lunes, 12 de febrero de 2018

RESEÑA (by MB) ::: CRÓNICA MINISTERIAL - Teresa Hernández





Título original: Crónica ministerial
Autora: Teresa Hernández 
Editorial: Palabras de agua
Páginas: 256
Fecha de publicación: 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15 euros 
Ilustración de cubierta: Kike Alapont
 
La vida de Ángela resulta de lo más convencional. Es madre de dos hijos, una adolescente y un pequeño, esposa de un fiscal y funcionaria del ministerio de hacienda. En el trabajo pasa el tiempo tramitando expedientes de compras y lidiando con compañeros peculiares que casi siempre resultan molestos. El ministerio es un lugar aburrido y casposo a menos que se vea a través de un cristal especial, por eso ella prefiere ponerse unas gafas que convierten lo que es gris en azul turquesa. 
 
Crónica ministerial es un relato que muestra la cara más divertida de la vida cotidiana.

Mirándola con los ojos que las primeras impresiones plasman y retienen en nuestro cerebro, podemos pensar: "Ángela solamente es la funcionaria que nos puede tramitar un expediente". Así es cómo se nos presenta y cómo nos la encontramos en la primera página: enclavada en el puesto ministerial correspondiente (fijo, inamovible, calentito y confortable), pero soñando con el más allá, esa realidad que existe al otro lado del cristal de su ventana.

Ángela es todo eso y más. No es solo una figura hierática, estable y estancada que no siente ni padece, sino todo lo contrario. Es mujer, esposa, madre, hija, compañera, jefa... y así hasta llegar a su esencia, esa que está libre de todo juicio y pensamiento: es Ángela, la persona.

En Crónica ministerial se nos invita a pasar al otro lado de la mesa de un funcionario, descubriendo así que de alguna manera estos no son seres uniformados, iguales y con un pensamiento único, residentes del Olimpo o habitantes a otro planeta. Pertenecen, como todos nosotros, a la especie de los humanos, y, como el resto de los mortales, sienten y padecen en mayor o menor medida, estando determinados y limitados sus sentimientos y sus sufrimientos por sus correspondientes egos, los cuales de alguna manera dirigen y encauzan sus acciones y decisiones de su día a día.

Todo ello lo descubriremos y reconoceremos a través de los ojos privilegiados de Ángela. Y cuando digo esto me refiero a que, gracias a esos ojos curiosos y observadores, seremos participes de todas las historias encerradas en las vidas de las personas que pululan por su universo particular, ya sea este el ministerial o el familiar. Ante nosotros se irán describiendo los distintos personajes, ya sean estos compañeros de mayor o menor nivel estatutario, de diferentes tallas, medidas, edades y sexo, a la vez que nos introducirá en su ambiente familiar, abriéndonos las puertas de su casa.

La familia es la otra cara indivisible e inseparable de su yo. En ellos se fraguan los pequeños dramas, los fuegos cotidianos que tiene que apagar nuestra protagonista. Esto tiene un lado positivo, pues a la vez que todos, en mayor o menor medida, la preocupan, causándole angustia y zozobra continuadas en el tiempo, también la retroalimentan al descolocarla y sacarla siempre de su zona de confort. En estas situaciones es cuando vemos a la mujer inteligente, la que sabe elegir el momento y el lugar para argumentar, dirigir y direccionarlos a todos sin perder con ello su humor y su gracia; es decir, la idiosincrasia intrínseca de su ser. 

Esa gracia y comicidad es la que se desprende de la interpretación de sus distintas realidades. Ella sabe como nadie sacarnos en cada página una sonrisa... ver y hacernos mirar el lado amable de la vida. En la cotidianidad de las pequeñas cosas está su felicidad; todos, ya sea en el lado ministerial o en el familiar, le aportan los ingredientes necesarios para que, a pesar  de los años, sepa fluir, avanzar y adaptarse donde otros se han quedado obsoletos, estancados o derivados a una especie de locura.

Con su narrativa sencilla y ágil, Teresa Hernández nos abstrae y reconduce en Crónica ministerial hacia las cosas cotidianas, haciéndonos mirarlas desde otro ángulo. Con su destreza narrativa aligera y alivia las particulares tragedias que inundan nuestras rutinarias vidas, reencontrándonos a través de su lectura con el humor, el pensamiento positivo y el amor, al tiempo que alegramos nuestra mente y enriquecemos nuestro cuerpo, todo ello digno de agradecimiento en estos días.

Por cierto, la ilustración de Kike Alapont es preciosa. Es mirarla y trasladarme al Santa Clara de Enid Blyton.





Teresa Hernández es doctora en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja en investigación y sus publicaciones se han situado de forma prioritaria en el ámbito científico. 

Comenzó a escribir cuentos desde muy joven, y ha sido galardonada en numerosas ocasiones en certámenes de relatos y microrrelatos, algunoa de especial relevancia por el elevado número de obras presentadas, como el I Concurso Internacional de Microrrelatos "Latin Heritage Foundation" o el I Concurso Mundial de Microrrelatos de la "Internacional Microcuentista".

Es autora, además, de ocho novelas, de las que dos de ellas han sido finalistas en premios literarios. Tiene publicados cuatro títulos que se enmarcan en géneros tan dispares como la comedia y el drama bajo diferentes sellos editoriales.

Las esquinas de mi cabeza es su quinto trabajo de larga extensión y obtuvo el accésit en el II Premio de Narrativa de la editorial Libros Mablaz. Con La galería de los susurros resultó ganadora del III premio de narrativa de la misma editorial.
 http://bhavnika.wixsite.com/thernandez

domingo, 11 de febrero de 2018

RECORDATORIO SORTEO ::: 2 EJEMPLARES DE "2222"

¡Hola a todos!

Os recordamos que el sorteo de 2 ejemplares en papel de la novela 2222, de P.L. Salvador, sigue abierto, pero que ya ha entrado en sus últimos días.

El plazo termina este miércoles 14 a las 0:00 horas, y el viernes 16 daremos a conocer a los dos afortunados ganadores. Así que los más rezagados todavía estáis a tiempo, y a los que ya os habéis apuntado, montones de gracias :)

Para los dudosos, podéis leer la reseña AQUÍ.

¡Besote a todos! 

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com.es/2018/01/sorteo-2-ejemplares-de-2222-de-pl-salvador.html
 PINCHAD SOBRE LA IMAGEN PARA ACCEDER AL SORTEO :)

viernes, 9 de febrero de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA MECANÓGRAFA DE HENRY JAMES - Michiel Heyns




Título original: The Typewriter's Tale 
Autor: Michiel Heyns
Editorial: Gatopardo
Traducción: Magdalena Palmer
Páginas: 380
Fecha esta edición: 27 noviembre 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros
Imagen de cubierta: Cuarto de trabajo de Henry James en Rye (East Sussex, Inglaterra)


Este libro está inspirado en el personaje de Theodora Bosanquet, Frieda en la novela, quien, entre 1907 y 1916, fue la mecanógrafa del famoso novelista Henry James. Al mismo tiempo que profesa una gran admiración por el escritor, Frieda se siente marginada y subestimada. Sin embargo, la llegada a Lamb House de Morton Fullerton, un seductor periodista amigo de James, pone a Frieda en el punto de mira. A medida que va ganándose la confianza del señor Fullerton, Frieda se verá inmersa en una intriga tan apasionante como las novelas que mecanografía. Todos los personajes que aparecen en esta novela son reales. Éste es el caso también de los escritores Horace Walpole y Edith Wharton, amigos de James, o de Alice y William James, hermanos del escritor.
Hay editoriales que te pones a mirar el catálogo y lo quieres todo. Pero todito-todo. Pues Gatopardo es de esas editoriales. Y encima el último trimestre del año pasado sacó varias novelas contemporáneas que tenían como personajes a autores clásicos que admiro muchísimo: uno de ellos era Thomas Hardy, en la que será mi próxima lectura de la editorial, Invierno, y el otro era Henry James, en este título que os traigo hoy, La mecanógrafa de Henry James (redundando, que es gerundio).

Tengo mucho miedo de que esta reseña se me vaya de las manos en cuanto a extensión, porque quiero hablar de tantas cosas... No solo de la novela, de la historia y de su protagonista, sino de James como persona y escritor, de su obra, de su concepto de la literatura, de la autora Edith Wharton, que también es personaje secundario aunque omnipresente... Pero sé que no debo. Así que a ver cómo me apaño para no soltar un rollo del quince pero sin dejar de tocar todos los puntos importantes (y esto lo digo cuando ya llevo dos párrafos...).

La historia comienza en noviembre de 1907, época en la que Henry James estaba escribiendo su nouvelle Julia Bride (editada por primera vez en España por dÉpoca hace un par de años, por cierto). Lo de escribir es una manera teórica de hablar, pues desde 1894 se veía impedido para escribir sus propios textos a causa de una dolencia en la mano. Sí que escribía su correspondencia, pero la escritura de sus obras era otra cosa debido a su extensión, y tuvo que contratar primero amanuenses, y después mecanógrafas tras la entrada de la máquina de escribir en la rutina de trabajo del escritor. Aquí es donde entra nuestra protagonista, Frieda Wroth, mecanógrafa del autor en la época en la que tiene lugar la novela.

Hace pocos meses que Frieda es la dactilógrafa del ya por entonces célebre escritor Henry James. Sus días en Rye, la pequeña y aburrida localidad donde el autor vive, discurren entre sus horas sentada frente a la máquina de escribir dando ente físico a los dictados de James, y sus paseos por las localidades costeras de los alrededores. Vive en una pensión, no ha trabado amistad con nadie y no se siente realmente valorada por su jefe más allá de su labor como mecanógrafa. Frieda es un personaje muy complejo, con un punto transgresor y moderno muy acentuado para aquellos tiempos, pero que en ningún momento se siente fuera de lugar. Es el tipo de mujer que sin duda existía a principios del XX, pero del que no se solía hablar en la literatura contemporánea a la época (salvo quizás en las obras del propio James, lo que ya comienza siendo un homenaje muy obvio al autor).

Un día aparece por la puerta el atractivo, mujeriego y seductor Morton Fullerton, amigo periodista del autor, aunque mucho más joven que él. Fullerton seducirá a Frieda, pero también le pedirá un favor que concierne a James, y el mundo de Frieda se pondrá del revés. La entrada de Fullerton en su vida no solo despertará sus instintos más naturales (a los que no dudará en responder y dar vía libre sin complejos ni encorsetamientos sociales), sino que pondrá a prueba sus límites morales, e incluso la propia existencia de esos límites, haciéndole cruzar y saltar (sin pensárselo dos veces) barreras de lealtad que hasta ese momento ni se había planteado, y cuyas consecuencias se irán viendo a lo largo de la narración. Poco más os puedo decir sin desvelar más de lo que debo.

La trama, por tanto, gira alrededor de Frieda, pero, como diría Hitchcock, su trama no es más que un mero MacGuffin que esconde aquello de lo que realmente quiere hablarnos el autor: la personalidad y figura de Henry James y su vida en su hogar de Rye, Lamb House, donde vivió desde 1898 hasta su fallecimiento en 1916. Y cuando digo vida me refiero a todo lo que puede circunscribirse a ella: su rutina de todos los días de bajar al saloncito de trabajo y dictar durante horas a su mecanógrafa mientras paseaba de arriba a abajo por la estancia; su agitada vida social, que disfrutaba y le agotaba a partes iguales, llena de continuas visitas a amistades o viajes al continente, así como su enorme hopitalidad, recibiendo visitas constantes de esas mismas amistades y de su familia; la interiorización de su obra literaria, lo que significaban para él la literatura y su profesión de escritor, y su consagración al arte de las letras, a las que dedicó su vida por completo renunciando a una vida personal propia; su deseo de pasar a la posteridad por su obra, de alcanzar la inmortalidad por su trabajo, protegiendo casi con fiereza su intimidad... Era un hombre de profundos afectos que a su vez era muy estimado, pero todo en el ámbito de la amistad al que él, por decisión propia, había reducido su círculo social. 

Estamos por tanto, ante un homenaje a Henry James, pero el autor lo enmascara dentro una novela difícil de encuadrar en un género concreto. Podríamos decir que es una novela de intriga, un noir costumbrista (que creo que me lo acabo de inventar pero es lo que me viene a la cabeza). Y dentro de ese retrato de una época en general, como es la de principios del siglo XX en Inglaterra, y de la vida de los habitantes y visitantes de Lamb House en particular, la tensión va in crescendo hasta llegar a una escena, LA escena, donde el leitmotiv de la trama se resuelve de manera perfectamente congruente con la personalidad del autor... personalidad que marca el ritmo de la novela y que en ese final se despliega en toda su grandeza con una escena sencillamente maravillosa y difícil de olvidar.

La sinopsis del libro nos dice que esta historia está basada en el personaje de Theodora Bosanquet, la última dactilógrafa que trabajó para Henry James desde 1907 hasta la muerte del escritor, en 1916. Y no deja de tener su aquel porque a Theodora, al contrario que a la protagonista del libro, jamás se le pasó por la cabeza traicionar al escritor. De hecho se le podría considerar la persona más cercana a James en sus últimos años de vida, y la propia Virginia Woolf, a través de su editorial, The Hogarth Press, le publicó una especie de libro que contenía sus impresiones sobre los métodos de trabajos de Henry James y su manera de dictarle los textos (¿a qué espera alguna editorial para publicarlo en España? Pregunta lanzada al aire). En ese libro no traicionó nada de lo que pudiera haber visto u observado durante todos aquellos años en Rye. Bosanquet admiraba tanto a su jefe que en ese librito transmitía su fascinación por la genialidad con la que, paseo arriba paseo abajo por el salón que utilizaban como despacho, conseguía transmitir sus pensamientos en frases orales que ella debía pasar a máquina. Lo cierto es que la pobre Theodora pierde mucha ética y valores morales en su trasunta Frieda, pero debemos confiar en que, allá donde esté, no le importe xD.

No puedo dejar pasar la aparición de la escritora Edith Wharton en la novela. Morton Fullerton es un personaje real (periodista norteamericano del Times), y también aparecen por la novela autores como G.K. Chesterton en una aparición meramente testimonial, y Hugh Walpole en otra con algo más de sustancia, pero de todas las personas reales que pululan alrededor de esta historia, es Wharton la que sin duda da más en qué pensar. Amiga íntima de James, su vida privada, que no contaré aquí porque también forma parte de la trama, es conocida para quienes más o menos nos hemos acercado a su persona, pero el retrato que hace de ella la historia a nivel social, visto desde los ojos de la protagonista, es demoledor: avasalladora, egocéntrica, escandalosa, egoísta, clasista, impertinente... un personaje secundario fantástico para agitar tramas; lo dejaremos así. Aunque pobre Edith...

Os recomiendo encarecidamente la lectura de la novela por todas las cosas que os he dicho hasta ahora, pero es que no puedo dejar de mencionar también la frase final de la historia. No las últimas páginas... la frase final. La frase que cierra el libro. Porque para mí fue un click en la cabeza. Había algo que me rondaba durante toda la lectura y no sabía qué era, una mosca cojonera que se me había quedado detrás de la oreja y por mucho que intentase espantarla ahí estaba, página tras página. Y entonces llegué a a esa última frase y pensé... bueno, no os digo lo que pensé, que una miss de Netherfield no debe decir tacos (¿cojonera es un taco? xD): solo los piensa, y por fuera esboza una media sonrisita de Mona Lisa que esconde una satisfacción como un piano de grande. 

El caso es que no puedo entrar en detalles, no os puedo decir nada (y mirad que lo siento), pero para mí esa frase cierra de manera perfecta el círculo que es la novela y le da pleno sentido... porque hasta ahí era una fantástica novela con destellos que me inquietaban porque no terminaban de encajarme, aun sabiendo que tenían que tener un por qué aunque yo no lo viese (soy muy tiquis y consciente de ello a mi pesar, ya lo he dicho más de una vez). Pero después de esa frase, no hay más que hablar: ni destellos ni inquietudes. Un cierre fantástico.
 
Sufro por no poder ser más explícita, y encima creo que no he cumplido lo de no soltar un rollo del quince. En resumidas cuentas, Michiel Heyns, con una prosa precisa y preciosista (pero en absoluto pesada), se adentra en las entrañas del último refugio de Henry James con la evidente intención de socavar e implosionar sus cimientos y la tranquilidad  que allí ha construido, atacando aquello que le es más precioso. ¿Su arma? Una mecanógrafa insatisfecha que, a partes iguales, se ve manipulada por un vividor y arrastrada por su propia mente un tanto complicada. ¿Lo conseguirán? Pues ya estáis tardando en leerlo y averiguarlo. Y no, por si alguien se lo pregunta, no hace falta admirar a James para disfrutar de este libro, pero qué duda cabe que si se le admira, pues más mejor, que diría aquel xD.


Michiel Heyns (Stellenbosch, Provincia Occidental del Cabo, Sudáfrica, 1943) es novelista, traductor y crítico literario. De 1893 a 2003 fue profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Stellenbosch. A partir de 2004 se dedicó por completo a la literatura.

De sus novelas cabe destacar: The Children's Day (2002), The Reluctant Passenger (2003), Bodies Politic (2008), Last Ground (2011), Invisible Furies (2012), A Sportful Malice (2014) y I am Pandarus (2017).

De su labor como traductor debemos señalar la traducción del afrikáner al inglés de The Way of Women de la escritora sudafricana Marlene van Niekerk. Ha sido galardonado con los premios Herman Charles Bosman y The Sunday Times Literary, entre otros.

miércoles, 7 de febrero de 2018

RESEÑA (by MB) ::: LA HIJA DEL APICULTOR - Santa Montefiore





Título original: The beekeeper's daughter
Autora: Santa Montefiore
Editorial: Titania
Traducción: Alejandro Palomas
Páginas: 384
Fecha de publicación original: 2014
Fecha esta edición: junio 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros
Diseño de cubierta: Luis Tinoco
1973 La joven e impetuosa Trixie Valentine está enamorada del cantante de una banda de éxito, Jasper Duncliffe, que está de vacaciones en la isla de Tekanesset, Massachussets. Ella está decidida a fugarse con él de gira por Estados Unidos y vivir al máximo. Se niega a ser como su madre, una mujer conformista y sin más ambición que cuidar de las abejas, con las que parece tener una comunicación extraña. Pero los sueños de Trixie se ven truncados cuando Jasper recibe una mala noticia y se ve obligado a volver a Inglaterra. 

1933 Grace Hamblin se ha criado en los increíbles parajes de Walbridge, Inglaterra, junto a su padre, el apicultor de una familia aristócrata. El contacto con la naturaleza y el mundo de las abejas, le hacían feliz. Hasta que su padre fallece inesperadamente y la deja sola y perdida. Ahora se debate entre aceptar el compromiso con Freddie Valentine, su amor y amigo de la infancia, o dejarse llevar por la pasión que siente por lord Melville, un amor que sabe que nunca podrá tener… La decisión de Grace tendrá consecuencias, y cuarenta años después, madre e hija pueden verse afectadas por un pasado oculto… Los secretos no contados serán desvelados y ambas mujeres descubrirán que hay historias de amor que se repiten con la misma intensidad a pesar de los años. 

Santa Montefiore es una maestra del romance épico. Nadie como ella es capaz de crear historias tan apasionantes y bellas, como emotivas y trágicas. Una familia sacudida por la tragedia, un amor que vive a través del tiempo, una historia que permanecerá en tu corazón para siempre. •Santa Montefiore sorprende con una nueva e impresionante novela de amor que se ha mantenido en las más altas posiciones de ventas en Gran Bretaña durante mucho tiempo.
Grace Hamblin y Trixie Valentine son dos mujeres unidas por un único destino. Madre e hija respectivamente, comparten, además de su sangre, un código genético que en mayor o menor medida puede que sea el responsable de sus felicidades e infelicidades. De alguna manera, ambas se han visto abocadas en su vida a situaciones sin salida a causa de sus amores, ya sean estos posibles o imposibles.

En la alternancia de sus historias, Santa Montefiore nos narra todas las circunstancias, pesares, decisiones e indecisiones que al final marcarán los caminos de estos sufridos corazones. La autora nos ambienta sus historias en diferentes tiempos y en distintos lugares, con las circunstancias sociales características y propias de cada una.

Con Grace compartiremos su vida a partir de 1933, dedicándonos exclusivamente a sus amores, ya inmersos en 1939. Viviremos con ella los albores, el desarrollo y el final de la Segunda Guerra Mundial, descubriéndonos cómo se puede partir un corazón haciendo posible que palpite a dos ritmos diferentes, y que estos ritmos estén marcados a su vez por dos corazones diferentes.

Sin querer adelantar ni descubrir nada, ella misma nos cuenta que, durante ese periodo terrible de contienda, amó a dos personas diferentes en el significado más literal de la palabra, pudiendo vivir dos vidas paralelas, independientes y sin trasvases, donde le era imposible prescindir de una para dedicarse en exclusiva a la otra.

A pesar de todo, al final la energía tiende a concentrarse y las decisiones no dependían de ella, pues los tiempos en que le tocó vivir fueron los que fueron. Vivían en una sociedad estamentada y dividida en diferentes clases sociales, las cuales estaban destinadas a convivir juntas y a cooperar entre ellas para construir su sociedad... pero al mismo tiempo les era imposible mezclarse o relacionarse, porque si eso ocurría corrían el peligro de perder su esencia, aquello para lo que estaban encomendados. Todos, tanto los de arriba (aristócratas), como los de abajo (criados), entendían esos porqués, y estos eran los suficientemente poderosos como para respetarlos y vivir cada uno según su clase y sus circunstancias, llegando a conseguir incluso la felicidad.

Las guerras remueven o destruyen todos los cimientos y, durante este periodo, Grace consiguió disolver todos sus reparos para entregarse a un amor doblemente prohibido, censurado tanto por los de su clase social como por su marido, que no parecía estar por la labor de compartir. También es verdad que, después de una guerra, la gente debe tirar para adelante con lo que tiene y, de alguna manera, conformarse, rendirse o resignarse... y eso es lo que hizo Grace: tirar, tirar y tirar. Todos y cada uno de los días que vinieron después. 

Trixie está hecha de la misma masa y, a priori, parece que las dos tienen un mismo destino. Pero si algo tuvieron de positivo los 70 (para bien y para no tan bien) fue la liberación de todos los sentimientos enquistados, creerse que todo era posible y no conformarse nunca. Trixie es pura energía, pero Jasper, su contrapunto en esta historia, es el que se conforma, se rinde y, por tanto, se resigna a lo que la sociedad se supone que tiene reservado para él: la pelota está en su tejado, y nuestro héroe necesitará muchos años para sacurdirse el polvo... y aún así, ya veremos si será lo bastante valiente para agarrar el verdadero amor y no soltarlo.

En La hija del apicultor, Santa Montefiore nos regala dos historias entrelazadas y vividas en distintos tiempos que se enredan en un laberinto de pasiones y sentimientos anquilosados, y que son resueltos más o menos felizmente dependiendo de las distintas épocas y arrojo de los diferentes protagonistas. Todo está unido y conducido a través de la pasión compartida que sienten nuestras protagonistas por un mundo, más fascinante si cabe, como es el de la apicultura. Nuestras queridas abejas nos enseñan que el trabajo duro y cooperativo produce y crea donde otros destruyen, intoxican y deterioran.

Solo queda agradecer a la editorial Titania el traernos un libro que, como la rica miel, se saborea desde la primera hasta la última página.





Santa Montefiore nació en Inglaterra en 1970 y creció en una granja en Hampshire. Ha escrito varias  novelas que han sido traducidas a más de veinticinco idiomas y se venden en  todo el mundo, entre ellas las exitosas A la sombra del ombú y La golondrina y el colibrí, publicadas por Umbriel.

Vive en Londres con su marido, el historiador Simon Sebag-Montefiore, y sus dos hijos.

lunes, 5 de febrero de 2018

RESEÑA (by MH) ::: MEMORIAS DE DOS JÓVENES ESPOSAS - Honoré de Balzac



Título original: Mémoires de deux jeunes mariées 
Autor: Honoré de Balzac
Editorial: Funambulista
Traducción: Joaquín García Bravo
Páginas: 325
Fecha publicación original: 1841
Fecha esta edición: septiembre 2017
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: 17,50 euros 
Ilustración de cubierta: Penning a letter (George Goodwin Kilburne, fecha desconocida)


Cuando Louise y Renée, las dos protagonistas de la novela, salen del convento de Blois, separadas por la lejanía pero unidas por una profunda amistad, empiezan una correspondencia en la que describen sus más íntimas sensaciones sobre su existencia fuera de las paredes de la clausura: Louise vuelve a París, donde conocerá la vida mundana de la capital y el amor novelesco con un noble español desterrado; Renée regresa a la monótona y austera vida de provincias y se resigna a un matrimonio al parecer de conveniencia y a un destino ya escrito.

En esta novela epistolar, Balzac aborda el universo femenino a través de los ojos de una mujer fuerte y decidida, que se rebela contra lo establecido, y de otra, dócil y sumisa, que parece aceptar sin discutir las decisiones de los demás: ambas se ven obligadas a recorrer caminos divergentes en busca de la felicidad, pero el destino no ha dicho su última palabra.


La Comedia Humana de Honoré de Balzac es de esas empresas titánicas literarias que hoy por hoy se antojan imposibles de imaginar llevándolas a cabo por un autor contemporáneo y que, sin embargo, no sorprenden cuando piensas en que un autor de hace casi 200 años sí que lo intentó, aunque su fallecimiento truncase el proyecto completo. Sí, ese autor era Balzac y es uno de los grandes genios que han dado las Letras, pero aun así los números son abrumadores y, repito, imposibles para un autor de hoy en día. Considerada como el mayor proyecto narrativo de la historia de la literatura, que pretendía retratar la sociedad francesa desde la caída de Napoleón hasta la Monarquía de julio, La Comedia Humana estaba prevista para un número total de 137 novelas; se quedó en 87 completas (más otras 7 no previstas, y algunas publicadas de manera póstuma), pero volved a leer el número de novelas... 94... solo pensar lo que consiguió pone los pelos de punta, porque además, que es lo más impresionante de todo, lo hizo entre 1830 y 1850. Tan solo veinte años. Haced cálculos.

Por las razones que comento arriba, mucha de la bibliografía que hoy podemos encontrar de este autor, muchas de esas novelas famosas que se venden por separado o que creemos que son independientes unas de otras, en realidad forman parte de este proyecto (La prima Bette, Papá Goriot, Eugénie Grandet, El coronel Chabert, Las ilusiones perdidas...). Y eso mismo ocurre con Memorias de dos jóvenes esposas (o Memorias de dos recién casadas); esta novela epistolar que os traigo hoy forma parte de La Comedia Humana y, dentro de ella, a la colección Escenas de la vida privada. Y es una auténtica joya.

Estamos en septiembre de 1823. Las protagonistas son dos amigas de diecisiete años: Louise de Chaulieu y Renée de Maucombe. Ambas se conocieron siendo unas niñas en el convento de carmelitas que acaban de abandonar para reincoporarse a la vida mundana, aunque cada una de ellas proviene de un zona de Francia y un sector social distintos. Así, Louise, miembro de una familia de la alta sociedad parisina, recala en el palacete de su familia en la capital francesa; vive rodeada de lujos y pronto hace su presentación en sociedad, llegando a conocer el París de las fiestas, bailes, teatros, galanteos y cortejos. Renée, por su parte, vive en la campiña francesa; se nos habla del valle de Gémenos, así que sabemos que el castillo familiar de Maucombe está en la Provenza. Allí el ritmo es muy distinto, apenas hay nada que hacer ni gente que conocer, y el destino de Renée está escrito desde su llegada, pues sus padres han concertado su casamiento con el hijo de un hidalgo de aquellas tierras, veinte años mayor que ella y que, tras luchar en la batalla de Leipzig, fue hecho prisionero en Siberia y acaba de regresar a casa.

Así se nos plantea el comienzo de la entrada en el mundo de estas dos amigas que, a causa de la distancia, se cuentan sus intimidades por carta. Estamos, pues, tal y como decía más arriba, ante una novela epistolar en la que el 95% de las cartas están firmadas por Louise o Renée, y solo en contadas ocasiones cogen la pluma alguno de los hombres que formarán parte de sus vidas. A través de esta correspondencia acompañaremos a las dos protagonistas a lo largo de veinte años, y de ellas se sirve Balzac para dibujar dos almas y mentes femeninas totalmente opuestas que se quieren, se respetan y que, a pesar de las diferencias de opinión que inevitablemente surgen cuando difiere la forma de ver la vida, jamás se fallan la una a la otra.

Porque en eso radica la base sobre la que se asienta la novela, en la inmersión que hace el autor en las profundidades psicológicas y morales de dos mujeres totalmente opuestas entre sí, ya no solo por los derroteros de la vida, sino en su forma de pensar y vivirla.
Tú te casas y yo amo. Al cabo de cuatro meses, aquellas dos columnas que se elevaban tanto han caído en el pantano de la realidad.
Esa primera frase, que Louise escribe a Renée, reduce a apenas seis palabras lo que vamos a encontrar en la novela. Podría decir que simplifican lo que ocurre, pero es que es todo lo contrario. A partir de dos vidas completamente diferentes, Balzac se adentra en los dos escasos caminos que una mujer de la alta sociedad tenía hace doscientos años: la que conseguía casarse por amor y la que se casaba por conveniencia y la estabilidad que un buen matrimonio le proporcionaba.

Louise, mucho más inteligente de lo que su frivolidad puede aparentar en sus primeras cartas, no se deja embaucar por la belleza masculina, los halagos o las cuentas bancarias. Sabe que solo se casará por amor, y amor y pasión encuentra en un sarraceno español convertido al catolicismo, un antiguo ministro desterrado en Francia y condenado a muerte en su país; nada agraciado físicamente, su inteligencia, su enorme capacidad de amar y su mirada candente de ojos negros ejemplifican al personaje más romántico de la historia. Louise se casa con él perdidamente enamorada, queriendo disfrutar solo de él y del tiempo que pasan juntos. Renée, por su parte, se casa por conveniencia con el hombre elegido por sus padres. No lo ama, y desde el principio deja muy claro que su prioridad es tener hijos, dedicarse a la maternidad, y modelar a su antojo a su marido para que escale socialmente y llegue a ocupar un puesto político de alta importancia. Sabe que su marido sí la adora y esá locamente enamorado de ella, y se aprovecha de la circunstancia para hacer con él lo que quiere (sin que él se entere).

Así pues, ambas son muy amadas, pero solo una de ellas ama, y cada una cuenta en sus cartas según le va la vida, se aconsejan, se consultan, se amonestan... Hay muchas reflexiones en estas cartas, que nadie espere algo ligero ni superficial. Las dos discurren y deliberan sobre el verdadero amor, la pasión, la vida en común dentro de un matrimonio, los hijos, la maternidad, lo que pensaban que sería de ellas cuando estaban en el convento y lo que realmente han conseguido en la vida. Una es feliz, dichosa y se muestra incapaz de contener su felicidad en las cartas; la otra solo encuentra su lugar cuando es madre, y a eso dedica en cuerpo y alma: a la maternidad.

A tenor de esto, tengo que admitir una cosa. No sé si le pasará a todo el mundo al leer el libro, pero a mí me ha resultado imposible no tener preferencia por el modo de actuar de una de ellas. Louise jamás se mete en la vida de Renée salvo cuando le dice que va a casarse casi nada más dejar el convento, porque no entiende que se case sin ni siquiera conocer a su futuro marido ni la frialdad con la que lo afronta. Ahí terminan todos sus reproches, con apenas diecisiete primaveras. Durante el transcurrir de los años vive y deja vivir, ama y es amada, es apasionadamente feliz en su matrimonio y respeta a Renée en cada paso que da en la vida. Renée es todo lo contrario. Se revela como una persona manipuladora, fría y calculadora. Actúa en apariencia como Pepito Grillo por el bienestar de su amada Louise, la llena de palabras cariñosas y promesas de amistad eterna, pero se dedica todo el libro a intentar torpedear la felicidad de su amiga, le insiste una y otra vez que ser tan feliz es un pecado y que le ocurrirán desgracias, que realmente no está enamorada, que su matrimonio va a acabar mal, que tiene que tener hijos... en todas y cada una de sus cartas. Se siente superior moralmente y como mujer por ser madre, y sermonea a Louise sin cesar por simplemente querer ser feliz con su esposo, vaticinándole todo tipo de infortunios.

Dos caminos divergentes: una se sale de los estándares que exige la sociedad y encuentra la dicha en el matrimonio y el amor, y la otra sigue al pie de la letra dichos estándares y encuentra la felicidad en la maternidad y la búsqueda de una posición social, pero yo solo he visto respeto hacia la decisión de la otra por una de las partes. Y como me suele pasar, tal y como he comentado alguna vez, creo que mis simpatías han ido en contra de lo que Balzac quería. Sin poder entrar en detalles (tened en cuenta que transcurren veinte años, y que puede parecer que os he contado mucho pero solo os he contado la trama que sustenta la narración), me he rebelado un poco contra algunas cosas que pasan en el libro, y además creo que es una historia que da para mucho, mucho debate y disección. He leído alguna vez sobre este libro que está desfasado y que es difícil trasladar su temática a la actualidad. Difiero totalmente. Me parece rabiosamente actual en el trasfondo de la historia, en la dicotomía de fondo que plantea, porque lo que cuenta forma parte de nuestra sociedad sin necesidad de pertenecer a la aristocracia, que al parecer es donde algunos críticos ven el impedimento para asociar ambas épocas. Creo que están equivocados.

Balzac escribía de manera recurrente sobre el matrimonio, y su obra refleja como un espejo su época tanto para la sociedad aristocrática como la rural en una Francia que pasó por muchos cambios políticos y sociales que se veían reflejados en su gente y en su manera de ver la vida. Tenía un profundo conocimiento del alma humana y su psicología, y los retratos que hacía de sus personajes eran tan hondos, agudos y penetrantes que resulta imposible no trasladarlos al presente, porque, al fin y al cabo, el alma se adapta a su época y entorno, pero sigue siendo humana en todas sus circunstancias. Los entendidos dicen que Memorias de dos jóvenes esposas es una obra menor del autor... ya quisiera yo verlos escribiendo esto. Desde mi rinconcito en Netherfield repito lo dicho más arriba: para mí es una pequeña joya... que la opinión es subjetiva, ya lo sabemos todos.



  
Honoré de Balzac nació en Tours en 1799 en el seno de una familia burguesa. Tras trasladarse a París en 1814, empezó los estudios de Derecho y consiguió trabajo en el despacho de un notario amigo de su padre. Sin embargo, el amor que nace en este periodo por la literatura lo lleva a tomar la decisión de emprender la carrera de escritor profesional. 
 
Después de las primeras pruebas artísticas y los primeros fracasos firmados bajo seudónimo, empieza diversos negocios que se revelan todos desastrosos. En 1829 escribe su primera novela de éxito, Les Chouans, que firma con su propio nombre. A partir de ese momento, se convierte en uno de los escritores más prolíficos y más conocidos de su época. En estos años concibe la idea de La comedia humana, ambicioso proyecto que agrupa un total de 137 novelas —entre las cuales, Papá Goriot y Eugenia Grandet— cuyo tema común es el de retratar la sociedad de su tiempo. Tras casarse en 1850 con la condesa Ewelina Hańska, murió cinco meses después y durante el funeral fue homenajeado por su amigo y admirador Victor Hugo.

viernes, 2 de febrero de 2018

GANADORES ::: SORTEO "LA MUÑECA RUSA" + "CARDIOPATÍAS"

¡Buenos días!

El pasado domingo terminó el sorteo de 2 ejemplares de La muñeca rusa y otros 2 ejemplares de Cardiopatías, ambos del escritor Juan Miguel Contreras, así que sin más vamos a por los ganadores, no sin antes daros las gracias a todos por participar :)


 ¡Enhorabuena a las cuatro!

Según el orden en el que habéis salido, y las preferencias que disteis a la hora de participar en el sorteo, este es el libro que os corresponde a cada una:

 Sandra Sánchez -> Cardiopatías
Norah Bennet -> Cardiopatías
MaraJss --> La muñeca rusa
Clara Rivas -> La muñeca rusa

Tenéis 48 horas para reclamar vuestro premio. Mandadnos un email a nuestra dirección lasinquilinasdenetherfield@gmail.com, que en cuanto las tengamos salimos pitando para correos.

Lo dicho, mil gracias a todos por participar, y os recordamos que tenemos otro sorteo activo aquí hasta el 14 de febrero (pinchad en la imagen):
https://inquilinasnetherfield.blogspot.com.es/2018/01/sorteo-2-ejemplares-de-2222-de-pl-salvador.html