la ventana de una biblioteca y la extraordinaria aparición de una niña en una noche de tormenta en un pueblo costero italiano son los temas principales de los cuatro cuentos recogidos en este libro.
Son todas ellas historias que envuelven en inquietantes atmósferas llenas de misterio y suspense, escritas por cuatro autoras en lengua inglesa —la americana Louisa May Alcott, la escocesa Margaret Oliphant, la inglesa Amelia B. Edwards y la hija de expatriados británicos Vernon Lee—, que, a finales del siglo XIX y principio del siglo pasado, se dedicaron con éxito a un género que elevó a nivel literario las leyendas y los cuentos populares que hablaban de apariciones espectrales, de profecías ancestrales o de inexplicables acontecimientos sobrenaturales.

Si os digo la verdad no tenía ni idea de la publicación de este libro hasta que un día acudí a mi librería y me lo encontré flamante en mi mesa de novedades, esa a la que siempre acudo en busca de nuevas ediciones de clásicos. A poco que me conozcáis os podéis imaginar las campanas que resonaron en mi cabeza al encontrarme un título tan sugerente como Cuatro damas del misterio (¡misterio! ¡clásico! ¡victoriano!) y la promesa de varias historias cortas de la mano de autoras que en un par de casos admiro mucho y os he traído ya en varias ocasiones al blog, y en el otro par de casos de autoras a las que todavía no había tenido el placer de leer pero estaba deseando hacerlo. Vamos, que me faltó tiempo para hacerme con un ejemplar, ni siquiera miré la sinopsis, ni de qué iban las historias ni nada de nada. No me hacía falta. Confianza ciega en las autoras y en la editorial.

Durante los últimos años han proliferado en España antologías o compilaciones de relatos o cuentos de autoras victorianas (sobre todo en las áreas del misterio o el subgénero gótico) en un claro intento por dar visibilidad, en unos casos, a un numeroso grupo de escritoras que han desaparecido del imaginario contemporáneo enterradas por décadas de oscurantismo y olvido pero que en su día tuvieron un nombre y cierta reputación en ambientes literarios, y en otros casos para dar a conocer el trabajo en el relato corto o cuento de autoras conocidas o renombradas por otro tipo de historias o géneros. En unos casos la literatura era una afición o un intento de hacerse un hueco como escritoras, y en otros era la profesión y único medio de subsistencia de la autora en cuestión.

Las  cuatro damas del misterio a las que alude el título de esta compilación fueron todas escritoras profesionales que se movieron ya no solo en el ámbito de la ficción (ya fuese novela larga, relato o novela corta), sino que en algunos casos fueron enormemente consideradas en la literatura de viajes, el ensayo o el periodismo. Se dedicaban a la escritura, hicieron de ella su medio de vida, y algunas fueron incluso criticadas por su exceso de producción, porque se consideraba que esa prodigalidad era directamente proporcional al deterioro en calidad de lo que publicaban... no era cierto (no más que en el caso de cualquier otro autor con un ritmo rápido de publicación), pero sea como sea había que comer, y para autoras como Margaret Oliphant, viuda, sin recursos y a cargo de tres hijos, escribir y publicar era cuestión de supervivencia. 

La selección del cuarteto de historias que componen este volumen no deja de resultar curioso (y no sé si intencionado por parte de la editorial), pues todas pertenecen a dos décadas del siglo XIX muy concretas (las de 1860 y 1890), quedando divididas por tanto en dos grupos separados por más de treinta años entre sí. Esa diferencia de épocas en las que fueron concebidas se delata sobre todo en el desarrollo y la complejidad de las tramas, más breves y sencillas en el caso de las escritas en la década de 1860, y más desarrolladas e intrincadas en lo que respecta a las publicadas en la década de 1890. Os cuento un poco sobre cada una de estas historias y sus autoras (de las que incluyo la pequeña biografía que la editorial comparte en la ficha del libro).


PERDIDOS EN LA PIRÁMIDE (o La maldición de la momia), de Louisa May Alcott (1869) 

Louisa May Alcott (1832-1888) fue una escritora americana, gran partidaria de las causas sociales, conocida, sobre todo, por la célebre novela Mujercitas. Editorial Funambulista publicó en 2014 su libro Un cuento de enfermera (reseña aquí).

Paul Forsyth le cuenta a su prometida Evelyn cómo se perdió en una ocasión dentro de la pirámide de Keops junto al profesor Niles, y cómo tuvo que quemar una momia que encontraron en uno de los pasadizos para que el humo guiase a aquellos que les buscaban. De aquella expedición se trajo una caja de semillas como recuerdo, semillas de las que se encapricha Evelyn a pesar de las reticencias de Paul, quien no cree que sea buena idea plantar esas semillas, pero... ¿qué sería de la literatura si los personajes hiciesen caso de las buenas ideas y no hiciesen cosas que tendrán consecuencias?

Poco más os puedo contar sobre una historia que apenas ocupa unas veinte páginas. A pesar de ser publicada en 1869, esta historia de Alcott permaneció olvidada entre su obra hasta 1998 (por la fecha imagino que fue descubierta poco después de La herencia, novela inédita y muy temprana de la autora que os reseñé el año pasado). La verdad es que ante la sola lectura del título os podéis imaginar por donde van los tiros: este breve relato fue uno de los precursores de las maldiciones egipcias en la literatura, tema que 150 años después se sigue explotando intermitentemente tanto en papel como en el cine. Lo que siempre digo, lo que hoy día nos parece trillado tuvo su origen mucho tiempo atrás, y Perdidos en la pirámide da buena muestra de ello. 

Perdidos en la pirámide es una historia sencilla por su economía de páginas pero muy bien estructurada y, aunque te imaginas los derroteros por los que transitará, mantiene el interés gracias a la naturalidad con que está escrita y al punto de suspense que la rodea. Por cierto, al hilo de lo que siempre os comento sobre Alcott y su gusto por historias bastante más oscuras que Mujercitas que se veía obligada a publicar con seudónimo...  Perdidos en la pirámide fue publicado bajo las iniciales L.M.A., justamente entre medias de Mujercitas (1868) y Aquellas mujercitas (1869). Lo que era correcto y decoroso para una dama, con su nombre completo; las historias de sangre y truenos, como ella las llamaba, con seudónimo o escondiendo su nombre. Un ejemplo más de su bibliografía.

DIONEA, de Vernon Lee (1890)

Vernon Lee (1856-1935), seudónimo de Violet Paget, de padres ingleses, nació en Francia, pero vivió gran parte de su vida en Italia. Su fama se debe principalmente a sus cuentos de fantasmas y de misterio y a la literatura de viajes.

Dionea es una niña de cuatro o cinco años que aparece en la costa italiana como única superviviente de un naufragio: está atada a una tabla de madera, lleva ropas extrañas, no porta ningún crucifijo que la identifique como cristiana y no entiende una palabra de italiano. Nadie parece saber nada del barco hundido ni, sorprendentemente, ningún otro cadáver es arrastrado a la costa. El pueblo costero donde recae esta niña es de gente humilde y sencilla, nadie puede hacerse cargo de ella, pero a petición del doctor Alessandro de Rosis (que vive en ese mismo pueblo), la princesa de Sabinia la toma como protegida y unas monjas de un convento cercano la acogen. La historia nos va narrando como esta niña va creciendo y convirtiéndose en un ser tremendamente hermoso que causa tanta fascinación como rechazo pero que posee una moralidad más que dudosa: mejor no darle motivos de enfado o resentimiento, porque entre los habitantes del pueblo comienzan a circular rumores de que quien le ofende, paga las consecuencias.

El nombre de Dionea parece provenir de Dione, amante de Zeus y madre de la diosa Venus, y ese aire mitológico, de fuerzas naturales, deidades y leyendas impregnan toda la historia. En apenas cincuenta páginas, Vernon construye toda una historia alrededor de este personaje femenino al que nunca da voz y que solo conocemos por lo que se nos cuenta de ella. El relato está narrado por completo de manera epistolar, siendo el autor de las cartas el doctor Alessandro de Rosis y la receptora la princesa de Sabinia. Conforme el doctor informa a la princesa de la evolución de su pupila, vamos conociendo la preocupación creciente de este hombre ante el carácter que revela Dionea, el escaso interés que parece tener por relacionarse con sus vecinos y las tragedias que acontecen a todo aquel que osa interesarse más de la cuenta por ella. 

Es la primera vez que leo a Vernon Lee, famosa sobre todo por sus historias góticas y de fantasmas en el terreno de ficción, y por su literatura de viajes y provocadores ensayos en el de la no ficción. Vivió buena parte de su vida adulta en Italia (de ahí la localización de esta historia) y, aunque no puedo comparar con nada más (ya digo que es lo primero que leo suyo y no sé si el resto de su obra de ficción está a la misma altura), para mí es, junto con La ventana de la biblioteca, de Margaret Oliphant, el mejor relato de los cuatro, el más complejo tanto a nivel de trama como de construcción del personaje principal. La narración incluye multitud de referencias artísticas, literarias y mitológicas, y la autora, a pesar de la escasez de espacio, se apaña para adentrarse en diversos ámbitos de su interés y cerrarlo todo. A mí me ha gustado mucho, probablemente lo relea en algún momento para exprimirlo un poco más.


EL TERCER HORNO, de Amelia B. Edwards (1863)

Amelia B. Edwards (1831-1892) fue una escritora, periodista y egiptóloga inglesa. Empezó a escribir desde muy joven, tanto que a los siete años llegó a publicar su primera poesía. El carruaje fantasma es una de sus obras más celebradas.

Este relato, contado en primera persona por un hombre que desde el principio nos avisa de que no puede explicar los hechos que va a narrar, nos lleva a una fábrica de porcelana en la región de los alfareros (Staffordshire Potteries). En ella comienza nuestro narrador como aprendiz de la mano de George Barnard, el capataz, que pronto se convierte en su único y mejor amigo. Barnard está prometido con Leah Payne, una joven casi veinte años menor que él y un modelo de virtud del que nuestro narrador queda prendado (pero solo como se admira a alguien digno de ser admirado, no de un modo romántico). Esta idílica situación se trastoca cuando aparece en escena un francés llamado Louis Laroche; todos menos Leah parecen presentir el peligro que encierra este hombre, lo que conducirá a una situación en la que serán necesarias decisiones extremas.

No os puedo contar qué elemento de la historia posibilita su presencia en esta recopilación de relatos de misterio porque os estaría desvelando el final mismo de lo que en ella se cuenta. Sí que os puedo decir que cuando llega, lo reconoces y sabes lo que es sin género de dudas antes de que el protagonista de la historia sepa ponerle nombre, y el interés radica en la motivación que lo provoca y hasta donde puede llegar un hombre para proteger a la mujer que ama.

Es muy cortito también (de apenas veinticinco páginas), y sumado a la fluidez de la narración y lo interesante de la historia, la verdad es que la lectura dura un suspiro. Me ha llamado la atención (no puedo evitarlo, sabéis que soy doña clásicos policíacos) que en determinado momento se introducen elementos forenses en la detección de pruebas, y es que no hay que olvidar que este relato es bastante temprano y la ciencia forense estaba apenas viendo la luz en aqella época. Muy interesante verlo ya plasmado en un relato de este tipo.

Un primer acercamiento muy positivo a la narrativa de esta autora.


LA VENTANA DE LA BIBLIOTECA, de Margaret Oliphant (1896)

Margaret Oliphant (1828-1897) fue una novelista e historiadora escocesa. Entre sus obras literarias destacan los relatos de fantasmas de corte victoriano, como La puerta abierta y La ventana de la biblioteca (publicado en este volumen).

La protagonista, que también narra en este caso en primera persona, nos habla de un suceso que le ocurrió en su juventud cuando estaba pasando un verano con su tía en Edimburgo. Se define como una muchacha seria, a la que le gustaba estar a solas con un libro o vislumbrando a través de una ventana el ir y venir de la gente. También comenta que tenía una especie de sexto sentido que le permitía escuchar todo lo que se decía a su alrededor aun sin estar pendiente, y ver todo lo que ocurría a su alrededor aun sin levantar la vista de su libro. Desde donde se asoma a la calle puede ver la biblioteca escolar, y sobre una de sus ventanas se cierne un misterio. ¿Es de verdad o de mentira? ¿Está pintada sobre la pared o tiene cristales de verdad? Todo el mundo parece estar de acuerdo, es de mentira, un efecto óptico para mantener la uniformidad de la fachada, pero ella comienza a ver más allá de la ventana, el interior de la habitación, poco a poco, un mueble aquí, una silla allá... hasta que lo ve a él moviéndose por la estancia. El problema está en que solamente ella parecer verlo y comienza a obsesionarse con ese enigmático joven.

Y aquí tenemos de nuevo a mi querida Margaret Oliphant en su tercera aparición en el blog (y mientras dependa de mí y encuentre traducciones suyas, por aquí seguirá apareciendo). Su prosa es tan de su tierra, tan escocesa, que te va envolviendo poco a poco en brumas evocadoras, descripciones sugerentes, tintes misteriosos y personajes que parecen extraídos de esa literatura del romanticismo que ya era agua pasada en el cambio de siglo que estaba a la vuelta de la esquina. Oliphant además veía la literatura gótica o de misterio no como un medio para provocar terror, sino para hacer de lo sobrenatural algo admisible, factible, que provocase empatía en el lector y le hiciese replantearse su propia condición humana y sus valores morales (Una ciudad asediada, que os traje el pasado Halloween, es otra buena muestra de lo que os comento, al igual que Lady Mary). Aquí no hay horror ni terror, hay una sensación de anhelo imposible, de misterio insondable... incluso de cierta ambigüedad, porque las personas alrededor de la protagonista dan muchos rodeos, callan cuando podrían hablar, y al final te quedas con la sensación de que has visto mucho en la historia, pero no todo lo que la autora quería que vieras.

Este relato es de los más famosos de su obra y fue bastante polémico en su época porque muchos quisieron ver en él una denuncia sobre las condiciones opresivas en que vivían las mujeres victorianas. Yo me quedo con las muchísimas reminiscencias a Walter Scott presentes en la historia (Oliphant idolatraba a Scott) y con una historia narrada de manera tan visual, tan reflexiva y con tanta emoción que ese joven de la ventana se queda contigo y ya no lo olvidas.

Tal y como ha ido quedando claro conforme os hablaba de los relatos uno a uno, aunque he disfrutado mucho de los cuatro, debo admitir que los dos más extensos han sido mis preferidos, pues dan lugar a mayor desarrollo y profundidad de la historia (de igual modo, que los dos sean también los publicados en la década de 1890 no creo que tenga realmente nada que ver). Aun así, lo dicho, he disfrutado mucho de todos y el libro me duró un suspiro en las manos. Me ha servido también para reencontrarme con dos autoras que adoro, como son Alcott y Oliphant, y para conocer a otras dos de las que espero leer más en un futuro, Lee y Edwards (a decir verdad, le tengo echado el ojo a un libro de viajes de Amelia Edwards sobre Egipto desde hace siglos, así que creo que va siendo hora de hacerme con él).

Sé que muchos no sois de relatos, me lo comentáis cada vez que os traigo un libro de este tipo, pero soy muy pesada y cuando algo merece la pena, mi deber es insistiros e intentar que le deis una oportunidad. Cuatro damas del misterio se compone de relatos de misterio, no de terror, que se adentran en varios tópicos góticos (maldiciones, fantasmas, mitología, brujería...) pero de un modo elegante y nada oscuro. Cuatro historias y estilos muy diferentes como totalmente diferentes fueron las personalidades y vidas de sus cuatro autoras, aunque todas ellas tuvieron que pelear mucho para ver sus historias negro sobre blanco en una época en la que vivir de la literatura siendo mujer era una posibilidad factible pero en absoluto exenta de muchas piedras en el camino.





viernes, 1 de marzo de 2019

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #6 ::: FEBRERO 2019

¡Hola a todos!
 
Día 1 de marzo y primer viernes de mes, así que vamos que nos vamos con la entrada que recopila las primeras frases de todos los libros reseñados durante FEBRERO, que son concretamente diez.

Os recordamos que la única condición expresa de esta entrada es que se cuelga la primera frase hasta el primer punto y seguido o aparte, sea cual sea la extensión, y diga lo que diga (dejando a un lado prólogos, presentaciones o introducciones que no pertenezcan a la propia narración, notas sobre la edición, etc... y comenzando con el propio libro en sí).

Están ordenados según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas a su correspondiente reseña por si alguien está interesado en acceder directamente para leerlas :)

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mb-el-caso-telak-zygmunt-Miloszewski.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mh-la-herencia-louisa-may-alcott.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mb-preciosa-polly-pemberton-frances-hodgson-burnett.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mh-lady-mary-margaret-oliphant.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mb-un-ano-en-los-bosques-sue-hubbell.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mh-escondete-lisa-gardner.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mb-el-invierno-de-mi-desazon-john-steinbeck.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mh-la-mecanica-del-corazon-mathias-malzieu.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mh-el-hombre-negro-carmen-de-burgos-colombine.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/02/resena-by-mb-suenos-de-luna-leo-mazzola.html


viernes, 8 de febrero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LA HERENCIA - Louisa May Alcott





Título original: The inheritance 
Autora: Louisa May Alcott 
Editorial: Siruela
Traducción: María Corniero 
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1997 (escrito en 1849)
Fecha esta edición: 1998
Encuadernación: rústica
Precio: descatalogado



 
Enmarcada en el escenario de una aristocrática mansión de la Inglaterra rural decimonónica, ésta es la obra juvenil de la autora del clásico Mujercitas. Escrita en 1849 con la frescura e ingenuidad de los diecisiete años, la novela describe un mundo de románticas ensoñaciones, de personajes arquetípicos y conflictos pasionales, donde, al final, triunfa la virtud. Lady Hamilton, una viuda altiva pero de espíritu ecuánime, preside el hogar donde conviven sus jóvenes hijos, Amy y Arthur, su sobrina Ida, una huérfana pérfida y ambiciosa, y Edith Adelon, una virginal muchachita italiana que lord Hamilton rescató de un orfanato durante un viaje por Italia. Cuando viene a pasar con ellos la temporada veraniega un amigo del joven Hamilton, lord Percy, su entrada en el pequeño mundo de la mansión desatará pasiones y envidias entre las jóvenes habitantes de la casa.

La de hoy es una reseña atípica, y mientras la escribo lo hago con una sonrisa en los labios, porque vengo a deciros, sin rodeos, que no os recomiendo este libro. Y al tiempo que os digo esto, os confieso que yo lo he leído con mucho cariño. Sé que puede parecer contradictorio, o absurdo, pero es que es así: a mí me ha hecho ilusión leerlo porque es la primera novela que escribió Louisa May Alcott con 17 años, pero es tan tontorrona e infantil que no puedo hacer la vista gorda ante el hecho más que evidente de que no es una lectura que se pueda recomendar (si lo hiciese me tiraríais a los leones embadurnada en salsa barbacoa xD). Aun así quería que estuviese en el blog por cariño hacia la autora, simple y llanamente... no todos los primeros libros de grandes autores son obras de arte, y este es un buen ejemplo.

La historia tiene lugar en la casa solariega de una familia aristocrática, los Hamilton, compuesta por lady Hamilton, viuda y un poco borde, y sus dos hijos, lord Arthur y Amy, que deben beber agua bendita desde que nacieron porque tanta bondad junta es casi inconcebible. Junto a ellos vive lady Ida Clare, sobrina y prima respectivamente de los personajes anteriores y mala pécora de diccionario, y Edith Adelon, un dechado de virtudes hermosísimo que comparte el agua bendita anteriormente mencionada, y de la que el fallecido lord Hamilton se hizo cargo durante una estancia en Italia a pesar de desconocer todo sobre su pasado. La historia comienza cuando esperan la llegada de lord Percy, que va a pasar una temporada con ellos y que arrastra un amor trágico a sus espaldas que lo dota de todos los dones románticos habidos y por haber, además de resultar interesante, misterioso, melancólico y todo un caballero. Durante esas semanas, Ida va a intentar pescar a lord Percy, lord Percy solo tiene ojos para el ángel moreno de Edith, y Edith tiene un pasado que vamos a resolver sí o sí para que nuestra heroína sea más heroína (si algo así es posible)... Y es que nunca hay suficientes casualidades en una historia como esta.

Antes de ir más allá permitidme que esboce un poco la historia detrás de esta novela, porque tiene su aquel. Alcott la escribió en 1849 cuando solo tenía 17 años y bajo seudónimo, pero no solo no fue publicada en vida de la autora y se desconocía su existencia, sino que el manuscrito permaneció mal catalogado durante toda una generación hasta que, en 1997, dos profesoras especializadas en Alcott estaban buscando cartas y diarios suyos en la biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard y toparon con él de pura casualidad. Su autoría fue reconocida y el libro fue publicado ese mismo año. Imaginaos lo que supuso en aquel momento: nada menos que la primera novela adolescente, desconocida e inédita de una autora de esta talla... es como si hoy día encontrasen de la manera más fortuita una novela inédita de Jane Austen, por poner un ejemplo. Fueron tales el revuelo y el entusiasmo que rápidamente fue traducida a varios idiomas (a España llegó al año siguiente en esta edición que os traigo) y ese mismo año se rodó su adaptación cinematográfica (os dejaré algún vídeo por ahí abajo).

Dicho esto, hay que reconocer (si todos somos honestos por mucho que nos emocione un acontecimiento como este) que esta historia es lo que es: el escrito un tanto infantil e ingenuo de una adolescente que quería contar una de esas historias románticas con una pizca de misterio que tanto se llevaban en la época, pero que todavía no tenía las armas ni los recursos narrativos para hacerlo de una manera adecuada. Aquí los buenos son buenísimos, los malos son malísimos, los que sufren lo hacen en silencio sepulcral y dramático, los que manipulan parecen Maquiavelo, las casualidades campan a sus anchas y se montan una fiesta y tú, como lector, no puedes dejar de sonreír ante el tono tan naive con el que va sucediendo todo. Es como si estuvieras leyendo la primera novela de tu prima adolescente y la estuvieses disfrutando porque la lees con cariño y valoras su trabajo y su esfuerzo, pero no porque el resultado sea realmente bueno.

A ver, que igual que os digo una cosa os digo la otra. La historia está completa, tiene su comienzo-nudo-desenlace, el estilo es sencillo pero está bien escrita, es entretenida y, dentro de lo que cabe, ya quisieran muchos ser capaces de completar un libro así con 17 años. Pero los clichés de la imaginería adolescente de la época sobre una historia romántica son ingenuos, los diálogos resultan inocentones y afectados, y bueno, que el libro es lo que es y da para lo que da. Con todo lo que llevamos leído a la espalda y lo que tenemos pendiente por leer, no puedo venir aquí a deciros que hagáis hueco a esta historia porque luego me pediríais cuentas :)

Eso sí, para quienes les guste mucho la autora y tengan curiosidad por leer todo lo publicado por ella, no deja de ser un lujazo que nos llegó de manera inesperada 150 años después de ser escrito, y realmente se disfruta si se deja a un lado el tono evidentemente simplista e inocente de la historia. No todos los días se encuentran novelas inéditas de autores como estos, y ayudan a vislumbrar y comprender su evolución como narradores. Se nota tanto la diferencia de estilo, la evolución en la complejidad estructural y narrativa y el crecimiento como escritora entre la Alcott de esta novela y la de nouvelles como Tras la máscara y Un susurro en la oscuridad, por poner dos ejemplos y no tirar de sus novelas más famosas como Mujercitas, que hacen bueno el dicho de que no basta con nacer escritor y tener la necesidad de contar cosas, sino que la mayor parte de las veces el autor debe hacerse a base de experiencia, práctica, hábito y recorrido vital.

No os puedo decir más de lo que os he dicho: los caprichos, caprichos son, y me apetecía que esta novela tuviese su espacio en Netherfield, nada más. En cualquier caso, y a pesar de estar descatalogada, si alguien estuviese interesado en leerla puede encontrarla fácilmente de segunda mano tanto en esta edición como en una posterior que sacó Siruela en el año 2000. 

Lo dejo aquí con el comienzo de la adaptación que os comentaba arriba, aunque en youtube se puede ver la peli completa en vose :)





Louisa May Alcott (1832-1888) fue una educadora y novelista estadounidense muy conocida por sus libros para adolescentes. Fue autora de unos 300 títulos de diversos géneros, aunque sus obras más famosas, Mujercitas (1868), novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Aquellas Mujercitas (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), están consideradas como clásicos.
 
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.