Mostrando entradas con la etiqueta Wilkie Collins. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wilkie Collins. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de abril de 2023

RESEÑA (by MH) ::: LA HIJA DE JEZABEL - Wilkie Collins


 

Título original: Jezebel's Daughter
Autor: Wilkie Collins
Editorial: Alba
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Páginas: 408
Fecha de publicación original: 1880
Fecha esta edición: marzo 2017
Encuadernación: cartoné
Precio: 22,50 euros
Imagen de cubierta: Frascos de farmacia (Escuela francesa, siglo XX)

La señora Wagner, viuda de un comerciante, está decidida a proseguir los planes de reforma de su difunto marido: la incorporación de las mujeres al trabajo y la reeducación de «los pobres mártires del manicomio» apelando a «su dignidad». Con este propósito viaja a Fráncfort, donde la empresa tiene una filial. Allí su socio, el señor Keller, tiene sus propios problemas: su hijo Fritz insiste contra su voluntad en casarse con Minna, hija de madame Fontaine, una viuda cargada de deudas y de dudosa reputación, pero empeñada, a toda costa, en asegurar la felicidad de su hija. 
 
La hija de Jezabel (1880) enfrenta a dos viudas tenaces y poco convencionales, las dos capaces de vencer cualquier obstáculo con tal de cumplir su objetivo.
 
Creo que lo digo siempre, pero intento (y consigo) leer a Wilkie Collins al menos una vez al año desde hace muchos años. Por suerte es un autor que no solamente fue muy prolijo y publicó mucho, sino que tenemos la fortuna de poder leer buena parte de su obra en castellano, así que sus libros nunca se acaban y siempre hay donde escoger (algo que no me pasa con otros muchos autores clásicos... o escribieron muy poco y pronto se acaban las opciones, o escribieron mucho pero apenas están traducidos). El año pasado leí
Armadale, que os recomiendo encarecidamente aunque no lo trajese por aquí, y este año (de momento) he leído La hija de Jezabel, que os recomiendo ya también por adelantado porque es tontería esperar a decirlo más abajo. Os cuento de qué va.
 
La historia comienza con dos muertes que se producen el mismo día pero a muchos kilómetros de distancia. Por un lado, en Londres, muere Ephraim Wagner, hombre de negocios cuya empresa no solo tiene sucursal británica, sino también alemana (concretamente en la ciudad de Francfórt). Por otro lado, y en la ciudad alemana de Wurzburgo, muere el doctor Fontaine, famoso por sus experimentos y hallazgos en el campo de la química experimental. Por raro que parezca (o no, porque la literatura victoriana está llena de casualidades de este tipo para sacar sus portentosas e imaginativas tramas adelante), estas dos familias pronto estarán viviendo conjuntamente una trama de misterio que no tiene desperdicio. ¿Cómo apaña Collins la situación para que así sea? Pues agarraos que vienen curvas porque resumirlo en pocas líneas requiere de dones de los que yo carezco. A ver, en primer lugar pone al mando de la empresa del fallecido Wagner a su señora esposa, que tiene ideas muy progresistas y quiere que en su empresa comiencen a contratarse mujeres no como peones, sino para trabajar en las oficinas. Prevé cierta resistencia por parte de la sede alemana de Fráncfort, y allá que manda a David, su sobrino, para ir allanando el camino. Pero antes de que David se ponga en marcha, fíjese usted, la señora Wagner acoge en su casa de Londres precisamente al hijo del director de dicha sede de Fráncfort, mandado allí por su padre a ver si se olvida de su enamorada, hija de una señora de dudosa reputación que además es la viuda del doctor Fontaine nombrado arriba y que es conocida como Jezabel por su mala fama (de ahí lo de la hija de Jezabel). Este chico, Fritz, le cuenta sus penas a David, así que cuando este llega a Alemania, ya conoce un poco el percal. ¿A quién conoce nada más llegar? ¡A la hija de Jezabel! ¿A quién conoce poco después? ¡A la propia Jezabel! ¿Es esta mujer tan mala como la pintan? Pues a ver, ella está decidida a dejar a su hija colocada y casada con Fritz, así que hará lo que sea para conseguirlo... lo-que-sea. Y pensaréis que la trama ya está servida.... pues no, que queda lo más inquietante de todo. La señora Wagner, involucrada al máximo en los proyectos de su difunto marido, decide sacar del hospital psiquiátrico de Bedlam a un joven de cuyo pasado no se sabe nada, pero al que está decidida a reinsertar en sociedad, y que jugará un papel muy importante en todo este asunto... porque sí, os lo repito: las novelas victorianas están llenas de casualidades muy casuales, y yo vivo por y para ellas. 

No sé si se habrá entendido algo, porque ahora es cuando os digo que después de semejante parrafada no os he contado nada de nada y os estoy diciendo la verdad: este es solo el planteamiento muy por encima de la historia... os aseguro que la trama se complica mucho, mucho por el camino. A ver, tampoco os voy a mentir, me he anticipado a todas las sorpresas y los giros, pero es que también tengo muy claro que esa era la intención de Collins, y en un momento os cuento por qué.

La historia está narrada por David, el sobrino de la señora Wagner, y dividida en varias partes. La primera parte, que es justamente la mitad del libro, deja el misterio a punto de caramelo, con los personajes situados en el lugar que les corresponde y con la anticipación de que ya viene lo bueno (esto, en el argot de una lectora amoral y obsesiva con los clásicos de misterio, quiere decir crimen en cualquiera de sus facetas xD). Después tiene lugar un interludio, en el que se muestra el contenido de varias cartas que esclarecen varios puntos que habían quedado en el aire en la primera parte. Luego viene la segunda parte propiamente dicha, en la que David deja de ser testigo presencial y arma la narración en base a distintos testimonios y documentos obtenidos de diferentes maneras tal y como llegaron a él en su día, y que es donde realmente ocurren cosas, muchas cosas... Y termina, como no podía ser menos, con un epílogo, donde David vuelve a hacer acto de presencia en los escenarios de los hechos y cierra la historia. 

Os decía arriba que el lector se anticipa a los hechos en la mayor parte de las ocasiones y que me parece intencionado por parte de Collins, y todas las claves para que eso suceda así están en la primera parte, la que tiene a David como narrador y testigo presencial de todo lo que ocurre en Fráncfort. David nos cuenta todo lo que ve, lo que observa, pero también nos confiesa las dudas o conclusiones que saca de todo eso, y ahí es donde Collins decide que el lector sea más astuto que el personaje, porque como tienes toda la información lo ves clarísimo, lo que te hace llevarte las manos a la cabeza ante la inopia de David, porque es tan, tan prudente, que para él solo son sospechas que no puede manifestar en voz alta "por si estoy equivocado" o son dudas "que no tienen razón de ser, porque soy un mal pensado y más me vale pensar bien de la gente". Y eso, que yo explico aquí muy mal pero que Collins ejecuta maravillosamente bien, inyecta una tensión fantástica en el lector durante el proceso de lectura, porque ves venir, anticipas, sabes, le dices a David de todo (y nada bonito) por lo indeciso, cauteloso, prudente e ingenuo que es... y aun así siempre tienes la duda de que si el autor te la está dando con queso, si va a sacar un conejo de la chistera o está jugando contigo y pasándoselo bomba en el proceso. Soy muy fan de Wilkie Collins, mucho... no sé si os lo había dicho ya xD.

Además de todo esto (por si os parece poco), ¿qué podemos encontrar en La hija de Jezabel? Pues algo muy habitual en las novelas de Wilkie: por un lado, una amalgama variopinta de géneros y subgéneros literarios (romance, misterio, suspense y un punto muy acusado de sensation novel, que ya por sí misma aglutina muchísimas características que por definición se oponen y dan como fruto lecturas la mar de entretenidas...), y por el otro introduce brochazos de crítica social y temas que interesaban al autor, muchas veces polémicos en su época, que creo que suelen pasar desapercibidos cuando se leen sus historias al predominar la vertiente del suspense y el misterio. De esto último os comento por encima los temas principales que se incluyen en la trama.

Por un lado se habla de la incorporación de la mujer al mercado laboral más allá de trabajos considerados "de mujeres", y Collins lo hace de dos maneras. Una viene de la mano de la señora Wagner, que al quedarse viuda se hace cargo de todo el entramado empresarial de su esposo como dueña con plenos poderes a todos los efectos; eso quiere decir que tiene bajo su cargo a una plantilla totalmente compuesta por hombres que deben obedecerla y tenerla en cuenta para todo del mismo modo que lo hacían con su marido. Pero la señora Wagner no se contenta con esto sino que tiene muy claro que quiere incorporar mujeres a la plantilla y en puestos administrativos o de oficina, y aunque lo lleva a cabo sin problemas en su sede londinense, prevé problemas y oposición en la sede alemana (mucho más conservadora), oposición a la que se va a enfrentar sin despeinarse. Es una mujer fuerte, decidida, resolutiva, inteligente, intuitiva... una gran mujer, que se diría hoy en día, de las que tampoco hay tantas representaciones literarias en la literatura del siglo XIX. Y en este momento debo añadir algo que no he dicho antes y que resulta muy importante para contextualizar lo que estoy diciendo: la historia no está ambientada en 1880 cuando fue escrita, sino en 1828, plena época georgiana y nueve años antes de que la reina Victoria subiera al trono, para que nos situemos.

Por otro lado se introducen ideas reformadoras y muy avanzadas para la época en el tratamiento de los enfermos mentales. No sé si sabéis cómo funcionaban las instituciones psiquiátricas en el siglo XIX, pero sin extenderme aquí, que no es plan, os doy una pista: eran una pesadilla. Supongo que habréis oído hablar de Bedlam, y ahí es donde tienen como paciente a un personaje que será fundamental en el devenir de la historia. Pero lo interesante del caso no es eso, sino lo que hace la señora Wagner al respecto: decide sacar a este enfermo de su celda y llevárselo a su propia casa. Su marido ya había mostrado interés en el tema y en el tratamiento de la locura por medio de la influencia moral, y ella decide seguir adelante con sus ideas y sus planes. Si le funciona bien, mal o regular, es algo que tendréis que descubrir leyendo el libro.

Antes de terminar, resalto un comentario del autor en la dedicatoria inicial, donde se defiende de quienes desconfían de que algunas de las cosas que cuenta en su historia sean posibles. Y es categórico: si él dice que tal cosa es posible (no puedo comentar el qué por no hacer spoilers), es porque antes ha comprobado que se puede. Ya leí un prólogo suyo parecido en Armadale, dando explicaciones por cosas que la gente ponía en duda, así que parece que tenía que enfrentarse a comentarios de este tipo continuamente y que le molestaban bastante. Y otra curiosidad más... esta novela fue fruto de un fiasco: Wilkie escribió una obra de teatro, The red vial, que se estrenó sobre las tablas en 1858 con un rotundo fracaso. Retomó la idea veinte años después en forma de novela y este fue el resultado (no sé cómo sería la obra de teatro, pero el libro cumple estupendamente su cometido).

En fin, y por no alargar esto más: que leer a Wilkie siempre es un placer, así que si tenéis este libro a mano o la oportunidad de haceros con él, no lo dudéis. Suspense, drama, romance, venenos, ciencia forense y entretenimiento asegurado. Sí, hay montones de casualidades en esta historia, personajes a miles de kilómetros relacionados entre sí, encuentros casi imposibles en ciudades desconocidas... pero es que estas novelas victorianas vivían de estas casualidades, se publicaban por entregas durante meses (a veces durante más de un año) y necesitaban enganchar al lector con cada una de ellas. Los lectores esperaban esas casualidades, esa conexión entre personajes y subtramas en apariencia totalmente independientes, esas escenas que les hacían exclamar Holy shit! (o algo parecido xD) y yo, como lectora del siglo XXI, no solamente las asumo y no me molestan, sino que las espero como agua de mayo.

 
 
 
 


Wilkie Collins nació en Londres en 1824. Muy joven entró como aprendiz en una empresa de comercio de té, que abandonó pronto para dedicarse a la literatura, campo en el que rápidamente alcanzó el éxito. Considerado uno de los padres de la narrativa policíaca, durante sus sesenta y cinco años de vida escribió casi treinta novelas y más de cincuenta relatos. Fue amigo íntimo de Charles Dickens desde que se conocieron en 1851, fecha en que comenzó una fructífera colaboración. Su novela de misterio La dama de blanco (1860) y la policíaca La piedra lunar (1868) están consideradas obras cumbres en sus respectivos géneros.

Aquejado de «gota reumatoide», se aficionó al consumo de láudano. Como resultado de esta adicción, experimentó durante toda su vida alucinaciones paranoides y declaraba que se encontraba constantemente acompañado de un doble suyo, invisible para todos los demás, que él apodaba el Fantasma Wilkie.


Collins nunca se casó, pero vivió, a temporadas, con la viuda Caroline Graves. Además, tuvo tres hijos con otra mujer, Martha Rudd. En 1870, volvió definitivamente con  Graves y, hasta su muerte, en 1889, complementó ambas relaciones.

viernes, 2 de julio de 2021

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #33 ::: JUNIO 2021

¡Hola a todos!

Ya hace calor, mucho calor, y eso quiere decir que estamos en el primer viernes de julio haciendo nuestra entrada mensual recopilatoria. Son diez las lecturas que os traemos correspondientes al mes de junio con sus primeras frases. Esperamos que os gusten.

Os recordamos que pinchando en cada imagen accedéis a la reseña en cuestión.

¡Un abrazo a todos y que julio sea un mes fantástico de lecturas! 

miércoles, 30 de junio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: VIDA DE UN BRIBÓN - Wilkie Collins


 

Título original: A Rogue's Life
Autor: Wilkie Collins
Editorial: Eneida
Traducción: Diego Alonso
Páginas: 200
Fecha de publicación original: 1856
Fecha esta edición: noviembre 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12,95 euros
Imagen de cubierta: Carl Sìtzweg (1808-1885, para revista Fliegende Blätter)


Llegué a este mundo con la gran fortuna de tener por abuela nada más ni nada menos que a lady Mortimer; por madre a una hija de esa honorable señora, y por padre al doctor Juan Federico Turner. (...) Pese a todo, confieso que soy, he sido y probablemente seguiré siendo un auténtico bribón. (...) 

En Vida de un bribón acompañamos, de la mano del incomparable Wilkie Collins, a un encantador truhán a lo largo de sus más humorísticas, emocionantes y grotescas aventuras. 

Una novela optimista y entretenida por la que desfilan una galería de inolvidables personajes e insólitas situaciones con los que el autor de La dama de blanco construye un imperdible fresco y una crítica ferozmente divertida de la moral, de las costumbres y de la sociedad.

 
Qué feliz me hace terminar el primer semestre del proyecto de Reseñas Cruzadas que comparto con mi querida Undine con mi no menos querido Wilkie Collins... La premisa que usamos para definir el mes fue "Autor que leemos cada año", y es una verdad como un templo. De hecho este no es el primer libro que leo de Wilkie este año, hace unos meses leí El público, ese desconocido, un libro de no ficción que recoge algunas reflexiones del autor sobre el arte, la literatura y la cultura que no tienen desperdicio. No lo traje por aquí, igual que no traje la novela corta que leí suya las pasadas navidades, Señora o señorita, pero creedme si os digo que Wilkie forma parte de mi rutina lectora, recurro a él cuando quiero sentirme como en casa con un libro en la mano y sí, soy muy fan de este señor, como ha quedado atestiguado en las cuatro ocasiones en que lo he reseñado anteriormente. Esta es, pues, la quinta, y si los mosquitos me dejan (me están acribillando right now), os hablo de qué me ha parecido Vida de un bribón (aunque tras esta oda a Wilkie no creo que haya dudas al respecto).
 
Desde la primera línea sabemos lo que tenemos entre manos: Francis Turner está decidido a contarnos su vida y cómo las circunstancias lo llevaron a convertirse en un bribón aun siendo de noble familia. Y es que las limitaciones y convenciones sociales de pertenecer a una familia de noble estirpe como la de los Mortimer sin un penique en el banco no le deja muchas opciones: quedan descartados el ejército, la iglesia y el mundo de los negocios, y encima no hay dinero para estudiar como un caballero. Alguien avispado sugiere que mejor sería que se casara con una heredera forrada de dinero, pero por desgracia nadie le hace caso. ¿Qué salida le queda al pobre Francis? Pues tirar de talento con el pincel y ganarse la vida vendiendo divertidas caricaturas, y qué mejor que usar como modelo a su familia y conocidos de la alta sociedad. Cuando le pillan, queda claro que su familia no comparte la diversión y encima le echan de casa, es cuando empieza la existencia de bribón buscavidas de Francis, en la que ejercerá diversas profesiones muy poco legales amén de disfrutar de una breve e instructiva estancia en la cárcel, que a Francis le gusta vivir bien pero pagar poco por hacerlo. ¿Existe algo que pueda reconvenir una vida tan disipada como feliz e inofensiva? Claro que lo hay... l'amour!! Pero no os confundáis, que estamos en una novela de Wilkie Collins, y a este señor le gustaba más el misterio que a mí un té con limón, así que entre tanto jijijaja y romance, aun le da tiempo a sumergirnos en un poquillo de suspense.
 
Vida de un bribón fue publicado inicialmente en 1856 en Household Words, la revista que Charles Dickens editaba semanalmente durante la década de 1850. Aunque esta novela corto gozó de mucho éxito, Collins retrasó constantemente la publicación en formato libro porque su intención era la de continuar las aventuras del protagonista allá donde terminaba la historia original; finalmente se dio cuenta de que era un proyecto que nunca llevaría a cabo y en 1879 volvió a publicarla con algunos ligeros cambios pero manteniendo el mismo desenlace. En el momento de esta reedición, Wilkie Collins confesó que la exhuberante alegría que desprende la historia es fiel reflejo de la etapa en que escribió la novela. Vivía en París, tenía a Dickens de vecino y las compañías que frecuentaba estaban relacionadas con el arte y la literatura. Fue una época muy feliz de su vida y esa felicidad se transmite en el tono festivo, irónico y bullanguero de buena parte de la narración.

¿Qué podemos encontrar entonces en Vida de un bribón? Pues algo que a Wilkie Collins le gustaba mucho hacer y además se le daba muy bien: una mezcla de géneros variopinta que van alternándose y predominando según necesita la trama a lo largo de las páginas. Por eso tenemos un comienzo fuertemente humorístico e irónico no carente de crítica social en el que la presentación que el protagonista hace de sí mismo y de sus circunstancias y avance en el mundo laboral despliega una sonrisa tras otra en la boca del lector. Este tono se mantiene hasta que entra en escena un cambio en su situación afectiva, en el que se pierde parte de esa ironía tan explícita y no solo se nos enamora, sino que Wilkie nos sumerge de lleno en un misterio con un villano maloso y corremos unas cuantas aventuras. Vamos, como decía antes, es Wilkie Collins en estado puro. Romance, humor, suspense, misterio, ironía, crítica social... de todo un poco, y todo bien barajado y repartido por toda la trama: hay espacio para las risas cuando tiene que haberlo y se nos pone misterioso cuando toca darle alas a nuestro héroe (sí, héroe, que nuestro bribón es muy bribón pero nos sale demasiado encantador como para considerarlo otra cosa). Hay quien no gusta de la literatura de este autor por considerarla menor, hay quien dice que su obra es muy irregular y llena de claroscuros... que ya, que sí, pero a mí que me los den de dos en dos (MH, cheerleader de Wilkie hasta los huesos... y mucho, mucho más de su amigo Dickens, pero a Dios no lo reseño por aquí porque me da pánico).

Os decía antes que nuestro bribón no es tan bribón, cosa que no creo que sorprenda a nadie. Es de esos embaucadores llenos de encanto e inteligentes que reconoce cuando le tienen que cantar las cuarenta y ponerle en su sitio y no siente ningún pudor a la hora de contarnos sus diversas aventuras porque sabe que, nos cuente lo que nos cuente, nos va a caer bien. Resulta infatigable en su optimismo y encantador en su insolente picaresca, y como no se guarda nada y reconoce sus debilidades tanto como sus fortalezas e inconstancias, pues lo compras como bribón adorable y te vas con él de correrías. Los primeros capítulos, que sirven sobre todo para establecer de manera firme su estatus de oveja negra dentro de su familia, los utiliza para poner patas arriba las aburridas, hipócritas e insoportables convenciones sociales que regían con pulso firme a la alta sociedad británica de la época. Todo estaba mal visto, todo era indigno de la noble cuna y el buen nombre, y ganarse la vida cumpliendo toda la ristra de condiciones y prohibiciones resultaba casi una quimera. ¿¡Cómo no iba a escoger nuestro protagonista la profesión de bribón!? Tampoco tenía muchas alternativas.
¡Qué felicidad la mía si, en lugar de ser el nieto de un barón, hubiera sido hijo de un destripaterrones y nieto de un labriego!
Y además deja sentencias como esta, que no puedo evitar compartir porque... porque sí, es que me parece brillante e inspirada. Sustituid "que se creen de ilustre cuna" por lo que os pida el cuerpo y seguro que os aparecen multitud de ejemplos aplicables a nuestros días.
¿Habéis reparado alguna vez en la penuria y mediocridad que caracteriza el lenguaje de aquellos que no dicen más que tonterías? Pues bien, en las reuniones de ciertas personas que se creen de ilustre cuna abundan este tipo de conversaciones vulgares.

Me ha resultado curioso encontrarme aquí algo que Collins varios años después desarrolló y usó de una manera mucho más predominante en otra novela suya, Marido y mujer, y no es otra cosa que la ley escocesa del matrimonio, así que debo presuponer que era un tema que o le interesaba mucho a él, o le interesaba mucho a los lectores de la época (y por si a alguno de vosotros también le interesa, la ley matrimonial escocesa de la época eran tan peregrina que si dos personas decían que estaban casadas delante de un testigo, ya estaban casados. Imaginaos la de parejas fugitivas inglesas que tendrían que recibir día sí día también en las aldeas y pueblos escoceses que lindaban con Inglaterra... con cruzar de país y decir delante de alguien que estaban casados, anda que no solucionarían deslices).

Otros temas inherentes a la época que se tratan en la novela son las cárceles de deudores (aunque en eso Dickens no tiene rival... que me perdone Wilkie si me oye), el ya floreciente mercado de la falsificaciòn de cuadros antiguos (Collins era un apasionado del arte y disfruta disertando sobre él) o las deportaciones de reos a Australia, que además es un tema que da para hablar mucho porque esos mismos reos muchas veces rehacían sus vidas en las Antípodas y lo que no habían conseguido en su país de origen lo conseguían en una tierra virgen que era oro puro en cuanto a oportunidades. Los australianos de hoy en día tienen sus orígenes tanto en los británicos que emigraron libre y voluntariamente a sus tierras como en los convictos que, antes la saturación de las cárceles inglesas, fueron deportados y obligados a cumplir sus penas de prisión trabajando en ellas.

En fin, que me voy por las ramas... no diréis que al bueno de Wilkie no le da tiempo a tratar temas en apenas doscientas páginas, ¿eh? Y porque no os he hablado del empeño que tienen ciertos familiares por mantener vivo a nuestro Francis cueste lo que cueste, pero eso ya lo descubriréis por vosotros mismos si abrís el libro. La de risas que se echa el protagonista a costa de este tema...

Resumiendo, si no habéis leído nunca a Wilkie Collins, Vida de un bribón me parece una fantástica alternativa, y si ya lo habéis leído, pues vais a tiro fijo, no tengáis duda alguna de que os va a gustar. Es un libro corto, narrado de manera ágil y guasona que se lee en dos sentadas, y aúna muchas de las características que luego harían famoso al autor, como la mezcla de géneros y el baile continuo entre humor, romance, misterio que tan buenos momentos nos ha dado a sus fervientes admiradores. Aunque es una obra bastante temprana y anterior a los libros que le han hecho más famoso, en el momento de publicar Vida de un bribón ya había escrito varias novelas y se le nota la confianza, el aplomo y, sobre todo, lo bien que se lo pasó dando vida a la historia. Ese disfrute se percibe sobre todo en la primera mitad del libro, en la que es imposible no sonreír constantemente ante el incesante juego de palabras lleno de ironía, sarcasmo y astucia (salvando las distancias, a ratos me recordaba al Dickens de Los papeles póstumos del club Pickwick), y si luego le da por ponerse misterioso y llevarnos a ese terreno que tanto le gustaba abonar y ver crecer florido y hermoso, pues nos vamos con él y punto.

Estos seis meses iniciales del proyecto de Reseñas Cruzadas han sido una montaña rusa porque, a nivel personal, he tenido de todo: lecturas que no me han gustado, lecturas que me han dejado tibia, lecturas que hubiese disfrutado más leyéndolas en el momento adecuado y lecturas que me han gustado mucho. Vida de un bribón pertenece a esta última categoría; no sé si hace falta escribirlo con todas las palabras pero, por si acaso, ahí queda. God save Wilkie!

Venga, lo digo... si alguna pega tengo que poner es a la edición, que traduce los nombres propios o los cambia porque sí, como se hacía en las traducciones antiguas. Es algo que no me gusta nada, lo he dicho muchas veces, y leer Francis (por Frank), Roberto, Pedro o Juan (un Juan Peter aparece por ahí, en el colmo de la extravagancia) en una edición de 2014 me tira muy para atrás. Es que incluso está cambiado el apellido del protagonista, que no es Turner, como aparece en esta traducción, sino Softly, o el de su abuela, que no es Mortimer, sino Malkinshaw (y porque he dejado de mirar, que habrá mucho más). Si es una traducción antigua, que tiene toda la pinta, eso tendría que haberse corregido (y si es nueva, que lo dudo muchísimo, es muy raro, la verdad). Pero bueno, mi reto de Agatha Christie me tiene más que acostumbrada. Las ediciones de Molino curten en el tema :)

Antes de despedirme, os comentaba al inicio que con Wilkie Collins damos fin al primer semestre de este proyecto, que coincide con las seis lecturas que teníamos anunciadas hasta ahora. Aprovechamos la ocasión tanto Undine como yo para anunciar las seis lecturas restantes de la segunda mitad del año, en la que tenemos entre otras cosas una obra de teatro desconocida e inédita hasta hace poco tiempo de una autora consagrada, un libro de relatos para Halloween e incluso un giro diferente, como es reseñar cada una un libro distinto del mismo autor para establecer comparaciones entre su obra de ficción y de no ficción. Tenéis el listado justo abajo, y lo añadiré también en la entrada inicial del proyecto. Ya sabéis que estáis invitados a uniros y leer los libros que proponemos si os apetece y os llaman lo suficiente :) 
 
Reseña en casa de Undine -> aquí
 
 
 
 



Wilkie Collins nació en Londres en 1824. Muy joven entró como aprendiz en una empresa de comercio de té, que abandonó pronto para dedicarse a la literatura, campo en el que rápidamente alcanzó el éxito. Considerado uno de los padres de la narrativa policíaca, durante sus sesenta y cinco años de vida escribió casi treinta novelas y más de cincuenta relatos. Fue amigo íntimo de Charles Dickens desde que se conocieron en 1851, fecha en que comenzó una fructífera colaboración. Su novela de misterio La dama de blanco (1860) y la policíaca La piedra lunar (1868) están consideradas obras cumbres en sus respectivos géneros.

Aquejado de «gota reumatoide», se aficionó al consumo de láudano. Como resultado de esta adicción, experimentó durante toda su vida alucinaciones paranoides y declaraba que se encontraba constantemente acompañado de un doble suyo, invisible para todos los demás, que él apodaba el Fantasma Wilkie.


Collins nunca se casó, pero vivió, a temporadas, con la viuda Caroline Graves. Además, tuvo tres hijos con otra mujer, Martha Rudd. En 1870, volvió definitivamente con  Graves y, hasta su muerte, en 1889, complementó ambas relaciones.


De Wilkie Collins, en 2006, Editorial Funambulista ha publicado La reina de corazones, y, en 2011, Corazón y ciencia.

 

viernes, 6 de diciembre de 2019

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #14 ::: NOVIEMBRE 2019

¡Hola a todos!

Hoy es el primer viernes del mes, así que vamos con  la sección de las primeras frases de las reseñas del mes anterior.

Noviembre ha sido bastante más reposado que octubre. Once han sido los libros reseñados. Están ordenados según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla.

¡Esperamos que os gusten!
https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-combo-by-mh-el-coleccionista-john-fowles.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mb-el-ultimo-secreto-de-los-deverill-santa-montefiore.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-paisajes-italianos-edith-wharton.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mb-una-pareja-casi-perfecta-emily-eden.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-dracula-el-origen-dacre-stoker-jd-barker.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-chernobil-012340-andrew-leatherbarrow.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-therese-raquin-emile-zola.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mb-espiritus-errantes-y-otros-fantasmas-beatriz-alonso.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-silas-marner-george-eliot.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-corazon-y-ciencia-wilkie-collins.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/11/resena-by-mh-insomnio-juan-manuel-penate.html

martes, 26 de noviembre de 2019

RESEÑA (by MH) ::: CORAZÓN Y CIENCIA - Wilkie Collins




Título original: Heart and Science
Autor: Wilkie Collins
Editorial: Funambulista
Traducción: Maite Roig Costa
Postfacio: Maite Roig Costa
Apéndices: Wilkie Collins
Páginas: 480
Fecha de publicación original: 1882
Fecha esta edición (2ª): abril 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 24 euros
Imagen de cubierta: The Proposal (Frank Stone, 1800-1859)

La historia de amor entre dos jóvenes es el telón de fondo que el genio de Wilkie Collins utiliza en Corazón y ciencia para dar voz a su ataque contra la vivisección. El joven doctor Ovid Vere, el día antes de marcharse al extranjero, donde tiene que ir para recuperar su afectada salud, se topa casualmente, en una calle de Londres, con una atractiva mujer de la que se enamora a primera vista y que lo conduce a un concierto donde ella se desmaya. Después de ayudarla, en calidad de médico, descubre que se trata de Carmina Graywell, la prima hermana que, después de quedarse huérfana, había viajado de Italia a Inglaterra para ser educada por la madre del mismo Ovid (que persigue la herencia de su sobrina…).
 
Una de sus últimas y más controvertidas novelas, que el mismo Collins situaba al lado de La dama de blanco como una de sus obras más logradas, Corazón y ciencia, a través de una narración bien estructurada, llena de intriga e ironía, y en la que aparecen personajes oscuros, como el doctor Benjulia —representante de la ciencia y de los excesos a la que esta puede llevar—, es algo más que una crítica vivaz e inteligente a la vivisección de animales, tema de enconado debate a finales del siglo xix en la sociedad victoriana: es una gran novela de suspense, de amor y de investigación del alma humana.
Pensaba que hacía menos, pero han pasado ya seis meses desde La reina de corazones, el último libro que os traje de mi adorado Wilkie :). Hoy os traigo Corazón y ciencia, publicado por la editorial Funambulista allá por 2011 (y reeditado antes de verano este mismo año), en el que además de tocar algunos de sus temas habituales, el autor se adentró en otros que eran objeto de polémica en el momento de publicación de la novela, todos ellos relacionados con la ciencia de un modo u otro. 

Carmina Graywell, de diecisiete años, llega a Londres procedente de Italia tras quedar huérfana para quedar bajo la tutela de su tía, la señora Gallilee, hermana de su padre y a la que no ha visto jamás hasta ese momento. Entre Carmina y su primo Ovid surge algo más que cariño fraternal, pero lo que podría ser motivo de alegría no lo es tanto para la señora Gallilee: acumula muchas deudas, no tiene ninguna intención de rebajar su nivel de vida y, tras la lectura del testamento de su hermano, averigua que si su sobrina muere sin descendencia, todo su dinero (que es mucho) pasará a ella. El mejor remedio para eso es conseguir que su sobrina muera soltera, así que si puede separar a su hijo de Carmina y enfriar la relación entre ellos, mejor que mejor. Ovid, reputado médico con un futuro brillante por delante, está psicológicamente extenuado; justo antes de conocer a su prima tenía pensado marcharse al extranjero para recuperarse, así que resulta imperativo que Ovid se vaya muy lejos tal y como tenía planeado, y que Carmina quede completamente sola y desvalida a merced de su tía y sus malévolos planes... Por si fuera poco, dos hombres oscuros y siniestros, el señor Benjulia y el señor Le Frank, y una institutriz que guarda un profundo secreto, la señorita Minerva, forman parte de este complicado círculo de personajes, y serán determinantes en todos los sucesos que entretejen esta trama ambientada en Londres en 1880.

Quienes estén familiarizados con la obra de este autor saben que Wilkie Collins era un maestro introduciendo varios géneros en sus novelas y encajándolos todos con total precisión, y Corazón y ciencia no podía ser menos. Además en este caso el propio título del libro no deja lugar a dudas: por un lado tenemos romance, misterio, suspense y una buena dosis de sensation novel (el corazón), pero también introduce temática social polémica en la época en que fue escrita la obra, como la vivisección y los excesos que se realizaban (se realizan) en nombre del conocimiento (la ciencia). Os explico un poco de ambas partes.

La parte del corazón es donde tenemos, como es menester, el desarrollo del romance entre los dos primos, Carmina y Ovid, pero Collins jamás escribía una historia de amor sin más, sino que lo aderezaba con un poco de todo, y este es el caso: que si la tía maléfica fría como el hielo y endeudada hasta las orejas que hará lo que tenga que hacer para que su sobrina se quede soltera y pueda heredar; que si una rival en los afectos de Ovid que no se sabe nunca de qué pie cojea, ni si es buena, mala o todo lo contrario (ni ella misma lo sabe durante casi todo el libro y ahí está la gracia, que lo mismo se desvive por Carmina que temes que le clave un puñal por la espalda); que si un tipejo soberbio y rencoroso casi tan feo como mala persona que no perdona los agravios y se convertirá en un malo-malo de libro... y todo esto en un ambiente de suspense en el que el lector ve peligrar la integridad y la salud mental de la pobre Carmina conforme los distintos frentes la acorralan y la van dejando totalmente indefensa y a merced de circunstancias que no puede controlar. 

Os comento arriba que esta novela es una buena representación de la famosa sensation novel que hizo furor entre los lectores británicos de la segunda mitad del XIX, y es que nadie como Collins para entremezclar los ingredientes de este género: el melodrama, el suspense, los desmayos por doquier en cuanto sube un poco la tensión de la escena, las cartas que se interceptan y se usan para aumentar la intriga, los malentendidos que provocan situaciones dramáticas, reacciones excesivas y un poco pasadas de rosca, la jovencita ingenua e indefensa acosada por personajes malvados y aprovechados, los testamentos con veinte claúsulas a cada cual más enrevesada que ponen en peligro a dichas jovencitas, los estados mentales cercanos a la locura causados por un cúmulo de todas estas circunstancias... y todo esto en el calor de un hogar típicamente británico, de esos que desde fuera están libres de sospecha pero vaya usted a saber lo que esconden entre sus paredes. Vamos, melodramas un poco desmesurados y sazonados con misterio, romance y mucha emoción... eso era lo que pirraba a los lectores británicos de finales del XIX: estaban un poco hartos de historias blandas y gazmoñas, querían chicha y querían que esa chicha pudiera ocurrir en una casa cualquiera de una ciudad cualquiera. Y sí, en esta novela tenemos dosis a raudales de todo esto.

¿Qué más tenemos en Corazón y ciencia? Pues la ciencia, que además está representada a varios niveles. Tenemos el nivel bueno, el que ejemplifica Ovid Vere, médico de cabecera estudioso de su disciplina cuyas investigaciones y conclusiones son producto de la observación y el estudio, jamás de prácticas que supongan peligro ni para los enfermos ni para ningún ser vivo. También tenemos a la señora Gallilee, que aunque es una mala pécora con los seres humanos en general y se merece todo el libro que le parta un rayo, en lo que se refiere a la ciencia digamos que el autor simplemente intenta ejemplificar en ella la fiebre científica que surgió en las últimas décadas del siglo XIX, y que derivó en esa contradicción en la que navegaba buena parte de la sociedad victoriana, dividida entre las supersticiones y la religión por un lado, y los descubrimientos y avances científicos por el otro. Charlas, conferencias, reuniones... la comunidad científica en plena ebullición, y la señora Gallilee en el centro de esa vorágine de descubrimientos y teorías que aparecen en su boca en cuanto se le presenta la ocasión (en los apéndices incluidos en el libro, el propio Collins asegura que todas las afirmaciones que realiza este personaje son reales y en modo alguno inventadas... imagino que alguien le diría que se había inventado esas teorías de índole tan peregrina en apariencia pero que realmente fueron planteadas y argumentadas en su día... lo que no quiere decir que fueran ciertas, pero ese es otro tema).

Pero, como digo, esta es la parte normal o inocua de la ciencia que podemos ver en el libro. Luego está la que realmente quiere criticar el autor, que no es otra que la vivisección y la experimentación con seres vivos con una premisa por bandera: que, en aras del conocimiento y el avance científico, el fin justifica los medios y los métodos usados para ello. El doctor Benjulia es el escogido para representar al científico cruel y sin escrúpulos ansioso de fama y gloria que mutilará, cortará y experimentará lo que considere necesario con tal de ser el primero en descubrir la cura para (en este caso) las enfermedades mentales. Y si se le presenta un ser humano con una patología que le parece interesante no lo cortará en pedacitos, pero también experimentará con él sin remordimiento alguno aunque eso suponga hacer peligrar la vida de esa persona. Y aunque Collins cierra la puerta del laboratorio de Benjulia durante todo el libro y jamás se muestra explícito, su narración es tan magnífica que sabes en todo momento a qué se dedica este señor y lo que hace en ese laboratorio sin que realmente te lo cuente. Durante la segunda mitad del siglo XIX la polémica entre los pro-viviseccionistas y los anti-viviseccionistas era cruda y repleta de acusaciones en ambos sentidos: os aseguro que cuando cerréis Corazón y ciencia no vais a albergar ninguna duda sobre la posición del autor sobre este tema.

Ya os he hablado del corazón y la ciencia de este libro... ¿qué más queda por decir? Pues señalar una característica que pulula por todo el libro, característica que os va a sorprender después de todo lo que os he contado hasta ahora: en Corazón y ciencia hay también mucho humor e ironía, casi siempre gracias a un determinado número de personajes y a sus peculiares personalidades. El modo en que Collins fue capaz de introducirlos y hacerlos tan predominantes en una historia con tanto drama, suspense y personajes horripilantes es un don solo al alcance de autores extraordinarios como él (sí, adoro a este autor, ni puedo ni quiero evitar que se me note tanto... y sí, sé que es un autor que tuvo altibajos en su obra, pero hoy estoy hablando de un libro fantástico y es lo que hay xD). La mezcla entre los toques de humor, el suspense por saber qué va a ocurrir a continuación y el tono más dramático de la historia hacen que el ritmo de lectura sea tan liviano que a ratos cuesta dejar el libro. De verdad, es muy, muy entretenido.

El propio autor elevaba esta novela al mismo nivel que La mujer de blanco y eso dice mucho de la calidad de la novela, de los muchos temas que abarca, del espléndido trabajo que hizo con los personajes y de un resultado final a la altura de lo que promete y anticipa la narración desde la primera página. No hace falta decirlo, he disfrutado muchísimo de Corazón y ciencia, mi idilio con Wilkie no tiene fin y cada vez que leo un libro suyo soy más feliz que una perdiz :)

Wilkie Collins nació en Londres en 1824. Muy joven entró como aprendiz en una empresa de comercio de té, que abandonó pronto para dedicarse a la literatura, campo en el que rápidamente alcanzó el éxito. Considerado uno de los padres de la narrativa policíaca, durante sus sesenta y cinco años de vida escribió casi treinta novelas y más de cincuenta relatos. Fue amigo íntimo de Charles Dickens desde que se conocieron en 1851, fecha en que comenzó una fructífera colaboración. Su novela de misterio La dama de blanco (1860) y la policíaca La piedra lunar (1868) están consideradas obras cumbres en sus respectivos géneros.

Aquejado de «gota reumatoide», se aficionó al consumo de láudano. Como resultado de esta adicción, experimentó durante toda su vida alucinaciones paranoides y declaraba que se encontraba constantemente acompañado de un doble suyo, invisible para todos los demás, que él apodaba el Fantasma Wilkie.


Collins nunca se casó, pero vivió, a temporadas, con la viuda Caroline Graves. Además, tuvo tres hijos con otra mujer, Martha Rudd. En 1870, volvió definitivamente con  Graves y, hasta su muerte, en 1889, complementó ambas relaciones.


De Wilkie Collins, en 2006, Editorial Funambulista ha publicado La reina de corazones, y, en 2011, Corazón y ciencia.