miércoles, 30 de enero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LA CHAISE-LONGUE VICTORIANA - Marghanita Laski




Título original: The Victorian Chaise-longue 
Autora: Marghanita Laski 
Editorial: Automática
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Prólogo: Isabel Núñez
Páginas: 146
Fecha publicación original: 1953
Fecha esta edición: septiembre 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,50 euros 
Diseño de cubierta: Álvaro Pérez d'Ors



Melanie se recupera de una larga convalecencia que la ha mantenido postrada durante meses. Por primera vez se le permitirá abandonar su cuarto y tal vez ver a su hijo, con quien no ha tenido contacto desde el parto. El primer paso es levantarse de la cama y reposar unas horas sobre la chaise-longue situada en la sala contigua. Pero, tras adormecerse en el viejo sillón, Melanie despierta en un lugar extraño. Ante ella se inicia un desfile de siniestros personajes, oscuras intenciones, secretos y censuras, con los que comenzará una desesperada carrera por encontrar un sentido y salvar la propia vida.

La chaise-longue victoriana es de esos clásicos que permanecen en la oscuridad y el olvido durante décadas hasta que vuelven a ocupar el sitio que les corresponde en la luz y la memoria literaria cuando una editorial se acuerda de ellos y lo recupera. En Inglaterra fue la editorial Persephone Books allá por 1999 (especializada en recuperar clásicos escritos por mujeres); en España fue la editorial Automática en 2012. Qué ganas le tenía a esta novela... y eso que no sabía muy bien lo que me iba a encontrar, salvo que estaba considerada como novela de terror gótico.

La historia comienza en los años 50, en una casa londinense en la que Melanie Langdon lleva meses convaleciente por culpa de una tuberculosis que dio la cara al quedarse embarazada. Ya dio a luz, el bebé nació bien, pero ella sigue postrada día tras día sin poder salir, sin poder ver apenas a su hijo y rodeada siempre de las mismas cuatro paredes. El último objeto que compró en una tienda de antigüedades antes de tener que quedarse encerrada en casa fue una chaise-longue victoriana, y este mueble ha permanecido sin usar hasta el día en que comienza nuestra historia. Y es que este día es importante, porque es el primer día en meses en que a Melanie le está permitido cambiar de aires y moverse a otra habitación; es en esta habitación donde se recuesta sobre la chaise-longue por primera vez, se queda dormida en ella... y despierta desconcertada en una estancia que no conoce y junto a una mujer vestida de manera anticuada que la llama Milly, que le habla con total normalidad y que se refiere a ella como su hermana. 

Melanie no puede moverse, se siente muy enferma, y aunque sigue recostada en la misma chaise-longue, todo parece indicar que, de algún modo, acaba de despertarse en el siglo XIX siendo otra persona. ¿Qué está ocurriendo? Cree que está soñando, tiene que ser una pesadilla, solo tiene que dormirse y volver a despertarse... pero no lo consigue, no encuentra el modo de volver, y además tiene que comportarse, hasta que encuentre el modo de regresar, como si fuera esa tal Milly en la que está atrapada, una mujer que parece esconder muchos secretos, que está al borde de la muerte y a la que tratan como si hubiese cometido el más horrible de los pecados.

La sinopsis ha quedado larga, pero es que poco más os puedo contar sobre la historia a partir de ahora,  porque este es de esos libros de los que se puede revelar poco, y lo poco que se cuente tiene que estar muy medido y contenido para no desvelar más de lo deseable. Aun así quiero resaltar un par de cosas sobre la novela (muy cortita, por cierto, no llega a las 150 páginas).

Una es la ambigüedad que consigue que el lector se sienta como la protagonista, que se ponga en su piel. La historia comienza con mucha luz, de manera ligera, hasta que Melanie se duerme, despierta, y el lector se siente no solamente rodeado, igual que ella, del ambiente recargado y apestoso de esa habitación oscura, sino que se ve también atado a esa chaise-longue sin poder moverse, teniendo que observarlo todo recostado desde ella, y siendo testigo de lo que sucede con la misma mirada desesperada e inútil de Melanie. 

La chaise-longue es el centro de todo, la trama se desarrolla a su alrededor, y el ambiente onírico que la envuelve le pesa al lector igual que le pesa a la protagonista. La autora transmite el horror de no poder despertar de la pesadilla, de estar en un cuerpo que no es el tuyo, de ser consciente de que el cuerpo que ocupas se está muriendo y tienes que salir de él, de ahí, sea como sea, en una carrera contrarreloj en la que además debes resolver el misterio que te rodea y buscar aliados para tu causa entre todos esos desconocidos que entran y salen de la estancia y a los que no les puedes contar que tú no eres tú, sin que te tomen por loca. Melanie está aterrorizada, no sabe cómo despertar, cómo deshacer lo que sea que le ha llevado ahí, y eso se transmite al lector, que tampoco sabe qué está pasando realmente... todavía no.

La segunda es el uso que hace Laski de dos mujeres enfermas en dos periodos diferentes para denunciar por un lado cómo era la vida de la mujer en la época victoriana y por otro la aparente evolución de la situación de la mujer ya bien adentrado el siglo XX, aunque en este aspecto no puedo adentrarme mucho porque no quiero (ni debo) contar cosas que se van averiguando conforme avanzan las páginas y que no deben destriparse aquí. Sí que puedo decir que la Milly del siglo XIX es una mujer marcada por la férrea moral victoriana que no consentía ni perdonaba aquellas sendas que se alejaban del camino honrado y decente por el que toda mujer debía caminar si no quería caer en desgracia, y donde la religión y las apariencias lo eran todo. Sin embargo, la Melanie de los años 50 tiene más libertad, se permite pensar y hablar sobre el sexo de una manera más libre, cruza la puerta de su independencia con pasos más firmes, pero todavía se siente varios escalones por debajo del hombre, y lo dice de una manera inocente e ingenua... pero lo dice. Laski usa la diferencia temporal que hay entre ellas para que el lector sea consciente de que las cosas estaban cambiando pero no lo suficiente ni lo bastante rápido, y lo hace a veces de una manera muy directa: tenía muy claro el mensaje que quería transmitir.

En resumen, esta es una novela gótica pero de las clásicas, de las de antes, de las que no necesitaban acción, muerte ni escenas escabrosas para turbar e inquietar al lector. El ritmo narrativo es perfecto, in crescendo conforme la pesadilla se alarga y Melanie se queda sin tiempo, y el uso de los diálogos entre los distintos personajes que se pasean por las dos estancias (la de los 50 y la del XIX) está milimetrado tanto para diferenciar ambas épocas como para dar la información precisa que requiere el avance del misterio sin desvelar más de la cuenta pero diciendo mucho más de lo que parece a primera vista... como una especie de neblina que clarea o se densifica según lo requiere el momento narrativo, y a través de la cual hay que vislumbrar o intentar averiguar qué es lo que realmente está ocurriendo.

La escritora PD James, que conoció a Laski en vida y fue la autora de la introducción que puede leerse en la edición inglesa de Persephone Books, dijo de La chaise-longue victoriana que era "la novela breve más aterradora y hábilmente contada de la década". Quienes busquen emociones muy fuertes y estén habituados a historias más directas, no estarán de acuerdo en el calificativo de aterradora: a esos lectores les aconsejaría que no leyesen el libro porque seguramente se queden igual que estaban. Ahora, quienes gusten de pequeñas joyitas góticas donde el terror psicológico sea más angustioso que escabroso, más metafísico que fisico y más sutil que ostensible, disfrutarán de esta lectura y de su zozobra junto a Melanie por este delirio de pesadilla... aunque solo sea por descubrir lo que se oculta agazapado al final del camino.


Marghanita Laski (Reino Unido, 1915-1988). Nace en el seno de una familia judía en Manchester. Sobrina del intelectual socialista Harold Laski, Marghanita desarrolló gran parte de su carrera en los ámbitos académico y literario. Trabajó como periodista, como lectora en Oxford y colaboró con el Oxford Dictionary. Atea convencida, publico diversos ensayos sobre el éxtasis y la religión. Ejerció como crítica literaria, siendo una participante habitual en programas radiofónicos como The Brains Trust y The Critics, y escribió libros sobre Jane Austen y George Eliot. 
Publicó seis novelas entre las que destacan Niño perdido, El pueblo y La chaise-longue victoriana, que P.D. James ha calificado como «la novela corta más aterradora y hábilmente contada de la década».

16 comentarios:

  1. Sin duda es de los míos. Me lo llevo. Me gustaría saber como encontráis estos libros que se salen totalmente de los círculos habituales. Si no fuera por vosotras de muchos no tendria noticia. Besinos.

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  2. No lo conocía, pero tiene muy,pero que muy buena pinta. Apuntado.
    Besos

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  3. Ays, que este es de los míos. Me lo llevo, que no lo conocía!
    Besotes!!!

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  4. Por Dios!!! No puedes traer algún libro que no me guste? No me da la vida para llevarme recomendaciones tuyas, tengo una lista cuya cabecera pone:recomendaciones de las Inquis"y no bromeo. Pues eso que me gusta mucho lo que cuentas.
    Besos

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  5. Hola! Pues no tenía ni idea de la existencia de este libro, pero madre mía qué buena pinta tiene. Ya está anotado en la lista. Besitos

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  6. Jolín, acabamos de empezar el año y ya me estáis picando, no vale!!! así no me da la vida para leer todas las cosas que me proponéis, :)
    Ale, me lo llevo.
    Un besazo

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  7. Jolín, tiene una pintaca el libro que no veas. Lo anoto pero para más adelante, que solo pensar en no ver al hijo desde el parto... si lo pienso ahora se me revuelve el estómago y entonces tengo a mi niño dando vueltas. jajaj.
    Besos.

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  8. A ver...Inquilinas... aquí, en la lista de amigas, ahora tacho...y os paso a la lista de desqueridas...ya está ¡Tachadas de amigas! 😤
    Hacerme que me lleve otro libro, maliciosas...😂😂😂

    Besitos preciosa 💋💋💋

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  9. La tengo apuntada desde hace tiempo por recomendación de Marilú y es de esas novelas que sabes que tienes que leer y no sabes a qué esperas.
    A mí este terror me gusta y la historia también así que espero leerla pronto y comparar impresiones.
    Besos

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  10. Reseñaza que te has marcado, querida. Me encanta cómo nos explicas y contextualizas este pequeño clásico gótico. No sé si me atrevo a leerla porque no soy mucho de terror, pero me encanta lo que explicas sobre las dos mujeres de dos épocas distintas porque veo ahí la mano de Laski, a la que conozco solo como periodista (en la facultad leímos algunos de sus artículos y crónicas) de su época y que solía poner en evidencia la desigualdad de género. Besos.

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  11. Ojuuuuu... y a esto qué le digo yo?? Aims, mejor ni me respondo pero vamos que ya sé dónde va a ir a parar este título. Gracias por la reseña. Besos

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  12. La verdad es que es un género que por lo general no me resulta atractivo, pero me lo has pintado tan tan bien que me dejas con ganas.
    Besos.

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  13. ¡Hola! =)
    No lo conocía, pero pinta muy bien ^^ Me alegra que te gustara, ¡gracias por descubrírmelo!
    Por cierto, acabo de descubrir tu blog y ya te sigo, te invito a pasarte por el mío.
    Un abrazote :P

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  14. Me gusta lo que nos cuentas de esta novela, me la llevo anotada. Desconocía la editorial, por lo que me pasaré por su catálogo a echarle una visual. Besos.

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  15. A tu reflexión:"quienes gusten de pequeñas joyitas góticas donde el terror psicológico sea más angustioso que escabroso, más metafísico que fisico y más sutil que ostensible, disfrutarán de esta lectura y de su zozobra junto a Melanie por este delirio de pesadilla"... sólo puedo responder: "YO, YO"... y lo estoy haciendo alzando los dedos de las manos y los de los pies (por si no queda suficientemente claro).
    Lo he buscado en la biblio pero sólo me aparece El niño perdido.
    Venga, otro libro que me apunto sin dudar, que me mola y mucho!! Me pregunto como será su final y el por qué de dicho viaje en el tiempo... ;)

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  16. Me gustó mucho, salvo el final, tan abierto tan como si tal cosa...eso me fastidió mucho. Un besote.

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