lunes, 11 de junio de 2018

RESEÑA (by MB) ::: TRAS LA MÁSCARA - Louisa May Alcott



Título original: Behind a mask 
Autora: Louisa May Alcott 
Editorial: dÉpoca
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González
Prefacio: Blanca Briones
Posfacio: Juan Mari Barasorda
Páginas: 182
Fecha de publicación original: 1866
Fecha esta edición: mayo 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 18.90 euros 
Ilustraciones: Cassell's Magazine
Inglaterra, 1866. La joven y recatada Jean Muir llega a la aristocrática mansión de los Coventry para trabajar como institutriz. Gracias a su astucia y sus múltiples habilidades, tras solo una jornada de trabajo consigue ganarse el afecto de la señora Coventry, su hija Bella, el hijo menor, Edward, y sir John, el anciano y acaudalado tío. No ocurre lo mismo con Gerald, el hermano mayor, y Lucia, su prima, quienes desconfían de la institutriz y comienzan a espiar sus pasos. Pero Jean es una superviviente; su objetivo es asegurarse un esposo con riqueza y posición, y no dudará en utilizar todas las armas femeninas a su alcance como máscaras tras las que ocultarse para alcanzar sus objetivos.Al igual que su heroína, Alcott también hubo de esconderse tras la máscara de un seudónimo masculino.

Tras la máscara, de Louisa May Alcott, es un libro que desde la primera página te pone una sonrisa en la cara que no desaparece hasta pasado un rato largo después de finalizado.  

La editorial de dÉpoca sigue manteniendo con Tras la máscara sus estándares de calidad. La edición es tan bonita y preciosa... las ilustraciones, la historia y, si a ello le añadimos toda la información extra recogida en su introducción y posfacio, resulta  una  de sus acostumbradas joyas,  digna de pertenecer a su colección Delicatessen

Cómo lo he disfrutado de cabo a rabo, aunque suene un poco grotesco decirlo, lo tengo escribir. No hay nada como descubrir tesoros injustamente  olvidados y enterrados en el tiempo. dÉpoca, como siempre, nos los descubre y nos los envuelve con el mayor de los cuidados y mimos para maravillarnos y deleitarnos con ellos.

Me sigue sorprendiendo encontrar historias, que se escribieron hace más de 150 años, en las que se perpetúan las esencias de la frescura, la alegría y el humor inteligente, todo ello escondido y maquillado a través de de los rigores sociales de su época. En este caso es el rigor victoriano, donde las apariencias y las realidades se licúan para proyectarse hacia nosotros en cada uno de los párrafos que componen la historia.

Jean Muir, la protagonista, es la heroína en Tras la máscara (me niego a llamarla antiheroína). Ella lo es todo; es la columna vertebral que apuntala toda la trama. Con ella se enraiza la argumentación, de la que emanan todas las situaciones, ya sean positivas o no tan positivas, con unos diálogos cargados de los mayores sentimientos y pincelados por la autora con fina e inteligente ironía.  
Jean tiene un plan con unas metas concretas y un objetivo final. Desde el momento en que entra en la casa y en las vidas de los Coventry, todos y cada uno de ellos trabajarán consciente e inconscientemente para dar forma y cumplimiento a los objetivos perversos y oscuros que dan forma a ese plan. La manera de objetivar todo lo anterior es el trabajo sin descanso además del conocimiento psicológico de todos ellos, con el propósito de alzarse con el premio gordo que le dará el prestigio y la posición social anhelada. 

Para ello, Jean Muir solo tiene que convertirse en el espejo en el que los Coventry vean reflejados sus sueños e ilusiones, para que hallen en ella sus deseos más recónditos, escondidos y a veces adormecidos. Quienes la busquen por su alegría, diversión y conocimiento, será lo que siempre encuentren, cayendo uno a uno a sus pies; así, con los más retorcidos y enrevesados medios, los irá conquistando y obnubilando y al final se verán incapaces de oponer la mínima resistencia, porque ninguno tiene el nivel ni la altura de su ingenio e inteligencia.

La señorita Muir, joven institutriz de escasos medios y necesitada de calor y un hogar, se presenta como una joven desvalida. A los honorables Coventry no les queda otra que hacerse cargo de la situación; como familia de bien deben acogerla y ampararla, aunque, eso sí, conforme a sus cánones sociales y a la posición que ocupan cada uno en la comunidad. Una vez que le abren las puertas de su casa y, con ello, también de sus corazones, el telón se levanta y comienza el espectáculo, o en este caso, la mascarada.

Veremos en el discurrir de la lectura cómo cada uno de ellos le irá entregando los hilos de su destino. Independientemente de su sexo o edad, todos al final serán manipulados y modelados para cumplir una inconsciente misión: el próposito de Jean Muir, el objetivo que nuestra buena protagonista se ha impuesto, el que enredará a todos ellos en su sedosa tela de araña y que los hará trabajar y dirigirse para que nuestra buena mujer alcance hasta la última de sus metas. 

Si miramos superficialmente al personaje de Jean Muir, en principio nos puede parecer que representa a una vulgar arribista que quiere ascender por los escalones de la buena la sociedad pagando cualquier precio y por medios poco honestos u honorables. Pero, si nos apartamos un poco y la miramos con distancia y perspectiva, vemos que al final, con sus virtudes y defectos, es la más humana de todos. No se deja llevar por los tintes melodramáticos, sino que los utiliza para su empresa, a la que se consagra en cuerpo y alma aplicando y desplegando todos sus conocimientos y experiencias y demostrándonos lo grandes que son su inteligencia e intuición. En el proceso observamos que, en cierto modo, todos le facilitan alegremente el camino: al tiempo que quieren algo de ella (y ella se lo da), deben pagar el precio consciente e inconscientemente. Nada es gratis, ni ahora ni hace 150 años. 

Considero que Tras la máscara es un libro para disfrutarlo, y para sacarle todo el jugo no hay que posicionarse del lado de ningún personaje. Si observamos desde la distancia, nos maravillaremos por toda la trama tejida alrededor de todos ellos.

En este libro, Louisa May Alcott me confirma todo lo que ya sabía, pues Mujercitas es una de mis novelas favoritas y hemos crecido y evolucionado juntas (como lo conté hace un tiempo en mi reseña), y no la considero para nada un historia estanco para adolescentes. En ella ya se encuentran todos los registros y recursos literarios que descubrimos en Tras la máscara

La espléndida y cuidada ambientación, su amplio conocimiento de las diferentes y encorsetadas clases sociales, la fina e inteligente ironía, los finales sorpresivos, los recursos teatrales, y más cosas que dejo al lector, son parte integrante del bagaje literario de la autora, todo ello impregnado por una rica e innovadora educación, a la que, de alguna manera, aquellos que la conocieron aportaron los conocimientos necesarios para modelarla y construirla en los principios reivindicativos que lograron transformar la férrea sociedad decimononica. 

Esto, y más, lo descubrimos si levantamos la máscara que tan hábilmente ha urdido la autora.



Louisa May Alcott (1832-1888) fue una educadora y novelista estadounidense muy conocida por sus libros para adolescentes. Fue autora de unos 300 títulos de diversos géneros, aunque sus obras más famosas, Mujercitas (1868), novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Aquellas Mujercitas (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), están consideradas como clásicos.
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.

domingo, 10 de junio de 2018

JULIO ::: MES DE LA FANTASÍA Y EL HUMOR

¡Hola a todos!

No hemos llegado ni al ecuador del mes temático de junio, y la incansable Laky ya ha propuesto el siguiente mes temático :). En esta ocasión le toca a los géneros FANTÁSTICO y HUMOR, con lo que hay que reseñar al menos un libro de uno de ellos, y si se reseña de los dos, pleno al canto xD.


Tal y como ella explica en su entrada, hay que tomar los géneros en un sentido amplio, y mientras que en la novela de humor entraría el chick-lit, en la fantasía entra la ciencia-ficción, las distopías, brujas, vampiros, hadas... o la fantasía a secas como antónimo de la novela realista.

Para celebrar el mes, Laky sortea 3 ejemplares de la nueva novela de Antonia Corrales, UNA BRUJA SIN ESCOBA, cuyo título no deja lugar a dudas sobre su temática. Si queréis participar, tenéis de plazo hasta el viernes 15 por la mañana. Como siempre, podéis hacerlo en la misma entrada donde se anuncian las bases del mes (aquí). 


Para este mes de junio estaba más o menos claro lo que íbamos a reseñar, pero para julio volvemos a las andadas... ya se verá, porque  al menos yo (MH) tengo pendientes varias cosas que entran en el mes y dependiendo de lo que más me apetezca llegado el momento, eso caerá. Aprovecho para deciros que me voy unos días de vacaciones, y yo soy la que os suele leer y visitar en vuestros blogs, así que durante al menos diez días no podré comentar vuestras entradas. Ya me resarciré en todos los sentidos cuando vuelva :)

¿Os animáis a leer un poquito de fantasía y/o de humor?


viernes, 8 de junio de 2018

RESEÑA (by MH) - EL MISTERIOSO CASO DE STYLES - Agatha Christie




Título original: The Mysterious Affair at Styles 
Autora: Agatha Christie
Editorial: Espasa
Traducción: Stella de Cal 
Páginas: 220
Fecha de publicación original: 1920
Fecha esta edición: abril 2018
Encuadernación: rústica
Precio: 17,95 euros 
Diseño de cubierta: @Ed
Essex, Inglaterra. En la mansión Styles, la millonaria Emily Inglethorp es encontrada muerta en su cama, aparentemente víctima de un ataque cardíaco. Las puertas del cuarto estaban cerradas por dentro y todo indica una muerte natural. Pero el médico de la familia levanta una sospecha: asesinato por envenenamiento. Todos los huéspedes de la vieja mansión tenían motivos para matar a la viuda Inglethorp y ninguno de ellos posee una coartada satisfactoria.
Cuando el detective Hércules Poirot llega para encargarse de la investigación, se encuentra frente a frente con la avaricia, los celos, las tensiones y la ambición de una familia que aspira a heredar una fortuna en dinero y propiedades.

Un marido infiel, su jovencísima amante, unos hijastros envidiosos, un extraño toxicólogo alemán… Todos parecen sospechosos de haber acabado con la vida de Emily, aunque sólo uno de ellos puede ser el asesino. Poirot deberá emplearse a fondo y usar todas sus armas para llegar al fondo de su primer caso literario.
Ya os hablé de mis retos atemporales en otra entrada y, quien decidiera pasarse por el enlace que puse, vería que uno de ellos es leer todos los libros de Agatha Christie desde el principio y por orden. No hace falta que hagáis cuentas, os lo digo yo: más de 70 libros, cuentos incluidos. Me está dando la risa floja (literal) mientras lo escribo. Casualidades de la vida, decidimos hacer este reto casi al mismo tiempo Nitocris (Un libro en un tris) y yo... pero ella es mucho más aplicada y acaba de reseñar el tercero, así que he decidido ponerme las pilas y empezar de una vez por todas. Encima, este primer libro, El misterioso caso de Styles, ya ha salido en las nuevas y preciosas ediciones de Espasa, así que era la excusa perfecta para hacerme con ella (mentira, soy compradora librera compulsiva, no necesito excusas).

Styles, aunque el título en castellano pueda dar lugar a confusiones, no es una persona, sino una mansión. A este hogar, propiedad de los Cavendish, llega el joven Arthur Hastings mientras está convaleciente y disfruta de un permiso en el frente. La acción se sitúa durante la Primera Guerra Mundial, y aunque la contienda tiene lugar muy lejos, repercute en mayor o menor medida en el día a día de los ingleses, y el hogar de los Cavendish no es menos. En la mansión viven un número variopinto de personas: la dueña, su joven y recién estrenado marido, su secretaria y amiga desde hace años, sus dos hijastros, la esposa de uno de ellos, una sobrina, varios criados... y encima un toxicólogo pasa por allí de vez en cuando. En resumen, muchos posibles sospechosos entre los que elegir cuando la señora de la casa muere a la vista de buena parte de ellos de un aparente ataque al corazón que, como podréis suponer, tiene más bien pinta de asesinato. ¿Y quién vive en ese mismo pueblo como refugiado belga, siendo además un viejo conocido del bueno de Hastings? ¡Ese mismo que pensáis! ¡Hércules Poirot! Y si Poirot is in town, el culpable no tiene la más mínima posibilidad.

Parece mentira que un personaje con el recorrido y la fama de Poirot, y que llegó a protagonizar nada menos que 33 libros, naciese de la primerísima novela publicada por Agatha Christie, pero así es, y en cuanto aparece ya tenemos la descripción física que le ha hecho célebre:
Poirot era un hombrecillo con un aspecto fuera de lo común. Mediría un escaso metro sesenta de estatura, pero su porte era muy digno. Su cabeza tenía la forma exacta de un huevo y acostumbraba a inclinarla un poco hacia un lado. Llevaba un bigote engominado de aspecto militar. La pulcritud de su atuendo era increíble: dudo que una herida de bala pudiera dolerle tanto como una mota de polvo. Sin embargo, este curioso personaje, que por desgracia ahora padecía una acentuada cojera, había sido en sus tiempos uno de los miembros más destacados de la policía belga.
Además de su apariencia también tenemos ya muestras de sus excentricidades, de su exasperante costumbre de guardarse todo lo que averigua y no decir nada a las claras, de sus intentos por hacer que Hastings (y, por ende, el lector) llegue a la mismas conclusiones que él teniendo los mismos medios e información para hacerlo... Esos mon ami! ya forman parte de la historia de la literatura, y Poirot, un excéntrico extranjero, la antítesis de Sherlock Holmes, se convirtió en el rey de la novela de detectives británica.

No sé hasta qué punto es conocido el modo en que nació esta primera trama de Agatha, pero por si acaso aquí va una breve explicación. Christie trabajó como voluntaria durante la Primera Guerra Mundial como dispensadora de medicamentos en un hospital pero, además de eso, se pasaba horas y horas en la farmacia de su Torquay natal observando al farmaceútico hacer las mezclas para obtener las medicinas, fascinada por el hecho de que un ingrediente añadido al final pudiese convertir esa misma sustancia en venenosa. Comenzó a rondarle la idea de escribir una novela de detectives en la que el veneno fuese el arma homicida, y su hermana Madge le retó a idear una historia en la que el lector, con las mismas pistas que el detective, pudiese descubrir al asesino. Agatha tardó cuatro años en pulir esa novela, y el resultado fue el que hoy reseño, El misterioso caso de Styles. No fue un éxito de la noche a la mañana pero se vendió bastante bien, y sentó las bases de la Golden Age.

¿Qué bases son esas? La mansión en la campiña como lugar cerrado y aislado en el que cometer el asesinato, un buen puñado de sospechosos reducido a los habitantes o visitantes de esa mansión, secretos de los personajes, relaciones entre ellos que en principio se desconocen, testamentos, mapas para que nos situemos en la mansión... y un detective que marque la diferencia, que sea peculiar, que sea agudo pero que además cale y empatice con el lector. Todos esos elementos ya están en esta novela, y a partir de ella vinieron todas las demás (las suyas y las de otros autores).

Hastings es el otro personaje agathiano que ya conocemos desde esta primera historia. Narrador en primera persona de la trama, es un treintañero enamoradizo que se deja embaucar fácilmente por las jovencitas atractivas y que, en este primer caso en el que colabora con Poirot, todavía no sabe muy bien qué pensar del belga. A ratos le parece que está loco, a ratos le parece un genio, a ratos se enfada con él porque menosprecia sus teorías y está seguro de que son buenas... duda, duda mucho de que Poirot realmente siga conservando todo aquello que le hizo célebre en la policía belga, pero resulta evidente que al final del libro sus caminos quedan entrelazados para siempre y es el comienzo de este dúo que, de primeras, puede sonar a algo parecido a Sherlock y Watson, pero que tiene sus propias reglas e idiosincrasias.

No os he contado mucho de la trama, ¿no? Es que no debo hacerlo. Christie lo plantea muy claro: tenemos una persona que muere asesinada, tenemos al menos seis sospechosos de ese asesinato, tenemos los movimientos previos al momento de la muerte de todos esos sospechosos, tenemos varios móviles factibles para el crimen... ahora solo falta averiguar en qué sustancia se escondía el veneno, quién tuvo la oportunidad de ponerlo ahí y qué motivo tenía para usarlo contra la fallecida. Mes amis!, la dama del crimen quería que trabajásemos las células grises, y no seré yo quien dé pistas sobre la trama que os faciliten el trabajo. Quien quiera saber qué pasa en Styles, ya está tardando en agenciarse el libro :)




Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

miércoles, 6 de junio de 2018

RESEÑA (by MH) ::: TEMPLADOS POR EL SOL, MECIDOS POR EL VIENTO - Marta Currás





Título original: Templados por el sol, mecidos por el viento 
Autora: Marta Currás 
Editorial: Círculo de Lectores
Páginas: 275
Fecha de publicación: 2018
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 17,95 euros 
Diseño de cubierta: Planeta Arte & Diseño
«Yo fui templado por el sol, mecido por el viento y protegido por los árboles como cualquier bebé indio. Puedo ir a cualquier lugar y sentirme bien allí».

Las palabras del antiguo poema del jefe indio Jerónimo yacían entre los legajos de la Pasión y muerte de Liz, por C.E.P., esperando a que Clara las descubriera. Al entregarle aquel gastado cuaderno de tapas azul descolorido y hojas amarillentas, el anciano señor Sutter había asegurado a la joven que le gustaría leerlo.


Clara había agradecido la ofrenda, sin darle mayor importancia... Era el comienzo de su gran viaje por el continente americano en compañía de un anciano, sus recuerdos y las fotografías de una civilización perdida.
La lectura de Templados por el sol, mecidos por el viento ha sido una muy grata sorpresa. Por muy buenas expectativas que tengas, nunca sabes realmente lo que te vas a encontrar cuando no tienes referencias sobre un autor o un libro en concreto, y esta historia ha superado con creces lo ya de por sí bueno que esperaba de ella. Marta Currás autopublicó su libro en 2015, aunque más tarde lo presentó al Premio Círculo de Lectores, que como ya sabéis se celebra cada año. Quedó finalista pero, a pesar de no ganar, gustó tanto a la editorial que lo han publicado igualmente, y esta edición es la que hoy os traigo.

Clara, una traductora gallega que también es auxiliar de clínica y se dedica a cuidar ancianos, atraviesa por una fuerte crisis con su novio. Además lleva meses sin trabajo, así que cuando su amiga Paula, que vive en San Francisco, le ofrece un trabajo de varias semanas al otro lado del charco con un buen sueldo y a gastos pagados, decide hacer las maletas y coger un avión. Ese trabajo consiste en acompañar al nonagenario Duncan Sutter en su viaje a la residencia de ancianos de California donde va a ingresarlo su sobrina, solo que Sutter ha decidido no dirigirse directamente hacia la residencia y dar un rodeo para visitar el Gran Cañón de Colorado. Dado su precario estado de salud, necesita a su lado a alguien que cuide de él, papel que va a desempeñar Clara. En ese viaje les acompaña Raj, el chófer hindú del anciano, y Mike, un profesor de Literatura que conocen durante el trayecto y que va recorriendo Estados Unidos haciendo autostop y sin un destino fijo. Estas son las cuatro personas de carne y hueso que ocupan un asiento en el sedán de color negro... pero otros dos personajes les acompañan, dos personajes inmateriales que, sin embargo, son la razón de ser que impulsan este viaje: uno es Edward, amigo mental inseparable de Sutter y con el que mantiene largas conversaciones; el otro es Liz, la narradora de un viejo cuaderno que Sutter le da a Clara para que lo vaya leyendo durante el viaje.

Este es el planteamiento general de la historia. No os digo nada que no resulte evidente por sí mismo si os digo que estamos ante un road trip por el oeste americano. Tampoco parece nada novedoso si os digo que narra dos historias, una ambientada en el pasado y otra en el presente que acaban entrelazándose, porque hay novelas a porrillo con esta estructura... así que lo complicado viene ahora, porque no sé si voy a saber explicaros qué es lo que hace diferente a esta novela.

Esta historia es un canto de amor al concepto de viajar como impulsor de una evolución personal que nos permita seguir avanzando hacia nuestro destino, al hecho de que mientras recorremos kilómetros sobre ruedas, avanzamos los mismos kilómetros en nuestro interior; crecemos, absorbemos, nos adaptamos, nos metamorfoseamos en una actualización del yo que éramos antes de ponernos en marcha para emprender el viaje. Y en la narración somos testigos de muchos viajes físicos en busca de destinos interiores muy diferentes, porque cada personaje que aparece en sus páginas realiza una travesía completamente distinta.

Duncan Sutter viaja para despedirse del que fue el amor de su vida y para cumplir una petición; Clara viaja para dejar atrás precisamente al que ha sido su pareja y volver a encontrarse a sí misma; Mike viaja porque ha vivido demasiados años encerrado y asfixiado en una rutina que no le correspondía; Liz viajó en 1940 para huir de la muerte y murió para volver a renacer y encontrar su lugar en el mundo; y finalmente está Edward, que viajó y viajó durante años y años dejando a su familia atrás y cimentando su pertenencia a otra familia mucho más grande, la nativa norteamericana. Marta Currás narra una historia de ficción en la que echa mano de personajes y sucesos reales (algunos de los cuales yo desconocía y ya sabéis que me apasiona averiguar este tipo de cosas) para dar cuerpo a unos viajes que son huidas y destinos al mismo tiempo, de esos viajes inolvidables que sabes cómo comienzan pero nunca cómo terminan y lo que irás atesorando durante el camino. Y aunque en este párrafo puede parecer que hay algún spoiler imperdonable, creedme, no todo es lo que parece.
¿Qué es la vida? Es el destello de una luciérnaga en la noche; es el aliento de un búfalo en invierno; es la pequeña sombra que atraviesa la hierba y se pierde en la puesta de sol. (Pie de Cuervo, jefe Pies Negros, página 259).
La novela es en sí misma, entre otras muchas cosas, un homenaje a Edward Sheriff Curtis, fotógrafo y etnólogo estadounidense de finales del siglo XIX y principios del XX, que dedicó dos décadas de su vida, desplazándose como podía, buscando financiación donde le dejaban, a describir y fotografiar a todas las tribus de nativos americanos que habitaban en el territorio de Norteamérica. Es un homenaje a esos mismos nativos americanos que fueron expulsados de las tierras en las que vivían desde hacía cientos de años, arrinconados en superficies exiguas y recluidos por el hombre blanco como si estuvieran en guetos. Es un homenaje a los millones de niños que tuvieron que abandonar sus hogares durante la Segunda Guerra Mundial, completamente solos, con muertes de seres queridos en el corazón y la incertidumbre en el alma de no saber lo que les esperaba en la llamada tierra de los sueños. 

Marta escribe muy bien, sin impostaciones ni florituras, de esa manera sencilla y cercana que no resulta fácil, y la verdad es que da gusto leerla. Durante toda la novela se palpa que le apasiona la historia y el trabajo de Edward Curtis y que bien podría ser ese el leitmotiv de la historia, pero acertadamente la implementa (en su mayor parte) en la narración del presente para contrarrestar y compensar la narración del pasado y la historia de Liz y su cuaderno. Ya sabéis que en este tipo de estructuras siempre suele pesar e interesar más la narración del pasado (al menos en mi caso, y no creo ser la única), y al traerse en cierto modo a Curtis al presente nivela muy inteligentemente las dos partes.

Si algo me ha llamado poderosamente la atención es la fuerza descriptiva y narrativa que la autora tiene en lo que se refiere a la descripción de paisajes y entornos naturales, y se puede usar el libro sin problema alguno como guía turística para viajar desde San Francisco hasta el Gran Cañón. Se nota, sin lugar a dudas, que lo que describe son sus propias impresiones al visitar esos lugares, pero es que además tiene una facilidad pasmosa para transmitirlo, para radiografiar la belleza de lo que han visto sus ojos usando las palabras... sus sensaciones, sus impresiones, traspasan el papel. Si sois como yo, que nunca me había llamado la atención el Gran Cañón en plan visita turística, os aseguro que acabaréis con una visión completamente distinta de la garganta natural más famosa del mundo.

Templados por el sol, mecidos por el viento, adaptación de las palabras de Jerónimo (que ni era jefe ni se llamaba Jerónimo, por cierto), es un título precioso para un  viaje muy especial donde todo al final encaja y a lo largo del cual queda claro que el destino nos maneja unas veces, y en otras no nos deja margen de actuación. Además, para mí ha sido un placer descubrir a Edward Curtis, quien hizo más de 125 viajes para visitar y retratar a más de 80 tribus indias y cuyas 40.000 fotos componen los nada menos que 20 volúmenes de su enciclopedia sobre los nativos norteamericanos. Curtis fue uno de esos personajes fascinantes de leyenda, de esos aventureros en el más arraigado sentido de la palabra, que forman parte del concepto de vida de una época muy determinada y que ya jamás podrán volver a existir.

 

Marta Currás nació en en Madrid en 1975 pero reside en Galicia desde los catorce años. Bióloga de profesión, posee formación de posgrado en Microbiología y Medio Ambiente. Ha trabajado en laboratorios de Microbiología y Bioquímica durante casi veinte años.

Lectora voraz desde los tres años, escribe e imagina sus propias historias desde niña. Ha sido finalista en diversos concursos de microrrelatos y cuentos, y ha visto publicados algunos de sus textos. Aunque sigue escribiendo historias cortas, desde hace algún tiempo se dedica a la escritura de novelas. Templados por el sol, mecidos por el viento es su primera novela, inspirada en uno de los viajes que hizo por la costa oeste estadounidense. Además de ser una gran aficionada a la lectura y los viajes, dibuja y pinta, practica yoga y en la actualidad aprende a tocar el ukelele.

lunes, 4 de junio de 2018

RESEÑA (by MH) ::: UN CADÁVER MUY FRÍO - Ana Bolox





Título original: Un cadáver muy frío (Las cosas y casos de la señora Starling 1) 
Autora: Ana Bolox 
Editorial: Autopublicado
Páginas: 253
Fecha de publicación: junio 2017
Encuadernación: rústica
Precio: 2,99 euros (kindle) + 9,99 euros (papel)
Diseño de cubierta: Jorge Ontiveros
La nieve cubre las calles de Nueva York, los villancicos y el muérdago se han instalado en Barneys, la Navidad de 1978 se acerca y Anne Starling, profesora de física en la universidad de Columbia y detective aficionada, se aburre sin concesiones. Plantear retos intelectuales a sus alumnos o inventarle ancestros heroicos a su marido, un diplomático británico, a fin de contrarrestar la soberbia del cónsul germano apenas sí la sacan de una monotonía tediosa a la que es incapaz de sobreponerse.

Cuando una peculiar anciana le cuenta que sospecha que su vecino, el señor Snow, ha sido secuestrado por una boa, Anne ve la oportunidad que estaba esperando para abrir una nueva investigación.


Sus pesquisas volverán a ponerla en el camino del inspector Crawford, un policía con el que mantiene una chispeante historia de allanamientos, resolución de asesinatos e intercambio de encantadoras impertinencias.


No importa lo mucho que Crawford se empeñe en apartar a la señora Starling del caso Snow cuando se revele más peligroso de lo que parecía al principio, Anne no está dispuesta a dejar sin resolver el enigma.
Hará cosa de tres meses os traje la primera parte de la pareja de detectives formada por Carter y West (se acaba de publicar Quadrivium, la segunda parte, para quien le interese), obra de la escritora Ana Bolox, y hoy os traigo a otra pareja de detectives de la misma autora aunque cambiamos de época (finales de los años 70), de ambientación (Nueva York) y también un poquito de tono.

Faltan unas semanas para la Navidad de 1978, y Anne Starling, profesora universitaria de día y detective aficionada el resto del tiempo, se aburre mucho sin ningún caso que resolver, hasta que una anciana acude a ella en busca de ayuda porque su vecino de rellano, el señor Snow, ha desaparecido y cree que se lo ha tragado una boa. Lo de la boa, obviamente, tiene poca pinta de ser cierto, pero la desaparición es real, así que aunque no cree que vaya a ser un gran caso, Anne recluta al inspector de policía Crawford, con quien ya ha colaborado anteriormente y a quien le une una relación un tanto particular, para investigar el asunto. Lo que van encontrando y averiguando es mucho más intrincado, siniestro y peligroso de lo que esperaban, pero Anne no es de esas mujeres que se echan atrás ante las dificultades... y Crawford no es de esos hombres que le dicen que no a la mujer por la que se sienten atraídos.

Como veréis, y como se puede intuir por el subtítulo de la propia novela, aquí la que manda es Anne Starling. Inglesa de nacimiento (aunque reniega de los tópicos ingleses), vive en Nueva York, donde llegó siguiendo los pasos de su marido, James, diplomático inglés en el país. Es profesora de Astrofísica en la universidad de Columbia, pero lo que realmente le da vidilla es su afición por lo detectivesco y por resolver misterios. Ya desde el inicio sabemos que ha resuelto casos con anterioridad, que no es una novata y no estamos ante un primer caso en el que nace una detective aficionada ante nuestros ojos. Por eso la historia entre ella y el inspector Crawford ya viene de antes cuando les conocemos, y lo que vemos, en cuanto a su relación personal, es cómo se va horneando poco a poco el asunto, no la preparación de la masa (modo Masterchef xD).

Por otro lado, en lo que se refiere al caso policial, la trama empieza con una señora cotilla que lee a Poe y que parece que vigila por la mirilla las idas y venidas de su vecino de rellano hasta el punto de notificar la desaparición cuando deja de verlo, y va convirtiéndose en algo más espeluznante en cuanto conocemos la situación real del señor Snow, la gente cruel y sanguinaria que está detrás de la desaparición, y los muchos hilos que parten de otros tantos personajes que están relacionados en mayor o menor medida con lo que está ocurriendo. Puede sonar todo como muy críptico, pero es que no puedo contar mucho más :)

La novela tiene todo eso que ya empieza a parecerme "marca de la casa Bolox", con la única salvedad de que esta historia es algo más oscura que, por ejemplo, la anteriormente mencionada Carter & West. Bebe del mismo estilo, pero es más negra, incluso con algunas escenas impensables en una novela cozy por sus alusiones al sexo y la violencia, aunque sin despegarse jamás de esa esencia a clásico británico de misterio en lo que se refiere a la trama policial, ni de esa herencia de la brillantez inteligente y sarcástica de las batallas dialécticas entre Cary Grant y Katherine Hepburn en lo que respecta a la relación entre Anne y Crawford (Grant y Hepburn son los que a mí me vienen a la cabeza si ambos hubiesen protagonizado una peli como pareja de detectives, aunque mi querida Mónica-Serendipia en su momento puso de ejemplo a Bruce Willis y la Shepherd en Luz de Luna. Con estos dos ejemplos os haréis una idea de por donde van los tiros xD).

A todo esto, he hablado de la marca Bolox y me he ido por los cerros de Úbeda. ¿Qué define esa marca? La describí en su momento como la tríada narración-personajes-diálogos, aunque voy a añadir un cuarto elemento: la trama. De los diálogos ya os hacéis una idea con lo comentado arriba, así que no me repito. La narración es de esas que esconden complejidad detrás de una apariencia sencilla, de las que se leen con gusto, que está cuidada y es ágil y pulcra, que bebe mucho de los clásicos policíacos y que destila una ironía que va y viene pero que nunca abandona la trama... siempre permanece ahí a la espera de sacarte la sonrisa. En cuanto a los personajes, qué duda cabe que el tándem protagonista se lleva la palma (y además en este tira y afloja incluye como variante un feliz matrimonio por parte de ella que hace que no sepas por dónde y cómo va a avanzar la particular relación entre ellos, lo que suma un puntito extra), pero los secundarios también están muy cuidados y tengan mayor o menor protagonismo, ninguno cojea. 

La trama, de la que habréis visto que os he contado apenas nada porque no debo hacerlo, está bien armada e incluso me ha parecido más compleja que lo anterior que había leído de la autora. Esconde bien lo que tiene que esconder, va soltando perlitas cuando las tiene que soltar y mantiene la intriga hasta el final. Ya lo dije una vez, se nota que Ana conoce muy bien el género con el que trabaja y las fuentes de las que bebe, que no son otras que los clásicos policiacos de la primera mitad del siglo XX.

Creo que resulta evidente, pero he disfrutado mucho de la novela, y como veréis en alguna foto por ahí arriba, ya tengo comprada y preparada la segunda parte, Muerte en los Hamptons, que además promete virar hacia un tono más cozy y menos oscuro, más Golden Age. En esta autora he encontrado algo que me cuesta mucho encontrar en la literatura española contemporánea, un sabor puramente clásico en la novela policíaca, y cuando me cuesta encontrar algo y por fin doy con ello, no lo suelto... Ana Bolox merece tener mucho más reconocimiento y más visibilidad de la que tiene, y podéis dar por seguro que en Netherfield la vais a ver a menudo mientras ella escriba y yo conserve la capacidad de leer :)
 

Ana Bolox es licenciada en filología inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido traductora de textos científicos y en la actualidad ejerce de profesora de idiomas, español e inglés.

En 2015 publicó el primer volumen de una serie de relatos de ficción policíaca bajo el título genérico de Carter & West, cuyo escenario se sitúa en la Inglaterra de la posguerra. También ha hecho incursiones en el terror psicológico con un relato titulado El regreso, publicado en la revista Almiar. 

Forma parte del equipo de redacción de la revista MoonMagazine, para la que publica mensualmente artículos en la sección Construye tu novela con Ana Bolox, y colabora activamente en blogs relacionados con el mundo de la escritura.

Desde su página de autora, también imparte cursos y talleres para la escritura de novela policíaca -> https://anabolox.com/

viernes, 1 de junio de 2018

RESEÑA (by MH) ::: EL LEGADO DE JIMENA - Nieves Noguera





Título original: El legado de Jimena 
Autora: Nieves Noguera Ojados 
Editorial: Autopublicado
Páginas: 380
Fecha de publicación: abril 2017
Encuadernación: ebook
Precio: 2,99 euros (kindle) + 12,68 (papel) 
Diseño de cubierta: Createspace





 
Toledo, año 1255. Aldara, una joven monja, recibe un documento que le cambiará la vida. El secreto, que su familia esconde celosamente, saldrá a la luz y abrirá la caja de pandora; recuerdos, que creía ya olvidados en un rincón de su corazón, resurgirán como el viento en un día de tormenta. Veintiséis años antes, en Asturias, dos hermanas campesinas, Jimena y Teresa, se verán involucradas en una terrible desgracia. No les faltarán peligros que superar y obstáculos que vencer. Huirán de su pasado; un pasado que las perseguirá hasta el final de sus días. Conocerán el amor, la amistad y la traición, lo que las convertirá en mujeres luchadoras en un mundo hecho para hombres. Una apasionante historia donde sus protagonistas no son hombres, fuertes y valientes, sino mujeres a las que la vida les ha enseñado a sobrevivir y a buscar un porvenir en un mundo que parece no estar hecho para ellas.

En la entrada anunciando el mes temático de la novela histórica que comienza justo hoy, ya anuncié que estaba leyendo el libro que hoy os traigo, El legado de Jimena, escrito por Nieves Noguera, compañera bloguera de Leyendo con Nieves. También os dije que me estaba gustando, y aunque cuando abrí la entrada llevaba leídas la mitad de sus páginas y aún quedaba mucho por delante, la impresión no ha cambiado: he disfrutado mucho de la lectura.

Tras un breve prólogo en el que una mujer encapuchada se aproxima a un hombre inválido en cama y le dice algo que yo no os voy a desvelar xD, comienza la historia en sí. Estamos en 1255, y la hermana Aldara, una joven monja de veinticinco años, se entera de que es heredera y propietaria del señorío de Alveda, en el norte del reino de León. Este legado podría ser la llave con la que Aldara, huerfana desde que era una niña, intentase por fin averiguar qué le ocurrió a Jimena (su madre), la identidad de su padre, y la razón por la que un día, siendo una niña, su madre la llevó al convento y jamás volvió para recogerla. La vacilación le dura poco: acepta la herencia y, con la compañía de su tía Teresa, abandona Toledo y emprende camino de Alveda... sin saberlo, Aldara está haciendo exactamente a la inversa el mismo camino que hicieron su tía y su madre 26 años atrás, huyendo para salvar la vida.

La narración consta de dos líneas temporales: la de 1255 ya mencionada, en la que Aldara, durante varias semanas, nos narra en primera persona su viaje desde Toledo hasta Alveda junto a su tía Teresa, y otra que comienza en 1229 y que se extiende a lo largo de varios años, narrada en tercera persona, en la que Jimena y su hermana Teresa huyen precisamente de Alveda en dirección a Toledo tras una desgracia en la que se ven envueltas por culpa de Pelayo Manríquez, señor de aquellas tierras. Esa persecución no tiene fin ante la aparente obsesión por encontrarlas del hijo de don Pelayo, y hay que tener en cuenta que estamos a principios del siglo XIII y dos jovencitas no podían viajar solas por ahí como si nada, lo que hace que la huida se convierta en toda una aventura de supervivencia, en la que la suerte, la prudencia y las ayudas externas serán imprescindibles para alcanzar su destino... y aun así jamás llegarán a sentirse a salvo.

Estamos por tanto ante una novela de corte histórico en la que, aunque la narración se centra sobre todo en los personajes de Jimena, Teresa y Aldara, en el cambio brusco que sufren sus vidas, las personas que se encuentran en el camino y sus particulares y diferentes odiseas, también hay espacio para el contexto histórico, politico y social de la época. No solo estamos al tanto de las incursiones militares del rey Alfonso X y posteriormente de su hijo y sucesor, Fernando III, sino que nos adentramos en el modo de vida de la gente en aquellos años, como las diferencias entre vivir en zonas rurales, donde primaban la agricultura y el consiguiente vasallaje, y las grandes urbes, donde prevalecía el comercio y sus calles estaban siempre repletas de gente, dando lugar a un trasiego al que resultaba difícil acostumbrarse cuando se llegaba desde poblaciones rurales y pequeñas donde todos los vecinos se conocían y se ayudaban. 

También se percibe en la historia mucho amor por las raíces que nos atan a nuestra tierra, sobre todo si esa tierra posee un entorno natural que vive dentro de ti por muy lejos que estés. Nieves narra todo esto con un lenguaje sencillo y ágil, donde las descripciones y el diálogo se complementan para que la narración fluya sola sin hacerse en absoluto pesada. Además construye unos personajes muy distintos entre sí que evolucionan también de manera muy distinta a lo largo de las páginas y de los que te importa su devenir en la trama, sobre todo en el caso de las dos hermanas, Jimena y Teresa. Lo pasan mal, muy mal en ocasiones, son solo unas crías, y como lector quieres que todo les vaya saliendo bien... cosa que no siempre ocurre.

Os voy a ser muy sincera: para mí lo interesante de esta historia, lo que me ha enganchado a sus páginas, no ha sido la búsqueda de un final ni la resolución del misterio del prólogo, porque ese prólogo solo tenía un final posible que para mí ha estado claro desde el principio... es decir, que no avanzaba las páginas en busca de una resolución que me sorprendiese porque ya la presuponía (no los detalles, entendedme, pero lo importante lo adiviné casi desde el comienzo. No puedo decir más). Lo que buscaba, lo que me interesaba, era precisamente el camino hasta llegar a esa resolución, y eso es lo que he disfrutado mucho. Y creedme, tiene mucho mérito que un final que esperas casi desde el principio no te fastidie el resto de la narración, porque eso quiere decir que la historia engancha mucho, que está bien contada y contiene unos personajes que te importan, te interesan y te hacen partícipes de su viaje. En este libro no importa tanto el destino final como el trayecto, y en ese trayecto ocurren muchas cosas que te hacen pasar las páginas una tras otra con ganas de saber qué ocurre.

Sí que es verdad que he visto alguna cosilla mejorable, como la puntuación, y que en alguna situación hay que dar un salto de fe como lector porque, a mi modo de ver, veo difícil que pudiera ocurrir tal y como se narra, pero para eso está la literatura, para dar saltos de fe y acompañar al autor y a sus personajes si la historia que nos cuentan nos interesa y nos entretiene. Por lo demás, no queda ningún cabo suelto y, aunque te van surgiendo dudas, sobre todo de la mitad de la narración en adelante, todas quedan al final resueltas. 

He disfrutado de El legado de Jimena, y me parece una novela muy notable y decidida para ser la ópera prima de su autora. Tiene unos personajes femeninos protagonistas valientes y entrañables, y sus peripecias, llenas de aventuras, dolor, rabia, incertidumbre, hambre, miedo, amor y desamor, terminan convirtiéndose en un imán para el lector, que pasa las páginas casi sin darse cuenta.


Nieves Noguera Ojados (1972) nació en Madrid. Está casada y tiene dos hijas. Es aficionada a la historia y al cine, pero su verdadera pasión son los libros y la escritura. Desde que pasó a engrosar las listas del INEM, ha dedicado su vida a hacer realidad su sueño; escribir historias.