domingo, 13 de enero de 2019

III EDICIÓN ::: RETO "NOS GUSTAN LOS CLÁSICOS"

Y vamos con el quinto y último reto, propuesto por Paco, de Un lector indiscreto, uno de los retos ya clásicos en el blog y en el que adoramos participar porque nos llega mucho al cuore desde que surgió la iniciativa.


Más allá de que sea el que menos nos cuesta cumplir, cada año que pasa nos hace más ilusión un reto específico sobre clásicos, y no nos lo perderíamos por nada del mundo.

Las bases las podéis encontrar en el blog de Paco, que son las de siempre con dos novedades: una es que desde el principio hay que establecer en la entrada si serán 7 u 8 los clásicos que nos proponemos reseñar (se deja a elección de cada blog participante) y ese será el número mínimo de libros a leer y reseñar a lo largo de 2019. El cambio de año tope es la segunda novedad introducida, pues hasta ahora era anterior a 1990 y se ha adelantado diez años, anterior a 1980, aunque Paco siempre puntualiza que no todo lo publicado antes de la fecha tope determinada puede considerarse clásico y deja a criterio del participante qué libros incluir en el reto.

Al tener que especificar desde el principio si serán siete u ocho las reseñas, nosotras nos ponemos como reto ocho.

Y creemos que no olvidamos nada. Os animamos a que participéis; es una iniciativa fantástica.


  1. Cuentos victorianos de Navidad (VV.AA, 1836/1854/1876/1861/1868/1883/1892/1870/1864)
  2. La nueva Magdalena (Wilkie Collins, 1873)
  3. La chaise-longue victoriana (Marghanita Laski, 1953)
  4. Preciosa Polly Pemberton (Frances Hodgson Burnett, 1878)
  5. Lady Mary (Margaret Oliphant, 1885)
  6. El invierno de mi desazón (John Steinbeck, 1961)
  7. El hombre negro (Colombine, 1916)
  8. Con rabia (Lorenza Mazzetti, 1963)
  9. Encanto y compañía (Edith Wharton, 1891/1893/1901/1908/1930/1934/1935)
  10. El misterio de la Casa Roja (A.A. Milne, 1922)
  11. Retrato de un asesino (Crimen en Navidad) (Anne Meredith, 1934)
  12. María Estuardo (Alexandre Dumas, 1839-41) 
  13. Asesinato en el campo de golf (Agatha Christie, 1923) 
  14. Asesinato en la mansión Darwin (Marion Harvey, 1922) 
  15. Un asesino en escena (Ngaio Marsh, 1935) 
  16. El hombre del traje color castaño (Agatha Christie, 1924) 
  17. ¿Cuánta tierra necesita un hombre? (Lev Tolstói, 1886) 
  18. Lo que Maisie sabía (Henry James, 1897) 
  19. La reina de corazones (Wilkie Collins, 1859) 
  20. Seguro de amor (Earl Derr Biggers, 1914) 
  21. Rebelión en la granja (George Orwell, 1945) 
  22. Veinticuatro horas en la vida de una mujer (Constance de Salm, 1824) 
  23. El día del entierro (Edith Wharton, 1930)
  24. Poirot investiga (Agatha Christie, 1925) 
  25. Por el bien de la humanidad (Rudyard Kipling, 1880's) 
  26. De noche, bajo el puente de piedra (Leo Perutz, 1953) 
  27. Maximilien Heller (Henry Cauvain, 1871) 
  28. El secreto de Chimneys (Agatha Christie, 1925) 
  29. Un misterio en París (Gaston Leroux, 1921) 
  30. Asesinato en el Honjin y otros relatos (Seishi Yokomizo, 1946) 
  31. El asesino vive en el 21 (S. A. Steeman, 1939) 
  32. La librería (Penelope Fitzgerald, 1978)
  33. Reencuentro (Fred Uhlman, 1971) 
  34. El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie, 1926) 
  35. Invierno en los Alpes (Zofia Nałkowska, 1927)
  36. Una ciudad asediada (Margaret Oliphant, 1880) 
  37. Klosterheim, o La Máscara (Thomas de Quincey, 1832) 
  38. No mires ahora y otros relatos (Daphne du Maurier, 1971/52/71/59/59) 
  39. La leyenda de Sleepy Hollow (Washington Irving, 1820) 
  40. El coleccionista (John Fowles, 1963) 
  41. Paisajes italianos (Edith Wharton, 1905) 
  42. Una pareja casi perfecta (Emily Eden, 1860) 
  43. Thérèse Raquin (Émile Zola, 1867) 
  44. Silas Marner (George Eliot, 1861) 
  45. Corazón y ciencia (Wilkie Collins, 1882) 
  46. La noche de la encrucijada (Georges Simenon, 1931) 
  47. Los Cuatro Grandes (Agatha Christie, 1927) 
  48. Un cadáver en la mansión Sainsbury (A. Fielding, 1929) 
  49. Cartas de Papá Noel (J. R. R. Tolkien, 1976... escritas entre 1920 y 1943)

RETO ::: AUTORES DE LA A a LA Z (2019)

¡Hola de nuevo!

Hoy toca colgar los dos últimos retos en que participamos este año, que como ya comenté en una entrada anterior, serán los mismos cinco del año pasado.

Es la segunda vez que participamos en Autores de la A a la Z. El año pasado la verdad es que íbamos con la intención de "a ver qué pasaba" sin muchas expectativas de cumplirlo y, no solo lo cumplimos, sino que nos descubrió autores y libros maravillosos, que es de lo que se trata (y algún chasco también, pero es lo que tienen las letras difíciles y adentrarse en terrenos desconocidos xD), así que nos hace mucha ilusión volver a participar.


Imaginamos que ya lo conocéis porque ya van por 7ª edición, pero lo explicamos brevemente. Los blogs de Libros en el petate, El búho entre libros y Lecturápolis convocan anualmente este reto en el que se pretende rellenar las letras del abecedario con los apellidos de los autores que se vayan reseñando.

En total son 24 letras, más otras 5 excluidas que se valorarán aparte por ser consideradas más difíciles de cumplimentar. El plazo de duración del reto es desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2019, y podéis apuntaros hasta el 31 de marzo.

Para leer las BASES y obtener más información o resolver dudas sobre cómo deben considerarse los apellidos o los puntos que obtenéis según las letras cumplimentadas, arriba, donde nombramos los tres blogs organizadores, están enlazados cada uno de ellos hacia la entrada correspondiente al reto.

Para inscribiros debéis comunicarlo en alguna de las tres entradas y mandarle un email a Pedro de El búho entre libros (pedroesantos@yahoo.es), y al final del reto, otro email a Fesaro de Libros en el petate (elcapifer@gmail.com).

Vamos a intentarlo de nuevo. Que no se diga :)



ABECEDARIO

A -> Alcolea, Ana (El secreto de la esfinge)
B -> Bignardi, Daria (Historia de mi ansia)
C -> Collins, Wilkie (La nueva Magdalena)
D -> Dumas, Alexandre (María Estuardo)
E -> Eden, Emily (Una pareja casi perfecta)
F -> Fellowes, Julian (Belgravia)
G -> Gavalda, Anna (Una vida mejor)
H -> Hubbell, Sue (Un año en los bosques)
I ->  Iggulden, C. F. (Darien, el imperio de sal)
J ->  James, Henry (Lo que Maisie sabía)
K -> Kent, Hannah (Ritos funerarios)
L -> Laski, Marghanita (La chaise-longue victoriana)
M -> Marshall, Laura (Maria quiere ser tu amiga)
N -> Nałkowska, Zofia (Invierno en los Alpes)
O -> Oliphant, Margaret (Lady Mary)
P -> Perry, Sarah (La serpiente de Essex)
Q -> Quincey, Thomas de (Klosterheim, o La Máscara)
R -> Ramos, Pedro (Tres mil noches con Marga)
S -> Steinbeck, John (El invierno de mi desazón)
T -> Tejera, Pilar (Reinas de la carretera)
U -> Uhlman, Fred (Reencuentro y Un alma valerosa)
V -> Ventrella, Rosa (Una familia decente)
W -> Wharton, Edith (Encanto y compañía)
Z -> Zola, Émile (Thérèse Raquin)

LETRAS EXCLUIDAS

CH -> Christie, Agatha (Asesinato en el campo de golf)
LL -> Lloyd, Amy (La esposa inocente)
Ñ -> Peñate, Juan Manuel (Insomnio)
X -> Xiaolong, Qiu (Visado para Shanghai)
Y -> Yokomizo, Seishi (Asesinato en el Honjin y otros relatos)

viernes, 11 de enero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: REINAS DE LA CARRETERA - Pilar Tejera





Título original: Reinas de la carretera
Autora: Pilar Tejera 
Editorial: Casiopea
Páginas: 300
Fecha de publicación: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros 
Diseño de cubierta: Anuska Romero
La carretera, o los caminos de principios del siglo XX, deberíamos decir, fueron parte importante de los escenarios elegidos por la mujer en su lucha por la igualdad. Expresiones del tipo: «la primera mujer en…», fueron cada vez más habituales en récords asociados a la aventura, los viajes y la competición: Annie Londonderry que en 1895 dio la vuelta al mundo en bicicleta, Effie Hotchkiss cruzando los EE. UU en moto en 1915 con su oronda madre encaramada en el sidecar, Anita King, la estrella del cine mudo que atravesó los EE.UU en solitario al volante de un automóvil  y tantas otras, están recogidas en este libro dedicado a las sufragistas y pioneras de la aventura que con sus bicicletas, sus motocicletas y sus flamantes automóviles pusieron a prueba los límites de su resistencia y libraron su peculiar batalla a favor de la igualdad de la mujer en una época en que la vida transcurría en Blanco y Negro.

Hoy en día no solo resulta normal que las mujeres vayamos detrás del volante de nuestros coches, sino ver conductoras profesionales en los autobuses, mujeres transportistas manejando camiones... pero también resulta normal en las estampas cotidianas del día a día escuchar todavía el «¡mujer tenía que ser!» cuando hay algún percance en la conduccion, o ver cómo señores de cierta edad se apostan a visionar, cual película en tecnicolor y entre risitas guasonas, cómo aparca una mujer para ver «si la lía» (sí, yo sigo viendo eso en la calle). Y esto por poner solo algunos ejemplos de lo que todavía tenemos que aguantar las mujeres conductoras. 

Así que, si en pleno siglo XXI nos persigue el estigma de que las mujeres no sabemos conducir, o que siempre conduciremos peor que los hombres, ¿sois capaces de imaginar cómo fue la irrupción de la mujer en la conducción hace 150 años? Porque significó una auténtica revolución social, y las mujeres tuvieron que aguantar mucho, muchísimo, para ejercer su libertad a ponerse al mando de un vehículo y demostrar que estaban igual de capacitadas que los hombres en una sociedad y una época en la que las mujeres no tenían apenas derechos salvo los de casarse, tener hijos y cuidar de su hogar. Por eso, la sociedad en general se llevaba las manos a la cabeza... ¿dónde irán todas esas mujeres montadas en una bicicleta?

Reinas de la carretera está dividido en tres partes naturales en cuanto a cronología. La primera, Una tetera en el manillar (título genial se mire por donde se mire), narra el comienzo de los comienzos: la bicicleta y su uso como vehículo de independencia para la mujer y simbolo de las reivindicaciones en pro de la igualdad que ya pisaban fuerte en Estados Unidos y Europa durante la segunda mitad del siglo XIX; la segunda parte, El mundo por «motera», ya nos adentra en las primeras décadas del siglo XX y el paso de las bicicletas a las motocicletas, y con ello descubrimos a numerosas aventureras ávidas por descubrir el mundo, sin miedo a nada, que montadas sobre sus motos recorrieron las carreteras de medio planeta en viajes plagados de anécdotas e incidentes que maravillaban a medio mundo; la tercera parte, Reinas de la carretera, ya nos sube a bordo de los automóviles y en ellos seguimos recorriendo el mundo acompañando a auténticas pioneras que se pasaron las críticas y los desprecios por el arco del triunfo y pasaron a la historia, al igual que sus predecesoras, por su valentía, arrojo y determinación.

El modo en que están presentadas todas las partes es el mismo, y aunque conocemos en cada momento de manera general la situación de la época, Pilar Tejera incide sobre todo en mujeres concretas, figuras determinadas e individuales con nombres y apellidos que, por una causa u otra, pusieron su granito de arena en la causa del manillar y el volante. No es un ensayo sobre las reinas de la carretera en general, es un ensayo sobre reinas de la carretera muy concretas que marcaron la diferencia. Un homenaje a cada una de ellas apuntándolas con el dedo en representación de tantas otras que siguieron sus pasos y se atrevieron a desafiar ya no solo lo que se esperaba de ellas, sino las numerosas piedras del día a día que se iban encontrando en el camino.

Y es que esos son detalles en los que no solemos caer cuando pensamos en pioneras del siglo XIX, solos nos quedamos en las gestas... pero haceos una idea. ¿Tenéis una imagen mental de la moda de la época, de la ropa que llevaban las mujeres? Corsés que no dejaban respirar, faldas de metros y metros hasta los tobillos... llevaban kilos y kilos de ropa encima para sus tareas diarias que apenas les dejaban moverse. Pues imaginad todo eso haciendo deporte sobre una bicicleta y las faldas enganchándose en las ruedas y las cadenas. Así que no solo se sobrepusieron a los insultos, las humillaciones, a ser objeto de burlas y ridículo... sino que tuvieron que ir adaptando su día a día, la moda, el vestuario, las costumbres, para ir mejorando sus posibilidades y comodidad a bordo de un vehículo.

La invención de los bombachos, del limpiaparabrisas o el espejo retrovisor pertenece a mujeres; vueltas al mundo en bicicleta ganando apuestas; viajes cruzando continentes a bordo de una bici, moto o coche (en muchas ocasiones solas y haciéndose cargo ellas mismas de los problemas mecánicos de los vehículoso, a veces echando uso exclusivamente de imaginación y sentido común); mujeres que empezaron a competir en pruebas exclusivas de hombres de manera profesional a bordo de una bicicicleta... Puede parecer un mensaje manido, pero muchas de las cosas que hoy en día damos por hechas solo existen porque hace muchos, muchos años, otras mujeres decidieron enfrentarse a toda una sociedad y un orden establecido para que las mujeres pudiesen acceder a un mundo más allá del hogar, y lo hicieron en una época en la que era como luchar contra molinos de viento y hacían falta mucha determinación y valentía para no sucumbir a los innumerables obstáculos, humillaciones y condescendencias varias del camino. 

La edición viene acompañada de numerosa e ilustrativa documentación fotográfica, ya sean imágenes generales de la época o fotos que ponen cara a muchas de las mujeres de las que acabamos de conocer su historia. La única pega que debo ponerle si soy totalmente honesta es la necesidad que tiene el texto de una corrección porque hay muchas erratas, pero más allá de eso, Reinas de la carretera es una lectura imprescindible ya no solo para conocer de primera mano la historia de muchas de las mujeres que han hecho posible que hoy en día otras mujeres vayamos al volante de nuestros coches, sino que esas mismas historias, por sí solas, resultan apasionantes. Te las imaginas a bordo de sus bicis, motos o coches cruzando desiertos, carreteras, países y continentes como las aventureras idealistas que fueron, y te dan ganas de coger el coche y salir zumbando para no volver en unos cuantos meses... aunque estoy segura de que, teniendo muchas más facilidades como tenemos hoy en día, nos las apañaríamos mucho, mucho peor.

Yo no voy a dar nombres concretos de ninguna de las mujeres que aparecen individualizadas a lo largo de la narración porque no quiero resaltar a ninguna por encima de las demás. Baste decir que fueron mujeres que pertenecieron a una época en la que convivían rasgos tan típicamente victorianos como viajar bien abastecidas de té a todas partes (lo de la tetera en el manillar no es una exageración) con la osadía rebelde de vestir pantalones y llegar con la cara desollada por el sol a su destino tras meses de viaje por carretera cumpliendo sueños y derribando barreras y prejuicios. Hicieron historia, y lo menos que podemos hacer es conocerlas y ponerles nombre. Bien merecido lo tienen.

Pilar Tejera es historiadora y ha estado vinculada a la comunicación y al periodismo de viajes durante dos décadas. En 2008 crea  la comunidad www.mujeresviajeras.com y el sello editorial Ediciones Casiopea, dando respuesta a la demanda de títulos protagonizados por mujeres.

miércoles, 9 de enero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: MARIA QUIERE SER TU AMIGA - Laura Marshall





Título original: Friend request
Autora: Laura Marshall 
Editorial: Duomo
Traductor: Josep Escarré Reig
Páginas: 450
Fecha de publicación: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros 
Diseño de cubierta: Opalworks BCN
Cuando Louise Williams recibe un mensaje procedente de alguien de su pasado muy lejano, le da un vuelco el corazón.

«Tienes una solicitud de amistad pendiente de Maria Weston.» 

El problema es que Maria Weston desapareció hace más de veinticinco años, tras la fiesta de fin de curso del instituto. Todo el mundo cree que está muerta, especialmente Louise, que ha vivido durante este tiempo custodiando un terrible secreto. Sin embargo, los mensajes de Maria continúan, y cada vez son más escalofriantes. ¿Quién los envía? Al reconectar con los viejos compañeros y tratar de averiguar qué sucedió realmente aquella noche, Louise descubre que hay muchas cosas que desconocía.

En Navidad suelo leer muchos clásicos y entre medias alguna novela contemporánea más ligera y entretenida que modere esas lecturas y, sin hacerlo a propósito, me he dado cuenta de que tanto el año pasado como este esa lectura ligera y entretenida ha venido de la mano de la editorial Duomo. Si el año pasado fue El mago que se perdió en su sombrero, este año ha sido Maria quiere ser tu amiga, que ha llegado a nuestro país con la vitola de thriller superventas, aunque ya sabéis que yo a eso no le hago ningún caso. A mí me tiene que llamar la historia, la sinopsis, y eso es lo que me hizo decidirme por esta lectura.

El punto de partida es la solicitud de amistad que Louise recibe en su cuenta de Facebook de una antigua conocida del instituto, Maria Weston... solicitud que podría resultar normal de no ser porque Maria desapareció y fue dada por muerta 27 años atrás, y porque Louise está bastante segura de que ella tuvo mucho que ver en esa desaparición. A partir de ese momento Louise tendrá que enfrentarse a su pasado en el instituto (un pasado que siempre le ha perseguido aunque ya creía haberlo superado) y a las malas decisiones que tomó durante aquellos años, además de restablecer el contacto con todas las que fueron sus amistades en aquella época y a las que no ha vuelto a ver desde el baile de graduación (a excepción de Sam, que acabó convirtiéndose en su marido años después... y ahora ya es exmarido). Todo eso mientras no deja de sentirse vigilada y de recibir mensajes amenazadores de esa persona que dice ser Maria Weston y que parece saber demasiado sobre lo que ocurrió aquella fatídica noche.

La narración está dividida en tres partes que se van alternando. Una, narrada en primera persona, es la del presente, en la que conocemos a la Louise actual, recién divorciada de Sam, madre de un niño de cuatro años y mujer que intenta adaptarse a su nueva situación familiar tras la infidelidad y posterior abandono de su marido. En esta situación de especial fragilidad, la solicitud de amistad de Maria Weston llega a su vida como un mazazo, pues no solo tiene que enfrentarse a la Louise insegura, influenciable y carente de personalidad que una vez fue, sino que siente amenazada la vida de su hijo y no puede confiar en nadie para contar lo que realmente está pasando, porque entonces tendría que dar explicaciones que no puede ni quiere dar sobre lo que pasó 27 años atrás.

Eso nos lleva a la segunda narración, también narrada en primera persona y que nos retrotrae a 1989, cuando Maria Weston llegó como nueva alumna al instituto donde Louise estudiaba y narra todo lo que ocurrió durante aquel año hasta su desaparición. Aquí conoceremos a la Louise de 16 años y su círculo de amistades; una Louise desesperada por encajar, por ser popular, por hacerse un hueco entre la gente guapa y envidiada de su instituto... hasta el punto de doblegar su voluntad una y otra vez ante la manipulación de los demás con tal de sentirse aceptada sin importar el daño que pudiera hacer a otras personas. 

Y luego está la tercera. Esta narración, mucho más esporádica que las otras dos y con capítulos de apenas un par de páginas, se mete en la piel y los pensamientos más profundos e íntimos de un personaje del que no conocemos la identidad hasta el último momento y del que, por tanto, no puedo decir nada. Sí que puedo adelantar que, una vez has leído el libro completo, quieres releer esos capítulos de un modo aislado sabiendo ya a quién se refieren para poder otorgarles un significado más completo que se te puede escapar cuando los lees sin conocer su identidad. 

Maria quiere ser tu amiga es efectivamente un buen thriller, porque el objetivo final de la historia es descubrir quién está detrás de esos mensajes, si Maria Weston sobrevivió y ha vuelto 27 años después para saldar viejas deudas o si otra persona está haciéndose pasar por ella... pero también es una visión muy acertada sobre ese microcosmos a veces cruel y perdido en que se convierten los años de instituto, los distintos tipos de personas que forman parte de esos microcosmos, la escala social que se ocupa en ellos y lo frágiles e inestables emocionalmente que somos las personas a esas edades en que ni somos niños ni adultos y peleamos por hacernos un hueco en el mundo que nos rodea con una autoestima que depende casi por entero de la imagen que los demás tienen de ti. Creo que todos los que hemos pasado por esa etapa de instituto seremos capaces de reconocer en nuestros recuerdos de aquellos días a muchos de los personajes que se retratan aquí, tanto los populares como los que miraban ese mundo de candilejas desde la grada sin apenas llamar la atención.

También, y es inevitable estando una red social como Facebook en el meollo base de la historia, se hace la correspondiente crítica a ese mundo paralelo que mucha gente vive en las redes sociales, donde cualquier parecido con su vida real es pura coincidencia y donde se siguen cumpliendo esos mismos patrones de la adolescencia de querer sentirse parte de un todo fantástico y maravilloso en el que no tienen cabida el fracaso, la soledad o la mediocridad. Todo es bonito en las redes sociales; la realidad que se esconde más allá, a barrerla debajo de la alfombra.

A mí me ha parecido un libro muy entretenido y muy ligero de leer gracias a la prosa sencilla de la autora y al modo en que arma la historia, que te hace querer leer un capítulo detrás de otro para intentar averiguar qué pasó realmente 27 años atrás (información que Louise nos racanea durante casi todo el libro) y si Maria Weston es Maria Weston, si se trata de otra persona que actúa usando su nombre, y qué es lo que busca, sea quien sea quien esté detrás. Sobre el final, ya iba avisada de que era bueno y sorprendente gracias a la reseña de Inés, pero aun así me pilló por sorpresa y me pareció un cierre muy digno para la historia. Lo dicho, una lectura ágil e ideal para intercalar entre lecturas más sesudas y densas, que ofrece lo que promete, horas de entretenimiento... lecturas de estas desengrasantes, como yo suelo llamarlas. 

Al hilo del final, por cierto, me despido con una pregunta para quienes hayáis leído el libro. El final es cerrado, el libro es autoconclusivo... ¿pero no os da la sensación de que la autora lo apaña de tal manera que puede caber una continuación, sea la que sea? A mí me ha dejado con esa sensación: que si acaba aquí la cosa, acaba bien y completamente cerrado, pero si quiere continuar, tiene de donde tirar. O lo mismo soy yo echándole imaginación al asunto :)

Laura Marshall creció en Wiltshire (Reino Unido) y estudió Filología Inglesa en la Universidad de Sussex. En 2015 decidió que era hora de cumplir su sueño de escribir una novela y se matriculó en un curso de escritura. Su primera obra, Maria quiere ser tu amiga, fue finalista del Bath Novel Award y seleccionada para el premio Lucy Cavendish de la Universidad de Cambridge.
 
Con su debut ha conseguido copar las listas de los libros más vendidos durante casi un año.