Mostrando entradas con la etiqueta Honoré de Balzac. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Honoré de Balzac. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de noviembre de 2021

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #36+37 ::: SEPTIEMBRE + OCTUBRE 2021

¡Hola a todos!

Pues como viene siendo habitual últimamente, los meses son tan irregulares en número de reseñas que compensa traerlos de dos en dos, y aun así cada vez son menos las reseñas publicadas. Hoy son diez las lecturas en total cuyos comienzos podéis leer abajo y que corresponden a los meses de septiembre y octubre.

Os recordamos que pinchando en cada imagen accedéis a la reseña en cuestión.

¡Un abrazo! 
 

jueves, 14 de octubre de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LA FALSA AMANTE - Honoré de Balzac


 
 
Título original: La Fausse Maitresse
Autor: Honoré de Balzac
Editorial: Ediciones Invisibles
Traducción: José Ramón Monreal Salvador
Páginas: 128
Fecha publicación original: 1841
Fecha esta edición: mayo 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 13 euros


El matrimonio formado por Clémentine du Rouvre, una bella heredera parisina, y Adam Mitgislas, un noble polaco tan feo como elegante, vive momentos  de éxito y bienestar. Sin embargo, la buena administración del patrimonio conyugal se debe, según descubre la esposa, al mejor amigo de su marido, Tadeusz Paz, un joven misterioso y atractivo. El joven Tadeusz está enamorado secretamente de Clémentine, pero de ningún modo quisiera traicionar a su mejor amigo. Y como tampoco quiere herir los sentimientos de ella, decide inventarse una falsa amante para justificar su fingida indiferencia ante Clémentine.


Siempre os digo que mi alma clásica es mitad británica mitad rusa porque es la literatura que me hace sentir en casa cuando me sumerjo en ella, pero objetivamente mi alma se divide en muchos, muchos más tantos por ciento. Uno de ellos pertenece a la literatura francesa, de la que ya os he traído unos cuantos ejemplos: Zola, Hugo, Dumas, Voltaire, Verne, Radiguet, Uzanne, Constance de Salm... y, como no podía ser menos, Balzac, de quien os traje hace ya un tiempo Memorias de dos jóvenes esposas que ocupa el tercer lugar en La Comedia Humana), y con quien repito hoy para hablaros de La falsa amante, número trece del mismo proyecto narrativo (y ambas encuadradas dentro de la colección Escenas de la vida privada). Ya os hablé en su día de La Comedia Humana y seguramente me repito en el tipo de información, pero resulta inevitable hablar de ella cuando se habla de Balzac.
 
La Comedia Humana fue un proyecto literario de proporciones tan colosales que, aun a pesar de no haber alcanzado los números inicialmente previstos por Balzac, sigue siendo a día de hoy único y verdaderamente fascinante y encomiable. Considerado el mayor proyecto narrativo de la historia de la literatura con 87 novelas completas, la previsión inicial era de 137, pero el fallecimiento de Balzac truncó la consecución de la empresa en su totalidad. A esas 87 novelas ya previstas hay que sumar 7 que no lo estaban y alguna que se publicó de manera póstuma, con lo que en realidad son más de 95 obras... y lo mejor de todo, lo más sorprendente (si cabe), es que las publicó en el exiguo periodo comprendido entre 1830 y 1850. Veinte años para casi cien novelas de mayor o menor longitud. Para mí son números que impresionan aun viniendo de alguien como él (para mí es uno de los genios de las letras francesas). ¿Cuál era la finalidad de La Comedia Humana? Pues retratar a la sociedad francesa desde la caída del imperio de Napoléon hasta el final de la Monarquía de Julio (1815-1848) en una multitud de novelas interconectadas entre sí y donde diversos personajes se mueven de una obra a otra conformando una estructura en la que cada novela, cada historia, es una pincelada de un enorme cuadro con tantos trazos como personajes. Balzac decidió dividir tan titánica tarea en tres tipos de estudios: filosófico, analítico y de costumbres, estando este último dividido en al menos otras once categorías, entre las que se incluye las Escenas de la vida privada, a las que he aludido en el primer párrafo indicando que pertenecen a ella tanto Memorias de dos jóvenes esposas como La falsa amante. Muchos de los libros más famosos de Balzac de los que habréis oído hablar, por no decir todos, pertenecen a La Comedia Humana, y seguramente si habéis leído algo suyo podéis dar por hecho que forma parte de esta fascinante proeza. 

Dicho todo esto, que nunca está de más recordar cuando se habla de este autor, os comento qué me ha parecido La falsa amante, editado hace un par de años por Ediciones Invisibles dentro de su colección de Pequeños Placeres de la que ya os hemos hablado en el blog varias veces (la última hace nada con Una villa en Florencia).

La historia comienza en París durante la segunda mitad del año 1835 y nos presenta al matrimonio  de recién casados formado por Clémentine du Rouvre y el conde Adam Mitgislas Laginski, un polaco en el exilio. Tras pasar más de un año de luna de miel viajando por Europa vuelven a París, y es entonces cuando Clémentine empieza a escuchar el nombre de Tadeusz Paz constantemente: Paz esto, Paz aquello... Pero, ¿quién es el tal Paz? ¿Por qué no lo ha visto jamás si es tan amigo íntimo es de su marido? El conde le explica a su mujer las circunstancias que los han unido como si fueran hermanos, y como Paz se siente en deuda con él por haberle salvado la vida en varias ocasiones durante la rebelión polaca. Ahora vive con ellos, administra la casa y la economía de los condes, pero es tan austero, modesto y tímido que nunca se deja ver... Y Paz tiene sus motivos, unos motivos que lleva ocultos en el corazón y que no puede compartir con nadie: está perdidamente enamorado de Clémentine, pero jamás hará nada por perjudicar a su amigo del alma ni para ensuciar la reputación de la condesa. Pero un día Clémentine exige que se presente por fin ante ella y forme parte de la vida del matrimonio, y es entonces cuando la vida del apuesto y elegante Paz entra en un torbellino de complicaciones.

Balzac escribió de manera recurrente sobre el matrimonio, ya fuese dentro de la aristocracia parisina o la sociedad rural: la fidelidad, los lazos que unen a los cónyuges, esponsales concertados o esponsales por amor, la dicha o desdicha conyugales... tiene de hecho un libro en el que habla exclusivamente sobre el tema llamado Fisiología del matrimonio, publicado en 1829 (muy al inicio de su carrera como escritor cuando solo contaba 30 años y no había iniciado el proyecto de La Comedia Humana) donde saca a pasear todo su cinismo reduciendo la vida matrimonial a las cuatro paredes de la alcoba. Es decir, que era un tema que le interesaba y que plasmaba continuamente en sus escritos. Memorias de dos jóvenes esposas clama sobre la materia desde su mismo título, y en La falsa amante volvemos a tener un matrimonio en el eje central de la trama, que además ejerce como freno para lo que se pretende evitar y como detonante de lo que acaba pasando... al fin y al cabo ahí está el quid de este triángulo amoroso: que hay un matrimonio y un personaje externo a él, y todos de alguna manera están relacionados con todos. ¿Conseguirá Paz mantener su honor de caballero y no demostrar sus sentimientos hacia Clémentine? ¿Descubrirá Clémentine los sentimientos de Paz? ¿Se enterará Adam de todo este percal que se está cociendo ante sus propios ojos, o no conoce tan bien a su amigo Paz como cree? 
Las parisienses son incomprensibles. Cuando son queridas con locura quieren ser queridas de forma razonable, y cuando se las quiere de forma razonable, entonces le reprochan a su enamorado no saber amar.
Dejando a un lado la trama de los personajes, en las primeras páginas, Balzac también hace un repaso (disfrazado de líos entre familias, parientes y personajes varios) a la situación política de la época ya no solo en Francia sino en parte de Europa.  Así, entre otras cosas, habla de las consecuencias que la alta sociedad francesa seguía pagando a causa de la legislación impuesta por Napoleón en su Código Civil de 1810 (que abolió el derecho de primogenitura, derecho que precisamente Balzac consideraba primordial para la prosperidad social y que en el libro resume de manera tajante: las familias ricas se encuentran entre el peligro de arruinar a sus hijos si tienen demasiados, y el riesgo de extinguirse si solo tienen uno o dos); también habla de la decisión de Luis Felipe I de Francia (penúltimo  monarca francés) de acabar con los republicanos y de los distintos baremos usados entre sus propios partidarios según fuesen más conservadores o reaccionarios, y esto en concreto es muy importante para la historia porque liga directamente con la Cuestión Polaca que afecta a los dos personajes masculinos protagonistas (muy complicado de explicar aquí, pero en lo que nos afecta hace alusión a la revuelta polaca contra Rusia entre los años 1830 y 1831). El caso es que los republicanos más reaccionarios estaban a favor de los polacos pero los más conservadores no, y como Luis Felipe I pertenecía a esta última rama, los exiliados polacos que llegaron a Francia en 1832 estaban muy mal vistos por muchos títulos que cargasen a las espaldas. Como digo antes, Balzac se explaya a gusto sobre estas y otras muchas cosas y además deja sus opiniones muy claras sobre cada uno de los temas, pero lo hace muy sibilinamente entremezclando intrigas familiares y cotilleos varios sobre los personajes que, a quien no quiera mirar más allá, le pueden parecen innecesarios y largos como entradilla para la trama principal... pero no, hay que tener paciencia con esas primeras páginas y leer entre líneas, que si todo eso está ahí es por algo (este periodo histórico concreto es la razón de ser de La Comedia Humana, vaya).

Por cierto, y hablando de todo un poco, la historia está dedicada a la condesa italiana Clara Maffei, casada por aquel entonces con Andrea Maffei, traductor y poeta italiano (se separaron en 1846). Me ha intrigado la dedicatoria y os cuento de donde viene porque tiene mucho que ver con el contenido de La falsa amante. En 1834 el matrimonio Maffei abrió en Milán el conocido como Salotto Maffei, un salón que se convirtió en punto de encuentro para muchos intelectuales del arte, la música y la literatura y que solían frecuentar personajes que abarcaban desde Verdi a Manzoni, claves en el futuro proceso cultural conocido como Risorgimento (Resurgimiento), enclavado dentro del proceso de la Unificación Italiana llevado a cabo a lo largo del siglo XIX en la península itálica. La fama del salón cruzó fronteras, gracias sobre todo al encanto, inteligencia y buen hacer de Clara a la hora de atender a sus invitados. Cuando, en 1837, se enteró de que Balzac llegaba a Milán, le recibió con todos los honores, y Balzac quedó prendado de la condesa. Llegó a decir esto: "H
ubiera dado diez años de mi vida a cambio de ser amado por ella durante tres meses. Sin embargo, en ese momento de mi vida ya había viajado mucho y había vivido con mujeres de casi todos los países de Europa, aunque ninguna había producido una impresión tan vívida, profunda e instantánea en mí". El caso es que Balzac y la condesa Maffei se convirtieron en íntimos (hasta el punto de ser recibido en su casa en horarios fuera de visitas como si perteneciese al propio hogar), y cuando abandonó Milán mantuvo una constante correspondencia con ella que llegó a despertar los celos de Andrea Maffei. Balzac le dedicó La falsa amante porque en la condesa Clémentine quiso honrar a la condesa Maffei y celebrar la amistad entre un hombre y una mujer más allá de los sentimientos románticos que pudiera haber entre ambos. A veces la curiosidad por las dedicatorias de los autores no da frutos interesantes, pero en este caso sí tenía su miga (os dejo aquí a la derecha una foto de la condesa Maffei por si fuera de vuestro interés).

A estas alturas os estaréis preguntando de dónde viene el título, quién es esa falsa amante a la que alude la novela. Pues no os los puedo decir porque hasta aquí os voy a contar, lo demás tendréis que descubrirlo por vosotros mismos. Como todas las delicatessen de esta colección es una historia muy corta en la que no se debe desvelar más de la cuenta. Sí os tengo que confesar, porque si no lo hago reviento, que el final es simplemente maravilloso tanto por inesperado como por mágico (usaría otras palabras, pero entonces os daría pistas... soy maligna, lo sé). A mí me dejó con el corazón pegando brincos, no os digo más.

Balzac era un arqueólogo del alma humana. Vivió mucho, experimentó mucho... mujeriego, jugador, deudor, propenso a los excesos, siempre buscando el camino que evitase la repetición en su vida y virando de ruta en cualquier otra dirección que le ofreciese algo nuevo, y ese conocimiento del alma humana, tanto para lo bueno como para lo malo, unido a su inagotable capacidad de trabajo y su, sobre todo, excelso genio como literato, dieron vida en cada una de sus obras a unos personajes imperfectos a quienes cincelaba a base de agudeza, sutileza, comprensión e ingenio. Si no os atrevéis con una obra más extensa, La falsa amante es una nouvelle ideal para iniciarse con el autor... autor que hay que leer sí o sí, ya que estamos. ¿Habéis leído a Balzac? ¡Ya estáis tardando!



  
Honoré de Balzac nació en Tours en 1799 en el seno de una familia burguesa. Tras trasladarse a París en 1814, empezó los estudios de Derecho y consiguió trabajo en el despacho de un notario amigo de su padre. Sin embargo, el amor que nace en este periodo por la literatura lo lleva a tomar la decisión de emprender la carrera de escritor profesional. 
 
Después de las primeras pruebas artísticas y los primeros fracasos firmados bajo seudónimo, empieza diversos negocios que se revelan todos desastrosos. En 1829 escribe su primera novela de éxito, Les Chouans, que firma con su propio nombre. A partir de ese momento, se convierte en uno de los escritores más prolíficos y más conocidos de su época. En estos años concibe la idea de La comedia humana, ambicioso proyecto que agrupa un total de 137 novelas —entre las cuales, Papá Goriot y Eugenia Grandet— cuyo tema común es el de retratar la sociedad de su tiempo. Tras casarse en 1850 con la condesa Ewelina Hańska, murió cinco meses después y durante el funeral fue homenajeado por su amigo y admirador Victor Hugo.

lunes, 5 de febrero de 2018

RESEÑA (by MH) ::: MEMORIAS DE DOS JÓVENES ESPOSAS - Honoré de Balzac



Título original: Mémoires de deux jeunes mariées 
Autor: Honoré de Balzac
Editorial: Funambulista
Traducción: Joaquín García Bravo
Páginas: 325
Fecha publicación original: 1841
Fecha esta edición: septiembre 2017
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: 17,50 euros 
Ilustración de cubierta: Penning a letter (George Goodwin Kilburne, fecha desconocida)


Cuando Louise y Renée, las dos protagonistas de la novela, salen del convento de Blois, separadas por la lejanía pero unidas por una profunda amistad, empiezan una correspondencia en la que describen sus más íntimas sensaciones sobre su existencia fuera de las paredes de la clausura: Louise vuelve a París, donde conocerá la vida mundana de la capital y el amor novelesco con un noble español desterrado; Renée regresa a la monótona y austera vida de provincias y se resigna a un matrimonio al parecer de conveniencia y a un destino ya escrito.

En esta novela epistolar, Balzac aborda el universo femenino a través de los ojos de una mujer fuerte y decidida, que se rebela contra lo establecido, y de otra, dócil y sumisa, que parece aceptar sin discutir las decisiones de los demás: ambas se ven obligadas a recorrer caminos divergentes en busca de la felicidad, pero el destino no ha dicho su última palabra.


La Comedia Humana de Honoré de Balzac es de esas empresas titánicas literarias que hoy por hoy se antojan imposibles de imaginar llevándolas a cabo por un autor contemporáneo y que, sin embargo, no sorprenden cuando piensas en que un autor de hace casi 200 años sí que lo intentó, aunque su fallecimiento truncase el proyecto completo. Sí, ese autor era Balzac y es uno de los grandes genios que han dado las Letras, pero aun así los números son abrumadores y, repito, imposibles para un autor de hoy en día. Considerada como el mayor proyecto narrativo de la historia de la literatura, que pretendía retratar la sociedad francesa desde la caída de Napoleón hasta la Monarquía de julio, La Comedia Humana estaba prevista para un número total de 137 novelas; se quedó en 87 completas (más otras 7 no previstas, y algunas publicadas de manera póstuma), pero volved a leer el número de novelas... 94... solo pensar lo que consiguió pone los pelos de punta, porque además, que es lo más impresionante de todo, lo hizo entre 1830 y 1850. Tan solo veinte años. Haced cálculos.

Por las razones que comento arriba, mucha de la bibliografía que hoy podemos encontrar de este autor, muchas de esas novelas famosas que se venden por separado o que creemos que son independientes unas de otras, en realidad forman parte de este proyecto (La prima Bette, Papá Goriot, Eugénie Grandet, El coronel Chabert, Las ilusiones perdidas...). Y eso mismo ocurre con Memorias de dos jóvenes esposas (o Memorias de dos recién casadas); esta novela epistolar que os traigo hoy forma parte de La Comedia Humana y, dentro de ella, a la colección Escenas de la vida privada. Y es una auténtica joya.

Estamos en septiembre de 1823. Las protagonistas son dos amigas de diecisiete años: Louise de Chaulieu y Renée de Maucombe. Ambas se conocieron siendo unas niñas en el convento de carmelitas que acaban de abandonar para reincoporarse a la vida mundana, aunque cada una de ellas proviene de un zona de Francia y un sector social distintos. Así, Louise, miembro de una familia de la alta sociedad parisina, recala en el palacete de su familia en la capital francesa; vive rodeada de lujos y pronto hace su presentación en sociedad, llegando a conocer el París de las fiestas, bailes, teatros, galanteos y cortejos. Renée, por su parte, vive en la campiña francesa; se nos habla del valle de Gémenos, así que sabemos que el castillo familiar de Maucombe está en la Provenza. Allí el ritmo es muy distinto, apenas hay nada que hacer ni gente que conocer, y el destino de Renée está escrito desde su llegada, pues sus padres han concertado su casamiento con el hijo de un hidalgo de aquellas tierras, veinte años mayor que ella y que, tras luchar en la batalla de Leipzig, fue hecho prisionero en Siberia y acaba de regresar a casa.

Así se nos plantea el comienzo de la entrada en el mundo de estas dos amigas que, a causa de la distancia, se cuentan sus intimidades por carta. Estamos, pues, tal y como decía más arriba, ante una novela epistolar en la que el 95% de las cartas están firmadas por Louise o Renée, y solo en contadas ocasiones cogen la pluma alguno de los hombres que formarán parte de sus vidas. A través de esta correspondencia acompañaremos a las dos protagonistas a lo largo de veinte años, y de ellas se sirve Balzac para dibujar dos almas y mentes femeninas totalmente opuestas que se quieren, se respetan y que, a pesar de las diferencias de opinión que inevitablemente surgen cuando difiere la forma de ver la vida, jamás se fallan la una a la otra.

Porque en eso radica la base sobre la que se asienta la novela, en la inmersión que hace el autor en las profundidades psicológicas y morales de dos mujeres totalmente opuestas entre sí, ya no solo por los derroteros de la vida, sino en su forma de pensar y vivirla.
Tú te casas y yo amo. Al cabo de cuatro meses, aquellas dos columnas que se elevaban tanto han caído en el pantano de la realidad.
Esa primera frase, que Louise escribe a Renée, reduce a apenas seis palabras lo que vamos a encontrar en la novela. Podría decir que simplifican lo que ocurre, pero es que es todo lo contrario. A partir de dos vidas completamente diferentes, Balzac se adentra en los dos escasos caminos que una mujer de la alta sociedad tenía hace doscientos años: la que conseguía casarse por amor y la que se casaba por conveniencia y la estabilidad que un buen matrimonio le proporcionaba.

Louise, mucho más inteligente de lo que su frivolidad puede aparentar en sus primeras cartas, no se deja embaucar por la belleza masculina, los halagos o las cuentas bancarias. Sabe que solo se casará por amor, y amor y pasión encuentra en un sarraceno español convertido al catolicismo, un antiguo ministro desterrado en Francia y condenado a muerte en su país; nada agraciado físicamente, su inteligencia, su enorme capacidad de amar y su mirada candente de ojos negros ejemplifican al personaje más romántico de la historia. Louise se casa con él perdidamente enamorada, queriendo disfrutar solo de él y del tiempo que pasan juntos. Renée, por su parte, se casa por conveniencia con el hombre elegido por sus padres. No lo ama, y desde el principio deja muy claro que su prioridad es tener hijos, dedicarse a la maternidad, y modelar a su antojo a su marido para que escale socialmente y llegue a ocupar un puesto político de alta importancia. Sabe que su marido sí la adora y esá locamente enamorado de ella, y se aprovecha de la circunstancia para hacer con él lo que quiere (sin que él se entere).

Así pues, ambas son muy amadas, pero solo una de ellas ama, y cada una cuenta en sus cartas según le va la vida, se aconsejan, se consultan, se amonestan... Hay muchas reflexiones en estas cartas, que nadie espere algo ligero ni superficial. Las dos discurren y deliberan sobre el verdadero amor, la pasión, la vida en común dentro de un matrimonio, los hijos, la maternidad, lo que pensaban que sería de ellas cuando estaban en el convento y lo que realmente han conseguido en la vida. Una es feliz, dichosa y se muestra incapaz de contener su felicidad en las cartas; la otra solo encuentra su lugar cuando es madre, y a eso dedica en cuerpo y alma: a la maternidad.

A tenor de esto, tengo que admitir una cosa. No sé si le pasará a todo el mundo al leer el libro, pero a mí me ha resultado imposible no tener preferencia por el modo de actuar de una de ellas. Louise jamás se mete en la vida de Renée salvo cuando le dice que va a casarse casi nada más dejar el convento, porque no entiende que se case sin ni siquiera conocer a su futuro marido ni la frialdad con la que lo afronta. Ahí terminan todos sus reproches, con apenas diecisiete primaveras. Durante el transcurrir de los años vive y deja vivir, ama y es amada, es apasionadamente feliz en su matrimonio y respeta a Renée en cada paso que da en la vida. Renée es todo lo contrario. Se revela como una persona manipuladora, fría y calculadora. Actúa en apariencia como Pepito Grillo por el bienestar de su amada Louise, la llena de palabras cariñosas y promesas de amistad eterna, pero se dedica todo el libro a intentar torpedear la felicidad de su amiga, le insiste una y otra vez que ser tan feliz es un pecado y que le ocurrirán desgracias, que realmente no está enamorada, que su matrimonio va a acabar mal, que tiene que tener hijos... en todas y cada una de sus cartas. Se siente superior moralmente y como mujer por ser madre, y sermonea a Louise sin cesar por simplemente querer ser feliz con su esposo, vaticinándole todo tipo de infortunios.

Dos caminos divergentes: una se sale de los estándares que exige la sociedad y encuentra la dicha en el matrimonio y el amor, y la otra sigue al pie de la letra dichos estándares y encuentra la felicidad en la maternidad y la búsqueda de una posición social, pero yo solo he visto respeto hacia la decisión de la otra por una de las partes. Y como me suele pasar, tal y como he comentado alguna vez, creo que mis simpatías han ido en contra de lo que Balzac quería. Sin poder entrar en detalles (tened en cuenta que transcurren veinte años, y que puede parecer que os he contado mucho pero solo os he contado la trama que sustenta la narración), me he rebelado un poco contra algunas cosas que pasan en el libro, y además creo que es una historia que da para mucho, mucho debate y disección. He leído alguna vez sobre este libro que está desfasado y que es difícil trasladar su temática a la actualidad. Difiero totalmente. Me parece rabiosamente actual en el trasfondo de la historia, en la dicotomía de fondo que plantea, porque lo que cuenta forma parte de nuestra sociedad sin necesidad de pertenecer a la aristocracia, que al parecer es donde algunos críticos ven el impedimento para asociar ambas épocas. Creo que están equivocados.

Balzac escribía de manera recurrente sobre el matrimonio, y su obra refleja como un espejo su época tanto para la sociedad aristocrática como la rural en una Francia que pasó por muchos cambios políticos y sociales que se veían reflejados en su gente y en su manera de ver la vida. Tenía un profundo conocimiento del alma humana y su psicología, y los retratos que hacía de sus personajes eran tan hondos, agudos y penetrantes que resulta imposible no trasladarlos al presente, porque, al fin y al cabo, el alma se adapta a su época y entorno, pero sigue siendo humana en todas sus circunstancias. Los entendidos dicen que Memorias de dos jóvenes esposas es una obra menor del autor... ya quisiera yo verlos escribiendo esto. Desde mi rinconcito en Netherfield repito lo dicho más arriba: para mí es una pequeña joya... que la opinión es subjetiva, ya lo sabemos todos.



  
Honoré de Balzac nació en Tours en 1799 en el seno de una familia burguesa. Tras trasladarse a París en 1814, empezó los estudios de Derecho y consiguió trabajo en el despacho de un notario amigo de su padre. Sin embargo, el amor que nace en este periodo por la literatura lo lleva a tomar la decisión de emprender la carrera de escritor profesional. 
 
Después de las primeras pruebas artísticas y los primeros fracasos firmados bajo seudónimo, empieza diversos negocios que se revelan todos desastrosos. En 1829 escribe su primera novela de éxito, Les Chouans, que firma con su propio nombre. A partir de ese momento, se convierte en uno de los escritores más prolíficos y más conocidos de su época. En estos años concibe la idea de La comedia humana, ambicioso proyecto que agrupa un total de 137 novelas —entre las cuales, Papá Goriot y Eugenia Grandet— cuyo tema común es el de retratar la sociedad de su tiempo. Tras casarse en 1850 con la condesa Ewelina Hańska, murió cinco meses después y durante el funeral fue homenajeado por su amigo y admirador Victor Hugo.