lunes, 15 de julio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: POR EL BIEN DE LA HUMANIDAD - Rudyard Kipling




Título original: Cause of humanity and other stories
Autor: Rudyard Kipling
Editorial: Reino de Cordelia 
Traducción: Victoria León
Prólogo: Victoria León
Páginas: 655
Fecha publicación original: 1880's
Fecha esta edición: abril 2019
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: 29,95 euros 
Imagen de cubierta: Edwin Lord Weeks (1849-1903)

 
Ochenta y seis cuentos inéditos de la primera época de la juventud de Kipling, entre los que hay cuatro inconclusos y un puñado atribuidos a él sin que se haya podido confirmar plenamente su autoría. Traducidos al español por primera vez en esta edición, sorprende en ellos la gran calidad literaria del futuro Premio Nobel, considerado uno de los más grandes escritores de cuentos de todos los tiempos.
Tener este libro entre las manos y poder disfrutar de él es un auténtico lujazo porque su contenido, tal y como explica Victoria León en su prólogo (también es la traductora de la obra y, una vez leída, solo queda felicitarla porque es un trabajo de titanes), permaneció fuera de los índices bibliográficos autorizados del autor hasta el año pasado, cuando la editorial Cambridge University Press reunió y publicó su contenido en un solo volumen (por cierto, ¿sabíais que esta editorial británica existe desde el siglo XVI y es la más antigua del mundo? Curiosidades literarias xD).

Quizás para entender un poco el contenido de esta edición habría que hacer una breve mención al contexto en que fueron escritos y publicados los relatos que incluye. Rudyard Kipling era hijo de un oficial del ejército británico y como tal nació en 1865 en la India, perteneciente en aquella época al pomposo y deslumbrante Imperio Británico. Aunque a los seis años fue enviado a Inglaterra para su educación y formación, con 16 años (en 1882) volvió a Bombay como corresponsal de la Civil and Military Gazette, periódico en el que estuvo hasta que a principios de 1888 pasó a formar parte de la plantilla del Pioneer, periódico más grande e importante en el que trabajó como corresponsal solamente un año, momento en que fue destituido y decidió volver a Londres para perseguir de manera profesional su carrera literaria. Bien, pues a esa etapa entre 1882 y finales de 1888 y a su trabajo para esos dos periódicos, pertenece en su mayor parte el conjunto de relatos reunidos aquí, salvo unos pocos que se extienden hasta principios del siglo XX.

Antes de continuar, de lo que os acabo de contar hay que quedarse con un dato no solo importante, sino sorprendente a tenor de la calidad, diversidad y complejidad de buena parte de los relatos que se pueden leer en Por el bien de la humanidad, y es que Kipling tenía entre 16 y 24 años cuando los escribió. Era apenas un adolescente entrando en la edad adulta cuando puso sus pies en la India por segunda vez y se la recorrió de arriba a abajo mientras escribía estas breves aunque agudas crónicas de cómo transcurría allí la vida para los británicos. Repito, sorprendente, porque destilan una madurez y un conocimiento de la vida, la sociedad y su entorno que personas con muchos años más no serían capaces de diseccionar y transmitir de esa manera, ni aun teniendo talento para la literatura.

Por el bien de la humanidad es una antología que recoge nada más y nada menos que 86 relatos (algunos de ellos, muy pocos, inéditos o inconclusos). Son tantos que incluyen géneros literarios y estilos narrativos de todo tipo. Relatos costumbristas, sátiras políticas, parodias, narraciones que se adentran en la fantasía o en lo metafórico, historias navideñas, anécdotas puntuales, crónicas de aventuras, dramas, humor... A veces repite personajes o retoma en un relato lo que contó en otro anterior; indaga en varias ocasiones y en un tono onírico en los delirios que provocan la enfermedad y la fiebre; unas veces narra en primera persona, otras en tercera, a veces a modo de diario, otras en forma de carta, incluso se adentra en el estilo teatral y compone o asemeja el guión de una escena concreta sobre las tablas donde los diálogos entre los personajes fluyen de manera endemoniada. Noches de club entre caballeros, rivalidades políticas, elogios de la profesión periodística, fanfarronadas del ejército, la nostalgia de los británicos residentes en la India (ya fuese de manera voluntaria u obligada), el anhelo de volver a pisar algún día su tierra natal, homenajes a Dickens y a Lewis Carroll (junto a su Alicia), mitos griegos, la relación de los británicos con la población india, la propia visión que tenían los ingleses sobre los indios y sus aportaciones al Imperio ya fuese social o culturalmente, el evidente desprecio que en provincias como Shimla, Lahore o Bengala se sentía hacia Bombay...

Como veis, la temática de los relatos es casi tan variada como su número. La narración está plagada de palabras locales hindúes que en unos casos se nos traducen a pie de página y en otros hay que intuir tirando de contexto. El título del libro proviene de uno de los relatos inéditos que jamás fue publicado y que curiosamente ha sido uno de mis favoritos; fue escrito en 1914 y se aleja por completo de la temática angloindia componiendo una historia de aventuras llena de retranca, energía e ironía que no vio la luz precisamente por la temática que aborda (que no puedo contar), el tono en que lo hace y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Resalto otro detalle que va muy asociado al contexto y el público al que iban dirigidos estos relatos: apenas aparecen figuras femeninas en ellos. Creo que me sobrarían dedos de una mano si quisiera contarlas.

¿Por qué decidió en aparincia el propio Kipling hacer estos relatos a un lado y no incluirlos en su bibliografía autorizada? Precisamente porque son excesivamente localistas tanto en lo que respecta a los  años en que fueron escritos como sobre las personas de las que se habla en ellos como de hechos y circunstancias políticas y sociales que para quienes los leían en aquella época eran el pan de cada día y con lo que lidiaban cada mañana al levantarse, pero que una vez transcurrido un tiempo perdían su interés. De hecho, como lectora que se ha adentrado en ellos 130 años después de su publicación, a ratos me sentía un tanto perdida en la comprensión y contextualización de lo que estaba leyendo. Imaginaos que Kipling viviese en la España de la actualidad y escribiese relatos concretos de la situación política que estamos viviendo ahora, y nombrase a este o aquel que pinta algo (poco o mucho) en esa situación y se refiriese a una anécdota puntual que hemos leído en el periódico del día pero que incluso nosotros olvidaremos en una semana... y ahora imaginaos a alguien leyendo esos relatos en 2150. Pues por muy importantes que se crean los políticos españoles y por muchas cosas supertrascendentales que crean que hacen por España (...), dentro de 150 años ni el tato va a saber ni le va a interesar quiénes son ni lo que hicieron en julio de 2019, porque históricamente serán una gota de agua en el océano. Pues eso es lo que leemos en Por el bien de la humanidad pero ambientado en la India británica de los años 80 del siglo XIX. Y si al mismo Kipling le parecía que esos relatos habían perdido el interés pasados unos años, imaginaos al lector del siglo XXI que ni siquiera sabe en muchos casos de qué o quienes está hablando.

¿Debe eso echaros para atrás? En absoluto, porque precisamente estos relatos son un testimonio fascinante de primera mano tanto de la política y la sociedad angloindia de la época como de los intereses, filias y fobias del propio Kipling. La visión que da del imperio, ya privilegiada de por sí gracias a su situación y su profesión, se beneficia precisamente de su genio y su talento a la hora de crear historias que parten muchas veces de situaciones sencillas, hechos habituales que bordean el dramatismo o de anécdotas simpáticas. Yo diría que incluso dan buena muestra de cómo se gestó el gran escritor en que luego se convertiría, porque entre esos relatos hay auténticas joyas, genialidades que te dejan con la boca abierta. Sí, hay otros que se hacen un poco más cuesta arriba por la falta de conexión contextual con lo que te están contando, pero son los menos y en una antología de relatos es muy difícil disfrutar de todos por igual. A mí se me escapaba la sonrisa leyendo muchos de esos relatos, y reconocía el estilo de un autor que en obras posteriores me ha fascinado.

¿Recomiendo Por el bien de la humanidad? Sin lugar a dudas, pero no es un libro para todo el mundo. Y sí, sé que esto es un cliché con patas: ningún libro es para todo el mundo, ninguno, y este no iba a ser una excepción, pero quiero puntualizar varias cosas a tener en cuenta antes de abordarlo. Al hecho de que tienen que interesar la época y el contexto político y social en los que fueron escritos estos relatos porque son su razón primordial e indisoluble de existencia en muchos de ellos, se suma que, precisamente, son casi noventa los relatos que contiene y se debe disfrutar mucho del género. Tampoco creo que sea la mejor obra con la que conocer a Kipling para aquellos lectores que nunca hayan leído nada suyo; para mí esta compilación es un regalo para quienes ya nos apasionaba el autor con anterioridad y conocemos en mayor o menor medida su obra, porque así nos acercamos a su obra juvenil (aunque de juvenil en la forma no tiene nada y su calidad es incuestionable).

Para mí es un milagro tener esta edición en castellano y la guardaré como oro en paño. De vez en cuando abriré el libro por una de sus páginas y leeré el relato correspondiente, porque una de las sensaciones con las que me he quedado al terminarlo y cerrarlo es que es de esos libros que se saborean mejor a trozos, a retazos, más que si se lee del tirón un relato detrás de otro. Invita al lector a adentrarse en él como quien busca un escape en cualquier momento del día y que, tras leer una de sus historias, lo cierra y fabula con el azar y la historia en la que lo sumergirá en la siguiente aventura. Ya he disfrutado del todo; ahora me queda degustarlo por raciones.





Rudyard Kipling (Bombay, 1865 – Londres, 1936) Escribió relatos, ensayos, novelas y poesía, aunque la mayor parte de su producción son cuentos, género en el que es un absoluto maestro. Iniciado en la masonería a los veinte años, en la logia «Esperanza y Perseverancia Nº 782» de Lahore, Punjab, India, su literatura abarca todos los territorios y géneros, pero sobre todos en sus primeros años arroja luz sobre la colonización inglesa de la India. Rechazó el Premio Nacional de Poesía y en tres ocasiones la Orden de Mérito del Reino Unido, que conlleva el título de Sir, lo que contradice su supuesto imperialismo colonial. Aceptó, sin embargo, el Premio Nobel en 1907. 

Entre sus obras aparecen libros de relatos como El hándicap de la vida (1891), El libro de la selva (1894), Stalky & Co. (1899), Puck de la colina de Pook (1906), La casa de los deseos (1926) y las novelas La luz que se apaga (1891), Capitanes intrépidos (1896) y Kim (1901). Su autobiografía, Algo de mí mismo (1937) se publicó póstumamente.

viernes, 12 de julio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL ÚLTIMO BAILE - Sarra Manning





Título original: After the last dance 
Autora: Sarra Manning
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Ana Momplet 
Páginas: 445
Fecha de publicación: mayo 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14.99 euros 
Diseño de cubierta: Bekki Guyatt-LBBG



Pasado y presente se entrelazan en El último baile, una historia conmovedora sobre el poder redentor del amor inesperado.

Estación de King's Cross, 1943. Rose llega a Londres con la esperanza de cambiar su vida gris por el romance, el glamour y la música del Rainbow Corner, la famosa sala de baile de Piccadilly Circus adonde acuden los soldados americanos. Mientras las bombas caen, Rose perderá la cabeza por un piloto, y perderá todavía mucho más antes de que lo peor de la guerra haya acabado.

Las Vegas, en la actualidad. Una hermosa mujer vestida de novia entra en un bar y pide al primer hombre con el que se encuentra que se case con ella. Cuando Leo le pone el anillo a Jane, no puede ni imaginar que su nueva esposa no piensa detenerse ante nada para lograr lo que quiere.

Dos mujeres muy diferentes. Dos vidas muy diferentes. Cuando Jane y Rose se encuentren, ¿serán capaces de hacer las paces con los secretos que han estado a punto de destrozarlas?

Reconozco que cuando comencé la lectura del El último baile pensaba que iba a ser una novela un tanto ligera, de esas que me iban a hacer pasar un buen rato y ya. Pero no, Sarra Manning ha conseguido que mis lagrimas fluyan un tanto descontroladas. No sé si será porque últimamente ando un tanto sensible, pero ahí estaba yo leyendo y llorando, y no porque la novela sea un tanto tristona, oscura y desolada, sino todo lo contrario, pues la autora narra con positivismo y alegría la vida de dos mujeres extraordinarias con sus días buenos y sus días no tan buenos. Dos mujeres que están destinadas a encontrarse y a unir sus vidas, aunque antes debemos realizar con ellas sus recorridos vitales: viajar a sus pasados para llegar a sus presentes, al momento en que se alinean sus destinos y entonces todo alcanza su sentido.

Les separan sesenta años cuando llegan y se apean en la estación londinense de King's Cross: Rose, en 1943, y Jane en el 2003. Las dos bajan de sus respectivos trenes para empezar una nueva vida, dejando atrás un pasado lleno de incertidumbres, duda, oscuridades y miedos. Ambas serán recogidas por personas que más o menos se apiadan de ellas y pondrán su reloj vital en el punto cero, para así, desde ese momento, construir y edificar un nuevo destino.

Con Rose conoceremos y viviremos en primera persona cómo los habitantes de Londres encaraban sus días en plena guerra, y que, a pesar de todo, la esperanza y la alegría les llenaban de energía y les hacían exprimir y disfrutar de cada uno de los momentos que la contienda y sus circunstancias les otorgaban y regalaban, ya vinieran con ritmos de swing y jazz o de una manera más dulce en forma de donuts. A fin de cuentas, desde que Rose llegó a Londres, el legendario club americano Rainbow Corner, dedicado a acoger a sus soldados y hacerles más llevadera la guerra con sus bailes y con sus donuts, se convirtió para ella en su paraíso y refugio dentro del caos. En ese lugar encontró a sus mejores amigas, se enamoró y, en definitiva, entre baile y baile, descargó toda la adrenalina y el miedo acumulados cada noche durante sus duros días. 

Esta historia está hilada e intercalada con la de Jane, y con ella nos trasladamos a la actualidad, al presente, en que nos cuenta cómo esta impresionante mujer llega a casarse en peculiares circunstancias con el sobrino de Rose, Leo, consiguiendo de este modo conectar a estas dos mujeres y sus historias.

Pero no por esto se unen las tramas, pues la novela sigue con los dos hilos argumentales. Por un lado seguimos descubriendo cómo fueron los días y las noches de la joven Rose, cómo se enamoró y desenamoró para volverse a enamorar, su juventud y su alegría unidas a las terribles pérdidas con que la guerra le regó. También somos partícipes de su obligada madurez, su toma de conciencia, de cómo ve y siente su sufrimiento y el de los otros, del sentido del deber y de la responsabilidad con su sociedad... Vemos a una Rose transformada y transformadora. 

Por otro lado nos trasladamos a la actualidad y conocemos a Jane, una impresionante mujer a la que han vaciado a lo largo de su existencia. Con ella el viaje es distinto, pues solamente es una máscara y una mentira que primero intenta encajar para luego exprimir todo lo que puede. No tiene ningún escrúpulo y solo se mueve por dinero: esta es la razón y la motivación de todos sus pasos y todas sus palabras. Aquí la evolución es distinta, pues observamos cómo su vida, una vez que entra del brazo de Leo en la impresionante casa de una anciana y enferma Rose, irá cambiando lo quiera ella o no. Y hasta aquí puedo leer...

Con un lenguaje sencillo y ligero, Sarra Manning nos hace recordar y plantearnos el sentido de la vida y su fecha de caducidad, pero no de una manera de trágico existencialismo, sino de forma natural. A través de esta historia nos cuenta que todo llega y todo pasa, y al final, a pesar de sus tragedias y de sus dramas, la vida es un recorrido que merece la pena realizarse: siempre nos quedarán la esperanza, la alegría, el humor, la ternura y el amor. 

Todo esto y más es lo que encontramos en El último baile, una novela que desde luego a mí me ha dejado huella.




Sarra Manning es escritora y periodista desde hace veinte años. Ha escrito para numerosas publicaciones, entre ellas The Guardian, Elle, Grazia, Stella, You Magazine e InStyle. En la actualidad es responsable de la sección de Libros de Red Magazine. Su primera novela para adultos, Unsticky, se publicó en 2009, seguida de otras tres que incluyen el best seller You don´t have to say you love me. Sarra también ha escrito más de quince novelas juveniles, como Adorkable (Rarita y adorable, 2014), Guitar Girl, Let's get lost y la trilogía Diary of a crush. Vive en Londres.

miércoles, 10 de julio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL COMPLOT DE LOS INOCENTES - Mª Carmen Crespo Saitua





Título original: El complot de los inocentes
Autora: Mª Carmen Crespo Saitua
Editorial: Gregal
Páginas: 322
Fecha de publicación: abril 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros
Imagen de cubierta: Archivo de Pixabay/verner22brigitte
Bresñeda, un pequeño pueblo casi deshabitado de Los Ancares de León. Allí Helena ha heredado unas propiedades. ¿Cómo es posible que sus padres jamás le hubieran hablado de ellas?

La necesidad de Helena por evadirse de sus propios problemas la llevará a relacionarse con los lugareños, que la irán introduciendo en la historia del pueblo y la enigmática historia de «Tierras de sangre».

Tras el hallazgo de unos documentos escritos por su tía, indagará sobre aquel llamado «accidente», pero todos sus intentos chocan con el silencio de los vecinos y la opinión general de que a nadie le interesa remover aquella vieja historia.

En su lucha por conocer la verdad y hacer justicia, los lazos se irán estrechando y Helena llegará a una encrucijada en la que tendrá que tomar una difícil decisión.
Estallido en el silencio, de la escritora Carmen Crespo, fue una de las buenas sorpresas literarias que me llevé hace justamente ahora dos años. No sabía qué me iba a encontrar porque no tenía ninguna referencia de su autora, y me topé con una buena historia que estaba muy bien escrita y de la que, aun estando protagonizada por un personaje que me resultó antipático, no pude dejar de pasar una página tras otra. Por eso, porque descubrí su buen hacer, no me ha sorprendido que Carmen haya ganado el Premio de Novela Bellvei Negre 2018 con El complot de los inocentes, novela que hoy os traigo. Y ya sabéis que yo no soy de premios, pocos premios literarios veis reseñados en Netherfield, pero es que en su caso daba por hecho que era merecido.

Helena, una joven bibliotecaria de Madrid, ha perdido a sus padres, ya mayores, en un accidente de tráfico. Por lo que se va infiriendo en la historia, ambos progenitores tenían a su hija un tanto enclaustrada, hasta el punto de que ni sus amistades, ni tan siquiera un novio de varios años, pisaban su casa en absoluto. Esa especie de misterio alrededor de ellos se traslada a su testamento, en el que Helena descubre que ha heredado una casa en Bresñeda, una pequeña población en Los Ancares (León). Helena jamás ha oído hablar de ese lugar ni de que allí hubiese tenido alguna vez familia, y se presenta en el pueblo durante sus vacaciones para hacerse cargo de su herencia. Una vez descubre cuál es la casa que ha heredado se entera de que el terreno sobre el que se asienta es conocido como Tierra de sangre, y que sobre ella pesa un secreto desde hace muchas décadas que afecta a su familia y que Helena se empeñará en desentrañar.

Como podéis ver estamos ante una trama de misterio de corte rural en la que el pasado todavía está muy presente en un entorno como el de un pueblo, en el que las cosas nunca se olvidan realmente, los odios y afinidades se heredan de una generación a otra y donde no interesa demasiado desenterrar fantasmas que puedan alterar la tranquila rutina del día a día: quien venga de fuera e intente sacudir alfombras que ellos prefieren que sigan acumulando polvo, no será bien recibido.

Y con este percal se encuentra Helena cuando se presenta en Bresñeda. Hace amistades en el pueblo y todo son buenas caras hasta que pone las cartas sobre la mesa y cuenta que va a por todas en su resolución de limpiar el nombre de su familia resolviendo el misterio que rodea a sus tierras. Entonces empieza a sufrir el vacío de sus gentes, pero ella sigue erre que erre, y poco a poco irán entrando en su vida algunos de los habitantes de ese pueblo que de una manera u otra tienen mucho que decir o aportar sobre el misterio que se cierne sobre su familia. La gente de Bresñeda no quiere enfrentarse a lo que ocurrió hace ya más de cien años: están bien como están, y si llevan guardando los secretos de sus padres tanto tiempo no va a venir una de fuera a trastocarles la existencia. Y vigilando que todo siga así, como un cacique del siglo XXI que vela y protege a su comunidad otorgando favores por aquí e instaurando celebraciones por allá, está el misterioso don Lorenzo, que vive apartado del mundo en su bastión pero ante quien todos acaban rindiendo cuentas y casi pleitesía.

He disfrutado mucho de la historia por dos razones. La primera ha sido el propio misterio, que retrotrae la ambientación a 1910 (aunque la historia está narrada en todo momento en nuestro presente y no en dos tiempos salvo algún documento puntual), una época en la que las autoridades no se andaban con chiquitas y en la que van apareciendo posibles versiones sobre lo que ocurrió aquella fatídica noche: la gracia está en intentar discernir cuánto hay de verdad o mentira en cada una de ellas, y quiénes participaron en ella, quiénes no lo hicieron y quiénes creyeron hacerlo sin saber muy bien a qué atenerse. La segunda razón son precisamente los lugareños del pueblo y la relación que va creciendo paulatinamente entre Helena y ellos, y que tiene muchos altibajos. También creo que está muy bien representada esa sensación de ser la nueva en un sitio muy pequeño en el que todo el mundo se conoce y está pendiente de todo lo que haces, el sentirse en un escaparate continuo en el que no puedes hacer nada sin que todo el pueblo lo sepa en unas horas.

Carmen escribe sencillo y limpio, dosificando la información y dando mucha importancia a los propios personajes y su lugar en el pueblo. En esta novela logra sobre además una muy buena ambientación en un lugar rodeado por montañas naturales casi tan escarpadas como los secretos que callan sus gentes. No creo que se la pueda calificar como novela negra per sé, o no al menos tal y como solemos entender el género normalmente. Yo la definiría como una novela de misterio con un puntillo histórico y un alto componente costumbrista que resulta muy evidente tanto en la rutina del pueblo y sus gentes como en las tradiciones y la forma de vida heredada de muchas décadas atrás. Helena ejerce de investigadora amateur, pero el transcurrir de la investigación es fruto de su propia convivencia entre la gente que puede ayudarla a resolverla y de lo que puede ir sonsacando e infiriendo de todo ello. 

Por cierto, no puedo ir más allá pero quiero dejar constancia: me ha gustado mucho lo firme que se muestra Helena al final y cómo es consecuente consigo misma y con sus intenciones a lo largo de todo el libro :)




Mª Carmen Crespo Saitua nació en Getxo, en 1945. Educada en el Colegio de la Sagrada Familia de Burdeos en Deusto, estudió Bachiller Superior y Auxiliar de Empresa en la Escuela Superior de Comercio, además de Lengua y Civilización Francesa en La Sorbona. Los libros, la música y la pintura han sido siempre sus aficiones.

A partir de 2011 comienza a publicar relatos en diversas antologías, como Lucía y las espadas de fuego y El apagón. Publica también en los libros electrónicos de Playa de Ákaba, en 2014, con Avatar y El monstruo. Fue finalista del XVII Premi de Relats Breus per a dones de Sant Joan Despí con Añoranza, en 2017. Otras publicaciones suyas son: «Jugando con los tiempos», en la antología Un trayecto, una historia, y «Preludio», que forma parte de Avui prenem la paraula/Hoy tomamos la palabra.

Después de publicar La Caja y Estallido en el silencio, El complot de los inocentes (Premio Bellvei Negre 2018) irrumpe en el ámbito de la novela negra.

lunes, 8 de julio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL PALACIO DE LA LUNA - Paul Auster





Título original: Moon Palace 
Autor: Paul Auster
Editorial: RBA
Traducción: Maribel de Juan 
Páginas: 310
Fecha de esta edición: 2009
Encuadernación: cartoné
Precio: Descatalogado (Edición normal Anagrama -> 12 euros)
Diseño de portada: Julio Vivas y Estudio A.
Marc Stanley Fogg (por Marco Polo, por el Stanley que encontró a Livingstone y por el Phileas Fogg de La vuelta al mundo en ochenta días) está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, muerta su madre cuando él tenía once años, Marc Stanley fue educado por su tío Víctor, un excéntrico que se ganaba la vida tocando el clarinete en orquestas de mala muerte. Ahora, en el comienzo de la era lunar, muerto su tío, Marc Stanley Fogg tiene dinero para sobrevivir unos pocos meses más. Gradualmente, per sin pausa, va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, donde su vida se reduce a explorar los gozosos infiernos del despojamiento absoluto.

Vive ya como un animal en una cueva del Central Park, en un semidelirio provocado por el hambre, cuando la bella Kitty Wu le rescata. Fogg se salva y decide, por primera vez en su vida, buscar un trabajo. El destino, y una compleja red de significantes en torno a la luna, lo lunar y la luz, le llevan a trabajar como lector y acompañante de Thomas Effing, un viejo pintor paralítico. Y escribiendo la biografía de Effing, que éste quiere legar a Salomon Barber, el hijo al que nunca conoció, Marc Stanley Fogg descubrirá, en un viaje que le lleva desde el Palacio de la Luna, un restaurante chino de Nueva York, a los lunares paisajes del Oeste americano, los misterios de su propio origen, el nombre y la identidad de su padre.

Paul Auster ya había utilizado, en Ciudades de cristal y en El país de las últimas cosas, las convenciones de la novela de género —la policíaca y la de ficción científica, respectivamente—. En El Palacio de la Luna puede ser leído como un elegantísimo folletín contemporáneo sobre la paternidad y la impostura, pero también como una espléndida novela de aventuras sonre la aventura de crear.

En El Palacio de la Luna encontramos la esencia incandescente de Paul Auster, una novela hilada y construida con las particularidades y peculiaridades inherentes a la obra de este autor. En su texto descubrimos todos sus rasgos significativos: la búsqueda de la identidad personal, la introspección más descarnada, un poquito bastante de existencialismo absurdo, el sentido de la vida, la polarización entre el espiritualismo y el materialismo, las extrañas y sorprendentes filiaciones, la lucha... Todo ello envuelto en un debate filosófico-trascendental contextualizado y ambientado en su ciudad, esa que tan bien conoce y que nos invita a recorrer cada vez que leemos sus maravillosas novelas: Nueva York.

Resulta muy difícil encajar temas tan controvertidos y profundos en una novela y que al mismo tiempo fluyan naturalmente a través de sus páginas, convergiendo en sustancia y materialidad, creando una historia verosímil aunque venga cargada de situaciones extrañas y de azares casi imposibles. Por eso nos creemos su genialidad narrativa a pies juntillas, sin cuestionarle ni debatirle absolutamente nada. Esto es lo que me ocurre con Paul Auster, del que quedé totalmente obnubilada tras nuestro primer encuentro literario con Brooklyn follies, y he de contaros que todavía sigo en ese estado de enganche y entrega.

El Palacio de la Luna es una novela temprana, publicada en 1989, en la que hallamos al autor en su estado primigenio y en toda su explosión narrativa, cuando todos sus elementos característicos imploraban por salir y crear una composición inteligible, brillante y límpida. Y soltando todo esto como si nada, arrancamos con la reseña.

Marco Stanley Fogg (o, como él se denomina, M. S. Fogg) es un estudiante de la Universidad de Columbia. Huérfano de madre y con un padre desconocido y ausente, fue criado y educado por su tío, Victor Fogg, músico inteligente y culto pero de escasos medios. Desde el deceso de su madre cuando era un niño, su tío se convirtió en su única familia, su referente y su anclaje en la sociedad. Los dos supieron construir un vínculo profundo y familiar que daba sentido y significado a sus vidas. Pero también su tío muere, y lo anterior desaparece de un plumazo. M. S. Fogg pierde todos los referentes, invandiéndole en todos los sentidos (ya sean físicos o metafísicos) una soledad y un abandono que lo arrastrarán primeramente al retiro y la incomunicación social, para pasar después a otro plano superior, el destierro vital, un aislamiento donde solo dejará entrar a la tristeza, la añoranza y la melancolía.

Entonces nuestro protagonista entra en barrena y se impone una cuenta atrás para dejarse desaparecer y de esta forma eliminar el dolor, al tiempo que mina su salud y su existencia. Parece que la flagelación da sentido a su calculada vida, pues es la forma que elige para expiar y aliviar su intolerable torrente existencial y emocional, emprendiendo un viaje alucinatorio en el que el dolor se junta con el hambre, provocándole ensoñaciones e irrealidades que le dan la vida y la muerte al mismo tiempo, aunque esto sea un tanto utópico y quimérico. Mirando esto con perspectiva, no llegamos a entender del todo por qué este personaje, sin luchar, se entrega al caos (tal y como él dice) para que sea este el que decida si debe morir o vivir. 

Pero conforme nos vamos acercando  a su persona y comenzamos a rascar las capas que conforman esos trágicos sentimientos, entendemos algunos (no todos) de sus razonamientos: parece que simplemente se siente huérfano y solo, no encuentra anclajes fuera ni dentro de su persona, no tiene referentes que le aferren y sujeten a la sociedad, y por ello intuye que la soledad es la única salida y su deseo es dejarse morir y desaparecer. Para llevar a cabo este destino emprende un viaje, un descenso en el que concretará su fin... pero claro, nada esta firmemente atado: hay otras personas y circunstancias que tienen algo que decir.

Es a partir de este momento cuando las coincidencias y causalidades del autor, sus marcas lingüísticas, señalan los pasos del camino que M. S. Fogg debe seguir. Descenderá a los infiernos y de alguna manera será rescatado, para así encontrarse (como buen lazarillo) en una situación de pupilaje al entrar a trabajar como ayudante del anciano Thomas Effing. Con él encontrará cierto sentido a su vida, pues mientras escribe la biografía de Sr. Effing, se da cuenta de que esta contiene ciertos paralelismos con la suya. Así entiende que su soledad tiene una parte grande de impostura engañosa, pues a su alrededor hay personas que le aprecian y le tienen en cuenta.

En El Palacio de la Luna, Paul Auster escribió una gran historia continente de otras tantas donde el personaje principal, el narrador omnisciente, vertebra todas ellas hilándolas con su pasado, su presente y su futuro. A través de estas historias viajamos y recorremos el Nueva York de finales de los 60 y principios de los 70, el de principios del siglo XX con sus peculiares personajes, y también el Salvaje Oeste además de otras ciudades norteamericanas. Todo envuelto en una extraordinaria e inexorable narrativa cuya brillantez y autenticidad comulgan con el existencialismo más doloroso que engendra y da sentido a esta excepcional novela. 

Seguiré leyéndote.


Paul Auster nació en 1947 en Nueva Jersey y estudió en la Universidad de Columbia. Tras un breve perí­odo como marino en un petrolero, vivió tres años en Francia, donde trabajó como traductor, "negro" literario y cuidador de una finca; desde 1974 reside en Nueva York.
Galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006 por su carrera literaria.

viernes, 5 de julio de 2019

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #10 ::: JUNIO 2019

¡Hola a todos!

Primer viernes de julio, así que toca la entrada mensual que recopila las primeras frases de todos los libros reseñados durante JUNIO.

La única condición expresa de esta entrada es que se cuelga la primera frase hasta el primer punto y seguido o aparte, sea cual sea la extensión y diga lo que diga (dejando a un lado prólogos, presentaciones o introducciones que no pertenezcan a la propia narración, notas sobre la edición, etc... y comenzando con el propio libro en sí).

Están ordenados según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla :)

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/06/resena-by-mh-los-cadaveres-de-callander-square-anne-perry.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/06/resena-by-mb-romanticismo-manuel-longares.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/06/resena-by-mh-el-recien-llegado-marco-vichi.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/06/resena-by-mb-el-alienista-caleb-carr.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/06/resena-by-mh-seguro-de-amor-earl-derr-biggers.html

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miércoles, 3 de julio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: POIROT INVESTIGA - Agatha Christie





Título original: Poirot investigates 
Autora: Agatha Christie
Editorial: Molino
Traducción: C. Peraire del Molino
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1925
Fecha esta edición: 1981
Encuadernación: rústica
Precio: Descatalogado
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La gran habilidad de Poirot para desentrañar los casos más difíciles le ha convertido en el detective predilecto de la sociedad británica. A esta época pertenecen estos relatos:

La aventura del "Estrella de Oeste"
Tragedia en Mardson Manor
La aventura del piso barato
El misterio de Hunter´s Logde
El robo del millón de dólares en bonos
La aventura de la tumba egipcia
Robo de joyas en el "Grand Metropolitan"
El rapto del primer ministro
La desaparición del señor Davenheim
La aventura del noble italiano
El caso del testamento desaparecido
Estoy muy orgullosa de mí misma porque estoy avanzando bastante en mi reto de leer a la Christie en orden. El año pasado no me planifiqué bien pero este año de momento no va mal la cosa... y eso que este libro de relatos se me atragantó un poco al principio.

Esta recopilación sigue la estructura de la edición británica con once relatos, mientras que la norteamericana creo que tenía catorce. Así pues, son once relatos repartidos en 240 páginas, lo que ya de primeras me daba mala espina: veinte páginas por relato siendo el protagonista Poirot da para poco desarrollo, y no me he equivocado. Era la primera vez que leía no solo este libro en concreto, sino una colección de relatos de este personaje, y sinceramente, que yo recuerde es el libro que menos he disfrutado de Agatha Christie desde que tengo memoria... y llevo buena parte de mi vida leyendo a esta mujer.

Los once relatos están narrados por Hastings, y en todos ellos vemos la tónica habitual entre estos dos personajes: Hastings se siente despreciado intelectualmente por Poirot, está deseando resolver él solo un caso para impresionarle y siempre fracasa estrepitosamente, cada vez que piensa que lo está haciendo bien y observa que Poirot no se muestra muy entusiasmado cree que es por envidia... y además todas las mujeres le parecen hermosísimas. Nada nuevo bajo el sol: es Hastings. Por su parte Poirot se muestra en estos relatos más repelente, engreído y pagado de sí mismo que nunca, lo que no sé si ha sido solo impresión mía o es así tal cual. Estos casos cuentan el despegue de Poirot como detective en Londres, el intervalo de tiempo en el que se está haciendo famoso, y se le ha subido un poco la tontería a la cabeza :)

En cuanto a los relatos, hay de todo, como suele pasar en estos casos. Algunos son muy entretenidos (que curiosamente para mí han sido los más sencillos), y otros tienen explicaciones tan rebuscadas que he tenido que leerlas dos veces y aun así para mí quedan flecos sin explicar. Y es que ese ha sido el principal problema que yo le he visto a estos relatos: la necesidad de contar mucho en poco espacio. Y cuando la resolución es sencilla o se puede explicar fácilmente no hay problema, pero cuando esa resolución se complica, las veinte páginas de rigor adjudicadas a cada relato de media no dan para todo lo que hay que contar. Al final cada caso se resume en Poirot y Hastings recibiendo el encargo, acudiendo al lugar de los hechos, un par de preguntas o averiguaciones y ¡voilá!, Poirot ya tiene la solución, que necesita más páginas para ser explicada de las que necesita el caso para que nos adentremos en él.

Por resumirlo en pocas palabras, la sensación con la que me he quedado es que el formato relato no casa bien con la forma de trabajar de Hercules Poirot como personaje. El proceso deductivo por el que Poirot suele llegar a la resolución de los casos necesita más páginas para ser explicado, más páginas para llegar a esas mismas resoluciones y más páginas, en general, para brillar. Si tengo que resaltar mis favoritos, serían La aventura del noble italiano, La desaparición del señor Davenheim o Robo de joyas en el Grand Metropolitan. Había uno que tenía todas las papeletas para encandilarme porque está ambientada en el Egipto de las excavaciones (aunque a Carnarvon lo llaman Cariarpon, vaya usted a saber por qué... qué traducciones más malas tiene esta colección), pero para mí se quedan cosas sin explicar y me ha defraudado un poco. 

Total, que Poirot en relato no me ha terminado de hacer tilín. O no al menos en estos relatos, que fueron los primeros. Tengo trece libros de la Christie de por medio hasta la siguiente colección donde aparece este personaje, así que a ver si se nota la mejoría :)





Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.