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miércoles, 30 de octubre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CÓMO SOBREVIVIR A TU PROPIO ASESINATO - Kristen Perrin


 
 
Título original: How to Solve your own Murder
Autora: Kristen Perrin
Editorial: Salamandra
Traducción: Patricia Antón de Vez
Páginas: 384
Fecha publicación original: 2024
Fecha esta edición: septiembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21 euros
Ilustración de cubierta: Amanda Hudson / Faceout Studio

Corre 1965, y la adolescente Frances Adams está en una feria rural inglesa en la que una adivina hace una prediccion escalofriante: un día, será asesinada. Frances se pasa la vida intentando resolver un crimen que aún no se ha producido y, durante décadas, nadie la toma en serio, hasta que, casi sesenta años después, aparece asesinada.

En el presente, Annie Adams ha sido convocada a una reunión en la extensa finca de su rica y recluida tía abuela Frances. Pero cuando Annie llega, Frances ya está muerta. Annie está decidida a atrapar al asesino. Y, a medida que Annie se acerca a la verdad, empieza a temer heredar el destino de su tía en lugar de su fortuna.

 

No sé si lo he comentado por aquí, pero veo y consumo mucho Booktube en inglés (bastante más que en español, todo sea dicho), y eso hace que cuando ciertos libros llegan a España yo ya lleve meses (a veces incluso años) escuchando opiniones sobre ellos. How to Solve your Own Murder pertenece a este grupo. Empecé a verlo aparecer por muchos canales allá por marzo de este año, y siendo como soy una fanática del cozy crime y de los libros que beben mucho del misterio clásico tanto en su forma como en su fondo, lo tenía requeteapuntado y a la espera de verlo aparecer por estos lares. Afortunadamente este es de esos libros con los que apenas hemos tenido que esperar para su publicación en español, así que os cuento qué me ha parecido.
 
En 1965, Frances, de apenas dieciséis años, se aventura en la caseta de una adivina en una feria rural y recibe una buenaventura que le obsesiona durante toda su vida. La última frase vaticina que quizás muera asesinada, pero quien desaparece sin dejar rastro meses después es su amiga Emily. Muchos años después, Frances sigue viva... aunque no por mucho tiempo, como pronto averiguaremos. A su setenta y tantos años, sigue obsesionada con aquella buenaventura y ha dedicado toda su vida a investigar los secretos y miserias de todos sus vecinos en busca de cualquier pista que le ayude no solo a descubrir qué pasó con Emily, sino a intentar averiguar a manos de quien podría morir asesinada. Después de tantas décadas nadie la toma en serio, pero justo cuando decide hacer cambios en su testamento y reunir en su casa a su abogado, a una nueva heredera (Annie Adams) y algunos familiares que también recibirán su tajada cuando muera, mira por donde, aparece muerta en sospechosas circunstancias. La parca se ha tomado su tiempo para dar buena cuenta de la profecía, pero ahí está al fin su anticipado asesinato, y Frances tenía tan claro que iba a morir por mano ajena que lo había dejado todo bien atado en su testamento: quien descubra al asesino en menos de una semana entre Annie y su sobrino, Saxon, se lleva la herencia; si es la policía quien lo resuelve, no ven un duro y se venderá toda la heredad para hacer pisos turísticos y horrores varios. Huelga decir que todo el mundo se pone manos a la obra, y la pobre Annie, que no conoce a nadie ni a nada en el pequeño pueblo de Castle Knoll, solo cuenta con ella misma y su ingenio para resolver el crimen... bueno, y con el diario de Frances, que birla como quien no quiere la cosa y le será de mucha mucha ayuda

Sinopsis larga en la que no desvelo nada pero necesaria para sentar las bases de la historia, porque como bien digo son dos crímenes en realidad los que tenemos entre manos en esta novela y nos vamos a mover durante casi todas las páginas entre dos marcos temporales, pero sobre eso os hablaré dentro de un momento. Primero voy a desglosaros un poco a los personajes, porque son unos cuantos y en la sinopsis me resultaba imposible hablaros sobre ellos.

Si hablamos del marco temporal actual, la protagonista absoluta, porque además es la narradora en primera persona de la historia, es Annie Adams. Annie quiere ser escritora pero mientras tanto, como muchos otros en su situación, trabaja de lo que puede para ganarse la vida. Cuando comienza la novela acaba de perder su trabajo y tiene previsto mudarse a casa de su madre, que además resulta ser la heredera de su tía, Frances Adams, una anciana excéntrica que vive en una mansión en el pueblo de Castle Knoll. El caso es que Annie jamás ha visto a Frances, y por eso no deja de resultar sorprendente que reciba una carta donde se le notifica que ha pasado a ser una de sus herederas en detrimento de su propia madre. Cuando llega a Castle Knoll es cuando se descubre el cadáver de Frances, así que pierde la ocasión de conocer a su tía abuela en vida y encima se ve obligada a resolver su asesinato. El resto de personajes que comparten estos días de indagaciones y sustos varios son: Saxon, sobrino del difunto marido de Frances, y su odiosa mujer, Elva; Walter Gordon, abogado y amigo personal de Frances, y su sobrino, Oliver, que se dedica al mercado inmobiliario; Rose, amiga de Frances desde la adolescencia; Archie Foyle, el jardinero, y su hija Beth; Magda y Joe, los paramédicos; y el atractivo inspector Walter Crane, con su presencia calmada e imponente y su voz maravillosa (ay, ¿qué sería de estos libros sin personajes con un objetivo obvio como este? xd).

Y luego tenemos a Frances, la mujer asesinada alrededor de la cual gira toda la trama, a la que no tenemos tiempo de ver viva en la novela... pero a la que leemos en primera persona gracias a su diario y al marco temporal que se ambienta entre los años 1965 y 1966. Ahí vemos a la adolescente de dieciséis o diecisiete años con su novio John, sus amigas Emily y Rose, y los sucesos que tienen lugar varios meses después de escuchar la buenaventura que condicionaría su vida. Estos sucesos tienen mucho que ver con los terrenos que rodean a la finca Gravesdown (donde viven Ford, el veinteañero dueño y señor de todas esas tierras, y su sobrino Saxon, de apenas diez años), con las idas y venidas que tienen lugar entre el grupo de amigos y la gente de la mansión y, sobre todo, con la relación que se establece entre Frances y Ford... y Emily, como pronto descubriremos. No os voy a desvelar aquí la dinámica entre todos estos personajes porque ahí radica el misterio y el interés de las entradas de este diario, pero digamos que esta parte del pasado tiene como propósito principal plantear el misterio que conduce a la desaparición de Emily y que, como es de esperar, todo lo que se narra en él está muy relacionado con el presente (unos cuantos secretos verán la luz a lo largo de las páginas).

A todo esto, no he compartido con vosotros la dichosa buenaventura que trae de cabeza primero a Frances y luego a quienes quieren resolver su asesinato. Pues nada, pongo remedio ipso facto:
 
Veo huesos en tu futuro. Tu lento fallecimiento dará comienzo justo cuando tengas a la reina en la palma de la mano. Desconfía del pájaro, porque te traicionará, y a partir de ahí ya no habrá vuelta atrás. Pero las hijas son la clave de la justicia: encuentra la adecuada y mantenla cerca de ti. Todas las señales indican que morirás asesinada.

 

Bueno, os voy a contar el secreto peor guardado del mundo: cuando me encuentro libros con dos marcos temporales, las probabilidades de que me guste mucho más la trama del pasado que la del presente es de cien a uno, y Cómo sobrevivir a tu propio asesinato no ha sido diferente. Sí, sé que la investigación tiene realmente lugar en el presente, pero es que las claves de todo están en el pasado, y como lector resulta mucho más interesante leer ese diario del mismo modo en que lo lee Annie para intentar descubrir pistas, conversaciones, hechos, loquesea... que asistir a una investigación en presente que no avanza realmente hasta el último tercio porque la autora le da muchas páginas a Annie para ubicarse, conocer a la gente que le rodea, a los potenciales asesinos, a intuir quien puede hacerle daño, quien le está mintiendo, quien le está manipulando, quien está de su parte... debo recordar que todos se conocen entre sí y la única nueva en el pueblo es ella, así que tiene mucho trabajo por delante. Eso, como digo, no solo hace que la trama del pasado sea mucho más reveladora, sino que los personajes y sus interacciones me han parecido bastante más trabajados y complejos que los del presente (algunos repiten en ambas épocas, como Rose, Saxon, John o Walter Gordon, y otros no por motivos evidentes que no os voy a desvelar aquí). Supongo que por todo esto también me ha parecido más interesante el misterio que rodea a Emily que el de Frances, porque además intuyes que ambos hechos, aunque estén separados por casi sesenta años, están obviamente relacionados, y en cuanto se resuelva ese, el otro será pan comido. Vamos, que yo soy del team "marco temporal en pasado" por siempre jamás.

La novela en sí misma resulta muy coral en cuanto a personajes, pero realmente todo gira alrededor de Frances y Annie y no se profundiza demasiado en ninguno de ellos. Al estar ambientado en un pueblo pequeño de Inglaterra donde todos se relacionan de alguna manera la autora juega con la baza de lo mucho y bien que se conocen todos los vecinos, porque la afición/obsesión de Frances durante toda su vida ha sido la de investigarlos a todos ellos. Se ha pasado décadas llenando archivadores con carpetas e historiales divididos según los actos execrables que han cometido esas personas (desfalcos, infidelidades, drogas...) y, en definitiva, sus vecinos estaban hasta el moño de ella porque se dedicaba a desenterrar secretos ajenos y airear trapos sucios. Quizás esto podría haber dado mucho más juego y servido para ampliar mucho, muchísimo, el rango de sospechosos, pero salvo un par de intentonas que se plantean y se resuelven, pronto se deja a un lado y se centra en las personas cercanas a la fallecida.

Con respecto a la investigación, ya sabéis que en este tipo de lecturas intento desvelar lo mínimo posible, pero sí puedo decir que aun cuando hay varias personas investigando al mismo tiempo dadas las indicaciones del testamento (Saxon y su mujer 
por un lado, Annie por otro, la policía porque es su obligación y Oliver que no se sabe muy bien qué hace), lo cierto es que al estar narrado en primera persona por Annie y desde su punto de vista, realmente solo sabemos lo que ella hace, los pasos que da, lo que va descubriendo y su propia forma de ir atando cabos y procesando la información. Del resto y lo que hacen solo vemos lo que ella ve cuando se los cruza. La complicidad entre Annie y el inspector Rowan también hace que sepamos algo de la investigación policial, pero vaya, que aquí la que cuenta es Annie y sus andanzas mientras se lleva algún que otro susto. Los demás, como diría aquel, están de más... al menos hasta cierto momento xD.
 
La resolución para mí es correcta, aunque me ha gustado más el desarrollo de la historia (con sus altibajos de ritmo, que alguno hay) que el desenlace propiamente dicho. No sé si será porque he leído mucho, muchísimo, de este género, pero adiviné los asesinos de ambos marcos temporales, y creo que hay un sobreúso de cierto... ¿planteamiento? que podría haberse evitado para darle un poco de originalidad a esa resolución y no repetir algo ya usado anteriormente en el propio libro (es difícil hablar de esto sin hacer spoiler, sorry). En todo caso ya digo que esto es algo muy personal que no quita méritos al resto de la novela, que resulta entretenida, se lee fácil y cumple su cometido.

Cómo sobrevivir a tu propio asesinato es el primero de una serie cuya segunda entrega ya está anunciada para marzo del año que viene, así que supongo que tendremos oportunidad de conocer mejor a Annie y profundizar en el personaje. Ahí estaré yo para seguir leyendo sobre este pueblo, estos personajes... y un nuevo asesinato, como debe ser.
 
Por cierto, ¿no hubiese tenido más sentido mantener el título original del libro si nos atenemos a la propia historia y a la obsesión de Frances por resolver su propio y venidero asesinato?
 
 


 

Kristen Perrin es originaria de Seattle, donde pasó varios años trabajando como librera antes de trasladarse al Reino Unido para hacer un máster y un doctorado. Vive con su familia en Surrey, donde se la puede encontrar curioseando por librerías de viejo, pisando el barro con sus dos hijos y coleccionando demasiadas plantas. Cómo sobrevivir a tu propio asesinato es su debut literario.

lunes, 18 de julio de 2022

RESEÑA (by MH) ::: EL CASO DE BETTY KANE - Josephine Tey


 
Título original: The Franchise Affair
Autora: Josephine Tey 
Editorial: Hoja de Lata
Traducción: Pablo González-Nuevo
Páginas: 384
Fecha de publicación original: 1948
Fecha esta edición: junio 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,90 euros 
Ilustración de cubierta: Gathering the Marsh (Dee Nickerson, 2016)


Robert Blair, abogado en un pequeño y apacible pueblo británico, da ya por terminada su tranquila jornada laboral en el despacho cuando suena el teléfono. Es Marion Sharpe, ve- cina de la localidad, una mujer de pocas palabras que vive con su madre en una decrépita hacienda a las afueras del pueblo. Las Sharpe acaban de ser acusadas de secuestrar a una recatada jovencita llamada Betty Kane. Las declaraciones de la chica, al principio bastante improbables, cobran fuerza con las minuciosas descripciones del desván de los horrores donde supuestamente la tuvieron retenida. Y Robert Blair, convertido a la fuerza en detective amateur, deberá desentrañar este paradójico caso, que ni tan siquiera el Inspector de Scotland Yard, Alan Grant, es capaz de comprender.

Con lo que me gusta Josephine Tey y lo tranquilamente que me estoy tomando la lectura de sus libros... es que prefiero tener ahí siempre un par esperando en la estantería a quedarme sin ninguno, y aunque la editorial Hoja de Lata edita una novela suya todos los años con puntualidad inglesa, lo cierto es que la bibliografía de Tey es bastante corta y ya no queda mucho para decir aquello de "se acabó lo que se daba", así que ahí voy, estirando el chicle. Pero bueno, la capacidad de resistencia tiene un límite y como ya habéis visto, aquí vengo con El caso de Betty Kane que, como no podía ser menos, he disfrutado un montón (para qué os voy a dejar con la intriga...).
 
La existencia de Robert Blair, abogado en la pequeña población de Milford, es tranquila, rutinaria y apacible en grado sumo, y le gusta, es el modo de vida que ha escogido... pero a veces se pregunta qué pasaría si algo llegase para trastornar esa placidez existencial carente de sorpresas. Pronto lo descubre, pues una llamada de Marion Sharpe, vecina que no se relaciona con nadie del pueblo a quien solo conoce de vista, pone su vida patas arriba. Marion le ruega que, en calidad de abogado, acuda inmediatamente a su casa. Allí lo esperan Hallam, policía local, y el inspector Grant, de Scotland Yard, que le cuenta una historia asombrosa: una joven de quince años, Betty Kane, acusa a Marion Sharpe y a su madre, ya anciana, de haberla secuestrado durante un mes en La Hacienda, la aislada casa donde viven ambas, y de haberla maltratado y golpeado. Sabe cosas de la casa que no deberia saber de no haber estado en ella y, aunque las Sharpe niegan rotundamente las acusaciones, tampoco tienen manera de demostrar que miente. El inspector Grant no parece tener muy claro el caso, pero el cotilleo, la murmuración y los prejuicios de todo un pueblo contra un par de mujeres independientes que no socializan y que por tanto, tienen que ser culpables porque sí, pueden hacer más daño que cualquier sentencia en firme.

El personaje más famoso de Josephine Tey fue el inspector Grant, protagonista de una media docena de libros (mi favoritísimo siempre será La hija del tiempo por la temática histórica en general y de Ricardo III en particular), pero con El caso de Betty Kane no todo el mundo se pone de acuerdo: algunos lo consideran dentro de la serie protagonizada por el personaje aunque apenas haga acto de presencia un par de veces junto con algunas menciones a su nombre (en ese caso y por orden sería el tercer libro dentro de la serie), mientras que otros no lo consideran como tal y su aparición apenas se toma como algo anecdótico. En cualquier caso, en esta novela descubrimos que hace apenas doce meses que Grant pertenece a Scotland Yard y que ya es conocido por ser un juez infalible del carácter humano... aun así, Grant en particular, junto a Scotland Yard en general, deja el pabellón policial por los suelos, y no deja de tener su gracia porque este es el personaje estrella de la autora y aun así no tiene miramientos en hacerle morder el polvo. Y es que en El caso de Betty Kane los protagonistas absolutos son los habitantes de Milford: el abogado Blair como la máquina que hace avanzar la historia, y sus familiares y amigos como los engranajes que hacen que todo funcione como la seda. 
 
El investigador aquí es, por tanto, Robert Blair, que aun no siendo abogado penalista decide hacerse cargo del caso tras conocer a las Sharpe y parecerle que son incapaces de hacer algo como lo que se les acusa. Y eso que se enfrentan a la susodicha Betty Kane, típica rosa inglesa que parece que mea agua bendita (que decimos por aquí), sin tacha alguna en su comportamiento y con una apariencia tan inocente e inmaculada que los periódicos llegan a encontrarle parecido con santa Bernadette... porque aquí es donde se complica la trama: cuando se mete de por medio la prensa sensacionalista. No puede haber acusación en firme porque no hay pruebas firmes (solo circunstanciales) que corroboren la declaración de Betty, pero si un periódico acusa a dos mujeres raras que viven aisladas de secuestrar a una adolescente virtuosa, ya sabemos lo que va a pensar el pueblo llano: nada, no piensan ni razonan nada, simplemente se dejan llevar por lo que les dicen y se comportan como borregos. Así que aquí empieza la cruzada imposible de Robert Blair que, aun sin saber si habrá acusación oficial o no, decide que las Sharpe no pueden vivir bajo la sombra de la sospecha en un pueblo tan pequeño, y se lanza a investigar dónde se metió realmente Betty Kane durante el mes que estuvo desaparecida. No lo tendrá fácil (para ser una adolescente se muestra muy escurridiza en sus andanzas), pero este caso se ha convertido en la ambición de su vida: no solo está dispuesto a refutar la historia de Betty y pillarla en sus mentiras, sino que sabe que hasta que no muestre su verdadera cara ante el público que la adora y todos vean quien se esconde tras ese rostro angelical, las Sharpe no estarán a salvo.

Como no podía ser menos, mientras Tey construye esta trama, cuyo interés va in crescendo conforme se van complicando las cosas para las Sharpe y se va agotando el tiempo, también nos muestra la vida de un pueblecito como Milford y nos presenta a algunos secundarios que son los que dan vidilla a la historia. Desde la tía Lin (con quien vive Robert) hasta la cocinera de la casa (digno ejemplo inglés de que en una casa con criada, la que manda es la criada), pasando por Stanley, mecánico que se destapa como un sol de hombre con patas, y Kevin Macdermott, abogado irlandés con una personalidad arrolladora y mejor amigo de Robert. También hay que hacer mención (que para eso son las sospechosas) a las Sharpe, ese tipo de personas que la gente automáticamente descarta y acusa solo porque no se pasan el día invitando a tomar el té a sus vecinos y deciden vivir su vida de manera independiente y autosuficiente. Si son culpables o inocentes es algo que aquí obviamente no puedo comentar, pero de lo que se trata es de que la presunción de inocencia muchas veces nos la ponemos de sombrero, y aquí va una pullita de Tey hacia los prejuicios y las injusticias que cometemos con personas de las que no sabemos nada solamente basándonos en las apariencias y (en este caso) la manipulación de los medios de información.

El caso de Betty Kane es un libro muy inglés y muy de su época, y se mete en charcos con doble ración de guasa e ironía porque puede y porque quiere (que si los irlandeses, que si la moralidad dudosa de algunas mujeres...). Es muy divertido a ratos y, entre dimes y diretes, va avanzando el caso (que no es de asesinato, cosa rara en este tipo de novelas) y vamos conociendo a los personajes gracias a las interacciones entre ellos, impensables cuando comienza la lectura y que son las que realmente van dando forma y personalidad a la historia. Los diálogos son punzantes, ingeniosos, mordaces y, sobre todo, creíbles desde el punto de vista de  los personajes. Tey escribía muy, muy bien, y en sus historias despliega una inteligencia emocional y sutil que atrapa al lector sin que este se dé apenas cuenta. Al menos en mi caso llegó un punto que no podía soltar el libro, y cruzaba los dedos para que las Sharpe no fueran culpables, que no nos hubiesen dado gato por liebre tanto a Robert Blair como a mí y que la máscara de Betty Kane cayese al suelo hecha añicos. ¿Surtieron efecto mis plegarias? Pues no os lo voy a decir, obviamente. A leer el libro se ha dicho.

No creo que pueda ni deba decir más. Si os gusta Josephine Tey, debéis leerlo. Si os gustan los misterios clásicos británicos, debéis leerlo. Si os gusta el costumbrismo irónico y british de tacita de té y personajes peculiares y adorables, debéis leerlo. Si os gusta ese tipo de literatura que se lee con avidez y una sonrisa en la boca mientras se investiga un crimen, debéis leerlo. Algunos libros de Josephine Tey cuesta encuadrarlos de lleno en el subgénero del cozy mystery, pero El caso de Betty Kane es una muestra perfecta y cumple todos los requisitos, así que ya sabéis más o menos lo que podéis esperar de él. Muy recomendable.




Josephine Tey (Inverness, 1896 – Londres, 1952) es el seudónimo de la escritora escocesa Elizabeth Mackintosh. Fue una mujer independiente y adelantada a su época; jamás se casó y empezó ganándose la vida como profesora de educación física hasta la muerte de su madre, en 1926, cuando tuvo que regresar a casa para hacerse cargo de su padre inválido. Fue entonces cuando, por pura diversión, comenzó a escribir.
 
Entre sus obras más elogiadas por la crítica y el público destaca La hija del tiempo, declarada en 1990 la mejor novela de misterio de la historia por la Crime Writers’Association. 
 
Fue también autora de una docena de piezas teatrales  (escritas bajo seudónimo distinto: Gordon Daviot), y siempre será recordada por haber creado al inspector Alan Grant de Scotland Yard, protagonista de sus mejores historias.

jueves, 18 de marzo de 2021

RESEÑA by MB) ::: SALUDOS NADA CORDIALES - Christophe Carlier


 
 
Título original: Ressentiments distingués
Autor: Christophe Carlier
Editorial: Maeva
Traducción: Isabel González Gallarda-Granizo
Páginas: 168
Fecha de publicación: octubre 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 17 euros
Diseño e imagen de cubierta: Opalwoks


En este cozy mystery ambientado en una pequeña isla frente a la costa de la Bretaña francesa, un remitente anónimo envía cartas malintencionadas que hacen que salgan chispas de los buzones.

El otoño ha llegado a la isla. Una serie de cartas anónimas lacónicas e intimidantes interrumpen la vida pacífica de los isleños, haciéndoles sentir muy incómodos y levantando suspicacias. En  pleno  invierno, llega una nueva carta, esta vez con la firma de una niña que murió diez años atrás. ¿Es una carta falsa? ¿O es que la niña sigue viva? Pronto, la población de la isla está, literalmente, a punto de perder los nervios.


 
Lavada por la lluvia y azotada por el viento: así era la isla. Sin hallarse en exceso mar adentro, ofrecía no obstante un paisaje de último rincón del mundo. Arrecifes, acantilados y crestas de espuma.
Con la llegada del otoño el ambiente, lejos de enfriarse, se empieza a caldear
en una isla de la costa de Bretaña. Alguien ha comenzado con un nuevo entretenimiento: la escritura de postales que desvelan ciertos rumores o pecadillos que, por lo visto, no estaban tan bien escondidos.
 
Así, mientras que los vecinos deberían estar preparándose para un largo y tedioso invierno, se ven envueltos sin pedirlo ni entenderlo en una tela de araña de rumores, recelos y malentendidos a merced de una mano ejecutora osada y envalentonada demasiado cobarde para dar la cara. 

Christophe Carlier presenta en Saludos nada cordiales un cozy mystery. Desde la primera carta entregada a Théodore por el artrítico cartero Gabriel, seguida de las de Firmine, Léocadie, Pierre, Marie-Odile, Laurie, la señora Darceval... el misterio, acompañado de enigmas e intrigas, queda sembrado como cizaña y desconfianza entre todos los habitantes de la isla.
Volvió las postales. En el anverso, imágenes banales de felicidad. Tres gaviotas risueñas. Dos ancianas con el rostro apergaminado y bocas desdentadas y maliciosas. Un paisaje de calas y arrecifes. La roda de un barco, un muelle, rompientes. Gwenegan vio cuál era la firma que faltaba en el reverso: la isla misma.
Gwenegan, el gendarme, será el encargado de descubrir al remitente de tanta meledicencia desatada por unas cartas que han convertido la vida en la isla en plena murmuración, infundios y chismorreos.

Del otoño pasamos al invierno, y las cartas sin firmar siguen llegando para unos, mientras que para otros no hay misiva por no ser considerado demasiado importantes o relevantes. Y en este punto es cuando la novela deja de convertirse en un mystery para el lector y continúa solamente con lo cozy.
¿Tenía de qué arrepentirse? Quizá. Se podía considerar que había devuelto a su miseria a unos pobres seres, o convertido el fango en oro, transformando por arte de magia a sus vecinos en atridas.
En un momento se nos revela la autoría, se deshace el nudo y nos quedamos con el desenlace para dilucidar y descubrir el porqué de este nuevo entretenimiento. Al tiempo que disfrutamos de la prosa rica y cultivada del autor, se hace a los lectores cómplices de esta maraña de maldad que comenzó a rodar como una imparable bola de nieve desde la primera carta que el cartero
Gabriel entregó.

Para no revelar nada más, diré que no hay acción sin reacción, y estas últimas no serán las esperadas por la mano ejecutora ni tampoco por los lectores: una vez que se sacude el avispero, las consecuencias pueden ser de lo más imprevisibles y extraordinarias.

Christophe Carlier ofrece en Saludos nada cordiales una novela corta pero nada insustancial; más bien al contrario, su narración es para deleitarse por su riqueza, forma y profundidad. A la sazón, una oportunidad para seguir aprendiendo.
Cada vez se las ingeniaría para entregar un mensaje inédito, expresado con un estilo mordaz cargado de ironía y de sobreentendidos. Sin malicia, pero sí cáustico.

 
    

Christophe Carlier nació en 1960. Es doctor en Letras y Literatura Clásica y es autor, entre otros libros, de Lettres à l’Académie Française, una recopilación de las cartas que autores como Balzac, Dumas o Baudelaire enviaron a la Academia Francesa de las Letras. Contribuyó también a la elaboración de varios diccionarios de l’Académie y escribió un ensayo titulado Happé par Sempé, sobre el famoso dibujante francés Jean-Jaques Sempé. Debutó con la novela L’assassin à la pomme verte galardonada con diversos premios (Prix du Premier Roman, Prix du métro Goncourt, Prix des Espaces Culturels Édouard Leclerc-TV 7 jours, Prix des lecteurs de Notre Temps).